El contraataque de los ingenieros
La historia del contraataque de los integrantes de la 1° Sección de la Compañía de Ingenieros 10, se habla poco, aunque hicieron mucho. Acá un emotivo homenaje.
Ha muerto un valiente. Apenas días atrás, hablando con el historiador José Alejandro Pellicano, nos referíamos al contraataque del teniente Quiroga y sus ingenieros en el monte Longdon y particularmente al suboficial Insaurralde, el herido más grave de esa acción…
¡Que Dios lo tenga a su diestra! Del contraataque de los integrantes de la 1° Sección de la Compañía de Ingenieros 10, se habla poco, aunque hicieron mucho.
Los días anteriores al combate de monte Longdon, los hombres de Quiroga estuvieron minando los accesos, bajo fuego directo de la artillería británica, y más de una vez alguno de ellos voló por los aires.
En la noche del combate, cuando la sección del teniente primero Neirotti, del Regimiento 7, sufrió graves bajas por haber sido desplazada un día antes al sur, a una nueva ubicación, sin haberse preparado antes posiciones, (Neirotti tenía posiciones bien preparadas en el norte) le dan la orden a Quiroga de contraatacar. Es que la posición del subteniente Baldini había sido sobrepasada por los británicos y el pelotón 6 de la compañia B del 3 Para se estaba infiltrando por el lado sur.
Sin dudarlo, los 40 hombres de Quiroga avanzaron contra toda una compañía británica, que les disparaba con sus ametralladoras y morteros, mientras a la vez eran bombardeados por la artillería terrestre y naval enemiga.
Se trataba de establecer una nueva línea defensiva lo más adelante posible. La parte alta de la montaña ya estaba tomada por los británicos y estos tenían un observador adelantado que dirigía el fuego de la fragata. Los argentinos, en cambio, ya no tenían allí ojos para orientar su artillería, por cuanto había caído en combate el teniente Ramos.
A pesar de estar totalmente expuestos, los ingenieros avanzaron decididamente, e incluso el soldado Calderón se sube a una piedra con su ametralladora y hace fuego a cuerpo gentil, sin cubrirse, desafiante frente al enemigo.
La sección toma la tercera y la segunda hoya, pero no logra llegar hasta la primera, la de Baldini. Ahí resisten estoicamente, bajo fuego de ametralladoras y cañones. Y si bien tienen heridos -es cuando al suboficial “Chicharra” Insaurralde lo hiere en el pulmón una esquirla de mortero- no sufren bajas letales. Los soldados siempre subrayan que el teniente Quiroga los condujo bien, los cuidó y protegió.
Tras más de dos horas de combate, y haber agotado munición, finalmente los ingenieros se replegaron, pero con el paraguas de fuego que habían creado, facilitaron la retirada de los hombres del Regimiento 7, incluidos muchos de sus heridos.
En la foto que acompaña esta nota. de izquierda a derecha: teniente Hugo Quiroga, soldado radio operador Claudio Hefner, soldado José Burns y sargento Juan Carlos Insaurralde, encargado de la 1ra Sección de la Compañía de Ingenieros Mecanizada 10.
¡Honor y gloria!
