Antes de su regreso con Los Guarros, Javier convoca a un festejo musical, mañana, en la sala Siranush
El clan Calamaro celebra a su madre
Doña Esther cumple 97 años y en la reunión se espera la presencia de sus hijos Hebe, Horacio y, tal vez, Andrés. "De ella aprendí que en la casa mandan las mujeres", dice el anfitrión.
La de mañana, en la sala Siranush, tal vez sea para Javier Calamaro una de las noches más emotivas de su vida. Nada tiene que ver con el regreso de Los Guarros, que programó para fines de este mes; menos aún con algún premio a los que ya está acostumbrado. Se debe a que festeja el cumpleaños número 97 de su madre, junto a sus hermanos Hebe, Horacio y -tal vez- Andrés. Será un show que promete nostalgia, duelo de voces, mucho rock y algunos invitados sorpresa. La intimidad de la familia Calamaro, en vivo y en directo.
A horas de este sincero homenaje a la mujer que le dio la vida, Calamaro habló en exclusiva con La Prensa sobre este cumpleaños público, de cómo cambió su vida a los 52 años y del inminente regreso de Los Guarros.
-Cuénteme sobre Esther Masel de Calamaro, la gran agasajada de la noche.
-Desde que murió mi viejo, hace ya dos años, es la punta de la pirámide. Igual, mi familia siempre fue muy matriarcal. Ella es "la Señora Calamaro". Es grande ya, va a cumplir 97, y no tiene mucha movilidad, pero aún hoy sigue trabajando. La vez pasada se cayó, se rompió la cadera y vino mucha gente a visitarla porque es tan buena que todos sus pacientes (es kinesióloga, aclara) la fueron adoptando como madre. Si estamos juntos los cuatro hermanos, con lo distintos que somos, la última palabra siempre es de ella y no se discute.
-Madre kinesióloga, su padre abogado y ustedes artistas.
-Mis padres fueron los extremos. Mi viejo, Eduardo Calamaro, un hombre súper leído, culto, hablaba francés e inglés. Fue director del suplemento cultural de Clarín, escribió mil y pico de ensayos. Y mi vieja, nada que ver. Ella nos dejaba hacer lo que sentíamos. Mi papá ponía un disco con una elegancia increíble y ella era la que nos permitía tener en un rincón la batería, el piano y la guitarra. De mi madre aprendí que en la casa mandan las mujeres. El hombre podrá ser más vistoso para el exterior, pero el hogar es de la mujer.
FAMILIA Y AMIGOS
-¿Cómo se le ocurrió este festejo singular?
-Yo nunca fui de darle bola a los cumpleaños y justo hace dos años hice un show cerca de su cumpleaños, el 7 de abril, y ella me pidió veinte entradas para ir a festejar con la familia. Esta vez fue más directa: ""se acerca mi cumpleaños y quiero que me regales un show"", me dijo, sabiendo que le iba a decir que sí.
-¿Van a estar sus tres hermanos?
-Hebe y Horacio están confirmados. Andrés hasta último momento no se sabe. Puede llegar a caer. Lo interesante es que esta vez mi madre me pidió setenta entradas, por lo que será su verdadera fiesta de cumpleaños. Un show con mi banda en vivo, lo mejor de mi repertorio, y con el lujo de escuchar en el país a mi hermana.
-Hebe es una eminencia en México.
-Hebe es la primera artista de la familia. Es un pilar, tanto para mí como para Andrés. Ella es hija de otro padre y en el "76 se exilió porque era montonera y los militares la iban a matar. Amiga de Zitarrosa y de Yupanqui, de hecho el mismo Zitarrosa le dio asilo en París y en el altillo de esa casa me enseñó a mí a tocar "Piedra y camino", en el "77. Ella es la que mejor canta, tiene una cabeza súper alucinante y con sus 75 años es muy respetada en México. Horacio, nada que ver; es fotógrafo, trabaja y vive en Europa.
-¿Qué temas sonarán en Siranush (Armenia 1353)?
-La canción que le dediqué a mi viejo cuando tuve el ACV, "Este minuto", que me la pidió mi madre especialmente; "Corralero", que a ella también le encanta. Tangos no puedo porque debería invitar a mi banda de tango y por calendario se complica, pero sí mucho rock. Tengo que tener en cuenta que tendré adelante a setenta familiares y amigos, y detrás, a mi público. Van a ver a la familia Calamaro en su versión más auténtica.
VOLVER, VOLVER
-¿Vuelve con Los Guarros?
-Después de veinte años sin vernos, hubo un mensaje de WhatsApp con el Gitano, al que le siguieron más de un millón, un contacto que motorizó el regreso. Lo bueno es que se generó la misma magia que cuando nos conocimos, y que tenemos el background, canciones más potentes y nosotros estamos más maduros. No queríamos volver a hacer lo mismo. Por eso revisitamos lo mejor del repertorio pero también se dio de crear nuevos temas. El 26 de abril haremos la presentación.
-En pleno auge feminista, le pregunto por las mujeres del rock. ¿Siente que se las menosprecia?
-Siempre hubo mujeres rockeras que tuvieron su lugar y que dieron que hablar. Fabiana Cantilo, Claudia Puyó, María Gabriela Epumer, Celeste Carballo, que es una artista tremenda. En el rock manda el talento y las mujeres talentosas se hicieron su lugar sin problemas. Lo que sucede es que la impronta rockera fue inicialmente masculina, pero las mujeres también se destacaron.
-La proporción de mujeres es muy baja, cuatro o cinco contra un mínimo de treinta rockeros de nombre.
-Lo loco de esto, ahora que me pongo a reflexionar, es que la mujer es la primera figura que se le presenta al hombre a la hora de componer. La proporción de hombres es infinitamente superior a las mujeres y, sin embargo, las letras giran siempre en torno a ellas.
-Haciendo un poco de revisionismo, fueron varios los emblemas del rock nacional que terminaron mal.
-La guita ensucia y modifica todo. El rock y su emblema de rebeldía mutaron y hoy los productores te cuidan como nunca antes porque en vos hay dinero. El rock antes no estaba motivado por el dinero, hoy tal vez sí. Y después está el cambio de mentalidad de cada uno con la edad. Yo desde hace años disfruto de muchas cosas ajenas al rock: hice mucho tiempo buceo, también paracaidismo, ahora disfruto de escalar. Desde que mi vieja se cayó, todos los días voy a darle un beso. Antes los protagonistas estaban más solos, más descuidados, y por eso perdimos grandes figuras como Miguel Abuelo, Luca Prodan y Federico Moura.
