LA GRAN SALA DE LA AVENIDA DE MAYO CUMPLE UN SIGLO CON UN VASTO PUBLICO PARA TODOS LOS GENEROS

El centenario del teatro Avenida

Reinaugurado por Plácido Domingo el 19 de junio de 1994, tras su incendio el edificio recuperó su hermosa arquitectura original gracias a la acción privada. Hoy cuenta con una incesante actividad artística centrada en las obras líricas.

Toda mirada a la cartelera cultural porteña en estos tiempos no hace sino certificar el protagonismo que ha adquirido el teatro Avenida, la espléndida sala de la avenida de Mayo 1222. Desde su reinauguración el 19 de junio de 1994 con aquella memorable gala lírica, donde la presencia estelar de Plácido Domingo puso el moño para un arranque de lujo, hasta el presente, el movimiento del Avenida fue activo, variado, atrapante en muchos casos y estas páginas han testimoniado en forma constante esas alternativas y resultados. Claro que hablamos del capitulo actual de una historia de cien años, que se cumplirán el 3 de octubre venidero, cuando en 1908 el primitivo y original teatro se inauguraba con la legendaria compañía de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza, admirada pareja de actores españoles que tanta labor desplegaron en Buenos Aires volcando lo mejor de su arte en la actividad teatral de la época. PERFIL DEFINIDO En aquella ocasión subió a escena "El castigo sin venganza" de Lope de Vega dando un primer paso en el aporte hispano, tan sentido, tan recurrente, tan propio en el Avenida, que ha dado su tipismo a la tradicional sala, que acunó la zarzuela como género predilecto convirtiéndose en el recinto español de nuestra ciudad y que tuvo presencias valiosas en una pluralidad de actividades del espectáculo. O sea que simultáneamente a ese perfil definido por el llamado género chico español (aunque de acuerdo a su tipología hay zarzuela grande y también chica) donde la presencia de Federico Moreno Torroba le asignaba una trascendencia singular en nuestro continente, muchas y valiosas compañías teatrales se instalaban en su escenario, como la de Jacinto Benavente, que encabezaba la recordada Lola Membrives y presencias y nombres como Carmen Amaya, los exitosos cantantes Emilio Sagi Barba y Luis Sagi Vela, o más adelante Margarita Xirgu ofreciendo "La casa de Bernarda Alba", de Federico García Lorca, con enorme suceso. Todos, junto a artistas argentinos que hicieron época, como Hugo del Carril, el siempre vigente Mariano Mores o Tita Merello y remontándonos más atrás en el tiempo, el chispeante Florencio Parravicini, o los legendarios hermanos Podestá, por citar unos pocos ejemplos. Por otra parte, a partir de su construcción muy acelerada en la flamante avenida de Mayo -dos años fueron suficientes para abrirlo, con la denominación primitiva de "Teatro de la Avenida"-, fue trascurriendo esa historia para solaz de los porteños hasta desembocar finalmente en un desenlace trágico: el incendio devastador de 1979 que lo redujo casi a cenizas. Había aquilatado esta sede primitiva setenta años de vida. Se produjo entonces un silencio prolongado. El Avenida permaneció largos años convertido en escombros y sembrando una inocultable preocupación. Y solo vivían los recuerdos en ese solar de la Avenida de Mayo surgida en momentos de incesante desarrollo urbano lo cual la equiparaba, de alguna manera, con la nostálgica "Gran Vía" madrileña. PROYECTO LOGICO Finalmente, la benemérita iniciativa, el magnífico empeño y el ponderable esfuerzo de la Sociedad Reconquista del Teatro Avenida, lo devolvió a la ciudad con un proyecto respetuoso y a la vez modernizado sobre la base de la morfología y el planteo de los proyectistas originales, Alberto Fernández Poblet y Alejandro de Ortúzar, quienes habían sorteado toda clase de dificultades con las medidas del terreno, poniendo la sala en herradura, oblicuamente en la manzana, para ganar mayor volumetría (solución inspirada en el Liceo de Barcelona, que tiene así su planteo proyectual) y logrando esta respetuosa y bella arquitectura que hoy podemos disfrutar. Este último capítulo de su historia, el presente, es por tanto mas conocido y disfrutado por los muchos concurrentes que recibe en su variada actividad. La reconstrucción arquitectónica prolija, respetuosa, amplió la superficie original a cuatro mil quinientos metros cuadrados con la salida por la calle Hipólito Yrigoyen, al adq