Vanesa González encarna a la gran escultora de América en el Palacio Libertad

El desafío de pintar de cuerpo entero a la enorme Lola Mora

Vida y obra de la artista tucumana, y el proceso de creación de la Fuente de las Nereidas, en una obra con bailarines y músicos dirigida por Nacho De Santis.


La actriz Vanesa González se pone en la piel de la primera gran escultora latinoamericana, Lola Mora, en una obra que recorre la vida y la obra de la artista, y que pone el foco en su gran trabajo, la Fuente de las Nereidas.

La artista no tiene reparos en mostrar su expectativa a días del estreno de ‘La fuente de Lola Mora’. Tanto que -reveló- tiembla de nervios de cara al debut de este jueves: “Pasan los años y tengo la misma incertidumbre del principio”. Sin embargo, explicó que está “muy feliz pese al miedo que implica estrenar”.

Esa alegría de González compatibiliza con la aparición en su carrera de “una obra sobre una mujer tan fuerte y singular en su estilo de vivir la vida y de estar en el mundo”.

“Contamos con un equipo precioso -expresó-. El director (Nacho De Santis) convocó a puros bailarines y músicos, por lo que me vinculo con personas y estilos que conozco muchísimo, muy creativos y disciplinados”, dijo. Y añadió que “si bien ‘Lola Mora…’ es una obra de texto, la puesta es ciento por ciento física. El texto de María de las Mercedes Hernando recorre desde la juventud de Lola hasta su muerte, e incluye sus romances y el proceso de creación de Las Nereidas”.

Por tanto, el título del espectáculo es transversal a su desenlace, tal como lo detalló la intérprete: “Esa fuente fue el pilar de su vida, tanto para lo bueno como para el golpe final y la censura”.

MUSICA Y DANZA

De modo que el espectáculo es integral: “Hay danza y música en vivo desde que empieza hasta que termina, es una obra muy vital”. A pesar de la impronta rítmica de la pieza, González aclaró que no se trata de un musical: “Es una obra física con música en vivo de principio a fin. Todos estamos al ciento por ciento con el cuerpo, intervenido por coreografías. La coreógrafa (Carla Rímola) me ayuda de un modo increíble. No soy bailarina, aunque me considero una actriz física y siempre hice trabajos muy físicos; pero en esta obra tengo que estar al nivel de los cuerpos de los bailarines".

-¿Y cómo es ese contraste artístico con ellos?

-A partir de la disciplina con la que trabajan, aparece el mundo creativo. Me sumerjo en la disponibilidad del cuerpo y conecto con él. Estoy muy feliz; más allá de haber hecho, por ejemplo, ‘Otelo’, que fue una obra súper física, acá, al estar con una coreógrafa a la par del director, debo poner el cuerpo al máximo todos los días.

-Anteriormente encarnó a Ana Frank y la enfermera de Eva Perón, pero ningún personaje tan protagónico de la historia nacional como éste.

-No, pero siento que siempre hay una voz que va en paralelo con una problemática social. Se me acercan materiales de ese estilo, como ‘Jauría’, sobre el caso de una violación grupal, hace un tiempo. Propuestas alineadas con algo que nos compete a la mayoría. Eso me genera un éxtasis muy profundo y una necesidad de compartirlo con el público. Me da una felicidad muy distinta cuando hago un trabajo meramente de ficción, en comparación con estos materiales. Me pasa algo diferente en lo profundo. Empiezo a sentir una conexión tan fuerte en mi vida personal que quiero estar sola todo el tiempo, metida en el proyecto.

DESCUBRIMIENTO

-Y con este proyecto puntualmente, ¿cómo se encontró?

-Lola Mora es una mujer que no tenía tan presente. Conocía la fuente, como todos, pero no su recorrido. Me dio vergüenza y pudor cuando empecé a leer; no podía creer que ignoraba a esta mujer que fue la primera escultora de América latina y tuvo la fortaleza para estar en paz con su soledad. Ella decía que había cometido algunos errores: uno era haber nacido mujer. Consideraba que había tenido una vida de hombre sólo por no haber formado una familia tradicional ni haber transitado la vida acompañada por un varón, algo propio de la mirada de la época.

-¿Cómo fue el proceso de investigación previa? Es decir, ¿cómo eligieron qué contar y cómo narrar la vida de la artista?

-El texto lo escribió María de las Mercedes Hernando, que es una gran estudiosa de Lola. Ella está muy presente en los ensayos porque lo necesita y porque es realmente una antropóloga de su vida. El texto cuenta con detalles sumamente minuciosos sobre la personalidad y la historia de Lola.

-¿Y desde lo personal?

-Cuando empecé a ponerle el cuerpo al personaje decidí hacer un trabajo de afuera hacia adentro. Al saber que iba a trabajar con bailarines y música en vivo, necesitaba que mi voz estuviera proyectada hacia afuera y arriba. Construí desde la forma física y luego me interioricé en sus momentos de fragilidad. Pensé en ella como esa chica nacida y criada en Tucumán, en un entorno pequeño pero con una cabeza sumamente abierta y adelantada a su época. Recién en la última etapa del trabajo me conecté con esa fragilidad interna.

‘La fuente de Lola Mora’, con dirección de Nacho De Santis y música de Sebastián Aldea, se podrá ver los viernes y sábados a las 20, y los domingos a las 19, a partir de este jueves y hasta el 20 de este mes, en la Sala Argentina del Palacio Libertad (Sarmiento 155), con entrada gratuita.