"FORTALEZAS", SOBRE HOMBRES Y MUJERES QUE ENFRENTAN LA ENFERMEDAD Y EL ENCIERRO

El dolor vivido en comunidad

Ficha técnica:
"Fortalezas" (Fortresses). Argentina, 2010. Dirección: Tomás Lipgot y Christoph Behl. Producción: Tomás Lipgot. Fotografía: Marina di Raimondo. Sonido: Natalia Toussaint. Música: Sebastián Bradley. Presenta: Cepa Producciones. Duración: 100 minutos. Calificación: Apta para todo público.

El filme de Tomás Lipgot y Christoph Behl tiene la intención de revelar la cara oculta del dolor. De acompañar con su cámara las confesiones y la cotidianidad de enfermos crónicos, terminales, o de presos de una unidad penitenciaria, que hacen de la fortaleza diaria el mayor objetivo de su vida.

La fortaleza de resistir al encierro, a la soledad, a la enfermedad y encontrar en la comunidad en la que se habita un entorno para socializar, para comunicarse, a la vez que un espacio de contención, que permita vislumbrar un futuro, tal vez con menos dolor, o con la ilusión de una posible cura, son parte de lo que transmite este documental.

TESTIMONIOS

"Fortaleza" muestra a varias personas que se encuentran en instituciones de la Capital y el conurbano. Entre ellos se ubica Moacir, un hombre que hace de la música un medio de expresión y vive en el hospital Borda. Otro es Julio, un preso de una cárcel de Florencio Varela, que arregla computadoras y espera con fe su libertad condicional. A ellos se unen los testimonios de Manolo, que vive en el hogar San José y práctica ejercicios de rehabilitación con la intención de poder dejar su silla de ruedas.

A los mencionados se une Juanita, que también vive en el hogar San José y dice que encontró en la institución, un espacio de contención que no esperaba. "Acá hablo con todos, me atienden, me cuidan, me quiero morir acá", dice la mujer, mientras se le dibuja una leve sonrisa en su cara.

EXPERIENCIAS

En otro de los vértices de estos relatos y experiencias de vida, se ubican unos chicos de escuela secundaria, que concurren solidariamente a prestar servicio al hospital Baldomero Sommer, en el que se encuentran alojados enfermos de lepra, como Adolfo, Angélica y Aníbal, que se animan a contar sus historias frente a la cámara.

La idea de este filme no es nueva, se han hecho varios documentales sobre temas similares, pero lo cierto es que parece que nunca serán suficientes, si se observa que tienen la intención de sacar a la luz, a personas comunes, que sufren en el anonimato y a veces ante la negación de gran gran parte de la sociedad.

Los testimonios no dejan de ser conmovedores, porque revelan una verdad que es única para cada uno de los entrevistados, pero más allá de ese aspecto, lo acertado de los realizadores es que supieron extraer de cada relato, su parte más vital, captar la ilusión, la esperanza o el agradecimiento, que es capaz de transmitir una mirada, o una sonrisa. Sin golpes bajos, el filme permite un acercamiento a rescatar a aquellos que "no tienen voz" y lo hace con muy buenos recursos narrativos y fílmicos.

J. C. F.