El dolor de nunca haber sido

Barcelona nunca llega

Por Germán Maretto

Editorial Hugo Benjamín. 273 páginas

 

La resignación tiene mala prensa pero a veces se transforma en un ejercicio de supervivencia. Asociada a la derrota y el abandono, existen momentos en que se vuelve útil como un madero al cual aferrarse en medio de un naufragio.

No todos lo alcanzan, no todos se salvan. El caso de Mauro Coriglio tiene la particularidad del hecho consumado. Hace tiempo sospecha que su carrera literaria está terminada. Entonces llega un correo electrónico que resulta lapidario.

A partir de allí comienza a sufrir el dolor de ya no ser o, peor aún, de nunca haber sido. Su vida inicia un derrotero incierto, los días pierden sentido, los vínculos personales se deshilachan.

La historia que cuenta Germán Maretto en Barcelona nunca llega está repleta de reflexiones amargas y sueños truncos, también de paradojas y escarceos amorosos que, poco a poco, derivan hacia el arrepentimiento.

¿Qué es capaz de hacer una persona que se considera sin futuro? ¿Qué piezas se atreverá a arriesgar en el complejo ajedrez de las relaciones? ¿Moverá la dama aun a costa de sacrificarla?

Montado sobre un escenario cordobés, las calles de la Docta alojan un relato de prosa ágil, dinámica, con diálogos cargados de ironía, filosos como navajas. El argumento se abre entonces como un inmenso signo de interrogación. La trama se tensa pero no se desgarra. El misterio persiste hasta el final y, tal vez, un poco más allá también.

La vida se presenta para el protagonista como un laberinto tortuoso, un diseño borgeano del que no se puede salir, ni siquiera por arriba. Hay que transitarlo, soportar la desazón del callejón sin salida y volver a empezar o bien, directamente, lanzarse hacia una autodestrucción calculada que termine por arruinar lo poco que aún queda en pie de la existencia.