“El campo invirtió u$s 25.000 millones para obtener una cosecha récord”

Las políticas aperturistas del Gobierno generan confianza en el productor rural. Se espera una buena campaña para el maíz y la soja. Hay ilusión por los acuerdos con la Unión Europea y Estados Unidos. El rol clave de la alta tecnología.

Inversión histórica, cosecha récord. Lo primero no garantiza necesariamente lo segundo pero, al menos esta vez y por suerte para las arcas argentinas, la lógica se ha cumplido. El productor agropecuario ya celebró con el trigo y ahora aguarda los resultados del maíz y la soja. La ganadería no le va en zaga.

Lo cierto es que el hombre de campo siente con el Gobierno de Javier Milei una comodidad que resulta inédita si se la compara con el tenso vínculo que sostenía con el kirchnerismo. Es cierto que los libertarios no cumplieron la promesa electoral de erradicar las retenciones (derechos de exportación), pero sus políticas de apertura de mercados sembraron la semilla de la confianza, que ya germinó y prospera.

“Hay un muy buen clima entre los productores, por eso se registró una fuerte inversión en insumos estratégicos como las semillas”, señala Ernesto Ambrosetti, economista y analista agropecuario.

-¿Cuál es la foto del campo hoy en día?

-El campo en este momento está con mucho entusiasmo y mucha expectativa, invirtiendo fuertemente no sólo en una nueva campaña de granos sino también en todas las otras producciones como ganadería, pollos y porcinos. Incluso las economías regionales están esperanzadas que con estos nuevos intercambios, con la apertura económica, puedan tener acceso a insumos estratégicos más económicos y además ofertar al mundo mayor cantidad y calidad de productos. En general el sector está apostando fuerte. Invierte montos históricos. En granos solamente ha superado lo que históricamente se conocía. Debemos estar cerca de los u$s 25.000 millones de inversión, con la esperanza de obtener una campaña récord. Ya la obtuvimos en el trigo. Ahora esperemos que el clima acompañe y los riesgos no sean tan grandes, y que los precios internacionales acompañen al sector para obtener mayor cantidad de divisas.

-El tema precios venía medio flaco.

-El tema precios está flojito, arañando los precios que uno desea pero se caen un poquito. De todas maneras el volumen va a ser mayor en los distintos cultivos, si no tenemos problemas climáticos. Especialmente en maíz y soja, que son en los que más se ha apostado. A partir de ahí, a ingresar mayor cantidad de divisas al país si se puede. Si los precios internacionales subieran entre un 10 y un 15% la situación sería excelente para todo el mundo.

DOS MOTORES

-Hay dos motores que traccionan: las políticas que se implementan en el plano local para el sector y todas las medidas y lo que demanda el comercio exterior. El Gobierno avanzó algunos pasitos en la reducción de las retenciones. ¿Cuál es su opinión?

-Después avanzó otro pasito inesperado, recientemente, que sorprendió a todo el sector agropecuario. Nadie lo esperaba. Siempre con la esperanza de que las retenciones se eliminen algún día definitivamente. Todos sabemos que no será en el corto plazo pero que progresivamente se pueden ir eliminando los derechos de exportación para darle más competitividad al sector agropecuario y mayor capacidad de inversión.

-¿Qué genera esta postura en el hombre de campo?

-Genera un muy buen clima. De hecho, hubo una mayor inversión en insumos estratégicos. Con esto me refiero a semillas de calidad, agroquímicos, fitosanitarios. Todo lo que se necesita para obtener productos de una mayor calidad.

-¿Cómo estuvieron los precios de los insumos?

-En principio se han mantenido relativamente estables, con algunos beneficios en algunos productos concretos.

-¿Cómo es el acceso a la tecnología en un sector cada vez más tecnificado?

-La tecnología de alta precisión es nuestro paso fundamental para consolidar en estos próximos años. Venimos avanzando en forma importante. En lo que es la cantidad de tecnología para el monitoreo satelital, que se usa para ir evaluando las distintas capas de información, la Argentina estaba en el segundo puesto detrás de los Estados Unidos. El productor está siempre ansioso por producir más y compararse con el vecino. La adquisición de tecnología en lo que es alta precisión va a remontar fuertemente este año. Eso va a permitir en la próxima campaña demostrar mejores rindes y mayor productividad en toda la Argentina. Incluso hay una ventaja ya que el productor así tiene una relación más amigable con el medioambiente. Con esta tecnología se puede lograr y así mejoraría la huella de carbono, la huella del agua y todo lo que necesitamos para certificar y exportar porque en los próximos años van a venir las limitaciones en el comercio a través de todo este tipo de cosas.

-¿Esa inversión vuelve en negocios?

-Puede volver en negocios, específicamente por la venta de bonos verdes. A lo largo de la historia siempre que hay que hacer un esfuerzo adicional para cumplir con los mercados internacionales, no se ve reflejado normalmente en el precio. A no ser que haya un nicho muy específico. Los commodities no reflejan eso pero sí las exigencias aumentan los costos de producción.

