El costo de vida, clave en el voto de los estadounidenses
Washington (ANSA) - El aumento del costo de vida está vaciando los bolsillos de los estadounidenses, lo que alimenta un profundo descontento entre los votantes, quienes parecen dispuestos a pedir cuentas tanto al Partido Republicano como a la Casa Blanca cuando vayan a votar este martes en las elecciones de medio mandato en EE.UU..
Los republicanos se juegan su mayoría en el Congreso ante el descontento ciudadano por el costo de vida, a medida que la factura de las compras es cada vez más cara y los precios del combustible se disparan.
No obstante, otro factor que influye en el voto es el creciente resentimiento hacia los centros de datos y la inteligencia artificial. Tecnologías que el presidente, Donald Trump, presenta como motores del crecimiento y la prosperidad nacional.
Sus argumentos, sin embargo, no lograron convencer: más del 65% de los votantes no desea que haya centros de datos en sus comunidades, y el 57% considera que la inteligencia artificial es una fuerza negativa para la sociedad, especialmente debido a su impacto en el mercado laboral.
Si bien el auge de la inteligencia artificial -o "superinteligencia", como la denominó el mandatario- está impulsando el crecimiento económico mediante importantes inversiones de las grandes empresas tecnológicas, al mismo tiempo está exacerbando la inflación, que ya es elevada debido a los aranceles y a la guerra en Irán.
Los precios al consumidor no solo se mantienen elevados, sino que siguen disparándose. En septiembre, alcanzaron el 3,7%, superando las expectativas y dejando a la Reserva Federal contra las cuerdas.
Tras el alza de las tasas de interés en septiembre, se da por hecho que habrá un nuevo incremento en el costo del crédito antes de que termine el año; una medida destinada a frenar el avance desenfrenado de la inflación.
Esta cuestión situó la "asequibilidad" -la capacidad de llegar a fin de mes- en el centro de las elecciones de mitad de mandato.
El aumento generalizado de los costos, desde los productos de primera necesidad hasta los pasajes de avión, está empobreciendo a la clase media estadounidense, que solo experimentó un alivio parcial gracias a los recortes fiscales aprobados durante la administración Trump.
De hecho, dicha reforma tributaria se tradujo en mayores beneficios fiscales para los sectores más ricos del país, mientras que las familias corrientes se enfrentan a dificultades cada vez mayores simplemente para salir adelante.
La política emblemática del presidente, por el contrario, tuvo un impacto considerable en las finanzas públicas, elevando la deuda nacional por encima de los 40 billones de dólares y planteando un dilema para los republicanos, un partido que tradicionalmente defendió la disciplina fiscal.
Antes de regresar a la Casa Blanca, Trump había prometido sanear las finanzas de Estados Unidos tras años de gasto imprudente por parte de los demócratas. Sin embargo, las soluciones que propuso no lograron resolver el problema. Es más, la estrategia de la administración -que confía exclusivamente en el crecimiento económico para equilibrar las cuentas- resulta poco convincente.
