El deporte nacional y una esperanza

Bien conocido el interés que existe por el polo, deporte en el que nuestro país se ha destacado desde hace más de un siglo.

Hasta el mismo Príncipe Felipe de Edimburgo cuando visitó la Argentina en marzo de 1962 -cuando estaba por caer el gobierno de Arturo Frondizi- se instaló en la estancia La Concepción en Lobos de la señora Malena Nelson de Blaquier y practicó ese deporte.

En 1966 volvió a visitarnos en tiempos del presidente Juan Carlos Onganía y jugó el Abierto de Hurlingham, según lo recordó Alberto Pedro Heguy:

“Se disputaba la Copa Sesquicentenario, donada por el Príncipe. Era un torneo de 30 goles. Nosotros jugábamos por Windsor, con él, mi hermano Horacio y Daniel González. Nos tocaba enfrentar en las semifinales al seleccionado inglés y a él lo habían dejado afuera. Nos juntó a los tres antes del partido y nos dejó bien en claro lo que quería en una frase: Tengo un especial interés en ganar este partido'. Súper competitivo. Ganamos 15-5, así que quedó chocho. Después perdimos la final ahí nomás por un gol contra Hurlingham, que tenía a Juan Carlitos y a tres promesas: Gonzalo Tanoira, Alfredo Harriott y Gastón Dorignac”.

Justamente en el polo los Heguy son una tradición y Alberto Pedro tras la muerte de su hermano Horacio es un verdadero patriarca, una leyenda de Coronel Suárez un equipo de 40 goles.

De esas ramas se destacaron Alberto (h), Ignacio y Eduardo por un lado y Marcos, Gonzalo (fallecido) y Eduardo, con alto hándicap. Y hoy una tercera generación continúa esa tradición con Cruz y Antonio Heguy de alta valoración, lo mismo que en distintos goles Cristo, Jacinto, Pedro y hasta una mujer Luján que ha merecido varias copas. Los Castagnola también forman parte de esa dinastía que se va formando y no hace falta decir de los Cambiasso.

Justamente este fin de semana sucederá algo semejante con el juego del Pato, al que lamentablemente no se le ha dado la valoración y difusión necesaria a veces en los medios, ni de parte de los distintos gobiernos a pesar de ser el deporte nacional, del que daremos el más antiguo fundamento.

El primer espacio

La Plaza de Mayo ámbito histórico, escenario de tantas celebraciones y también de no pocas protestas, fue el escenario en el espacio que comprenden las actuales calles Rivadavia, Bolívar-San Martín y Defensa-Reconquista, de la primera corrida de pato con motivo de la beatificación de San Ignacio de Loyola en mayo de 1610, en la que participaron el gobernador Hernandarias y otros caracterizados vecinos.

A 425 años, la Federación Argentina de Pato, realizará este fin de semana en sus instalaciones de Campo de Mayo de Av. Arturo Illia y Avellaneda, el Torneo Nacional de Novicios a partir de las 10.30 horas. Buena iniciativa la de las autoridades del Consejo encabezadas por Miguel Di Pasquali, continuar buscando en las nuevas generaciones la continuidad de nuestro deporte nacional.

En este caso se da un caso curioso, que no es el único seguramente pero que bien conocemos, se trata del debut de Benito de Araquistain.

Veremos como sale, pero aquel célebre refrán “hijo de tigre” en su caso se remonta a otras generaciones y ramas. Su padre Gastón de Arquistain jugó en El Siasgo de Villanueva y alcanzó los 6 goles de ventaja; su abuelo Pocho también lució esa camiseta con 9 goles.

Benito, es nieto de Humberto Montero hijo de Agustina; integró el primer equipo de Barrancas del Salado, obtuvo el Olimpia de Plata en 1975 y el Premio Delfo Cabrera otorgado por el Senado de la Nación según se mencionó en los considerandos “una trascendental figura del deporte como así también un importante dirigente y precursor”.

Por si fuera poco su Guillermo Montero padre fue unos de los fundadores y promotores del club que y presidió en varios períodos, organizando la famosa Copa de las Estancias en octubre de 1968 que era un verdadero acontecimiento al que adherían los establecimientos agropecuarios de la zona de General Belgrano, Ranchos y Pila, con Manuel Anchorena, los hermanos Ferrante, los Marín, y muchos otros que algún día merecerán una nota especial.

Por si fuera poco el joven novicio, tiene un tío Guillermo Montero que con la camiseta de Barrancas del Salado en el 2005 obtuvo su Olimpia de Plata, y un tío abuelo Hugo Bellinzoni que fue también distinguido por la Cámara de Senadores. Barrancas del Salado. Durante largos años contó con 40 goles y más de una decena de campeonatos abiertos.

En el equipo Barrancas del Salado–Las Heras, juega además Santiago Irigoyen, hijo de Rodolfo que luciera la camiseta de del club de esa localidad fundado en 1943, en la que se destacaron en los primeros momentos Raúl El Vasco Ithurburu, Rubén Cambiasso, y en los últimos años a Martín Salaberry, Añejandro Yaven y los hermanos Taberna.

El campeonato de novicios comienza el sábado 21 a en las instalaciones de la Federación Argentina de Pato en Campo de Mayo, Av. Arturo Illia y calle Avellaneda, en San Miguel; a las 10.30 horas y continuará el domingo 22, de acuerdo al programa que se acompaña y mucho promete para los interesados y para quienes deseen conocer nuestro deporte nacional.

No importa adonde lleguen estos nuevos jugadores, alguno entre tantos podrá destacarse pero el mérito que ya han obtenido (aunque su juventud les impida verlo) es que son parte de la historia de nuestra más tradición argentina, que siempre ha sido en forma amateur y su nombre quedará grabado en esas páginas, como los de los que hemos recordado y tantos otros.