ACUERDOS

-Volvió a salir a la luz el acuerdo Mercosur-Unión Europea. ¿Cuál es su análisis con respecto a las ventajas que obtendría el campo argentino?

-No sabemos qué va a pasar pero un punto positivo es que políticamente se ha aceptado el acuerdo. Yo estuve trabajando mucho tiempo sobre ese acuerdo cuando estaba en la Rural junto a Raúl Roccatagliata, que es el especialista. Este acuerdo es muy favorable para los productores argentinos, especialmente para los que producen alimentos y fibra para exportar a la Unión Europea. También es favorable desde el punto de vista de la adquisición de maquinaria y mayor volumen tecnológico para el sector agropecuario. Esto independientemente de los otros sectores como el automotriz, energético y demás. Para el productor agropecuario será muy beneficioso. Los productores europeos, en cambio, están muy nerviosos.

-Como siempre ocurre cuando se debate el tema.

-Acá tenemos una diferencia: nosotros somos muy competitivos y del precio internacional nos saca el Gobierno nacional a través de los derechos de exportación. Los europeos, en cambio, tienen los precios de mercado más los subsidios que les dan. El temor de los productores europeos es que les bajen los precios de los granos y las carnes o el biocombustible, que tengan que pedir mayores subsidios y que por ahí la Unión Europea no se los otorgue. Creo que, en definitiva, será favorable para los dos bloques, tanto para el Mercosur como para la Unión Europea. Ahora viene la parte en la que se negocia producto por producto cada arancel de la nomenclatura. Es una negociación larga.

-¿Cómo impactará el acuerdo comercial con los Estados Unidos, teniendo en cuenta que competimos en el sector agropecuario?

-Competimos en muchos nichos y productos. Yo soy aperturista, por decirlo de alguna manera. Pienso que cada vez que hay menores aranceles para exportar e importar, siempre va a favorecer a los distintos sectores. Conceptualmente el acuerdo con los Estados Unidos está bueno pero todavía no es ha concretado nada específico. Tenemos un arancel de sólo el 10% con los Estados Unidos en función de todos los cambios arancelarios que viene haciendo Trump a nivel mundial. Cualquier apertura creo que será favorable para el productor, especialmente en la carne, cuya exportación se puede ampliar.

-Trump y Milei son aliados pero tocan melodías distintas. El primero sube aranceles, el segundo los baja. ¿Cuál es su lectura?

-Estamos en políticas opuestas. El Gobierno argentino busca una apertura para llegar al mercado internacional en forma más competitiva, y el mercado norteamericano está cerrando su economía con el objetivo de que vuelvan muchas inversiones que están radicadas en otros países como China. Son todos procesos que llevan mucho tiempo, por eso las negociaciones van cambiando.

BALANCE

-En diciembre se cumplieron dos años de gestión de Javier Milei como presidente de la Nación. ¿Cuál es su balance desde el punto de vista agropecuario?

-A nivel agropecuario es positivo por el rumbo que va tomando el país con la apertura económica, menor presión impositiva, aunque no es lo que esperaba el sector, que estaba deseoso de escuchar que se iban a eliminar los derechos de exportación en un sólo movimiento. De todas maneras se va haciendo en forma progresiva. Hay un compromiso de la política económica de ir disminuyendo la presión impositiva en los distintos niveles. Pero también han habido muchas desregulaciones que favorecieron al campo, sacándole burocracia al sector. Esto se traduce en menores costos para el productor agropecuario y toda la cadena agroindustrial. Hay que tener mucha paciencia. Eso es claro. El proceso de cambio como el que estamos ensayando lleva su tiempo, son muchos engranajes que tienen que andar en forma bien aceitada. El rumbo que tomó el Gobierno para el sector agropecuario fue muy favorable, con mucha expectativa por parte de los productores y la cadena agroindustrial.

-En febrero habrá sesiones extraordinarias en el Congreso de la Nación para tratar la reforma laboral. ¿Es un tema que inquieta al campo?

-Siempre hay preocupación porque se debe buscar una mejor situación laboral tanto para el empleado como para el empleador. Que haya más tranquilidad con respecto a los juicios laborales que se llevan adelante.

-En general cuando se habla de juicios laborales se pone el foco en el comercio y la industria. ¿También los sufre el campo?

-Por supuesto que le pasa al campo también. Lo sufren todos los sectores de la economía, ninguno está ajeno a esto. El campo en particular tiene sus especificaciones y diferencias con respecto a los otros sectores de la economía porque la naturaleza demanda tiempos de trabajo diferentes. No es lo mismo que trabajar en una fábrica en determinada franja horaria. En el campo cuando hay que cosechar, hay que cosechar. Cuando viene la tormenta deben apurarse algunas tareas. El agro tiene sus particularidades y dentro de las entidades se está trabajando para ver cómo se puede adecuar esto dentro de las reformas, si es que se modifica alguna.