‘El gran falsificador’. (‘L’affaire Bojarski’, Francia, 2026). Guion: Bastien Daret, Jean-Paul Salomé, Delphine Gleize. Dirección: JP Salomé. Actores: Reda Kateb, Sara Giraudeau Bastien Bouillon. Duración: 128 minutos. Clasificación: apta para mayores de 13 años.
Existen historias que merecen ser contadas y para ello nada mejor que el cine. Claro que un artículo de diario, un libro o un informe televisivo bien podrían retratarlas y amplificarlas, pero nada supera lo que genera una película bien contada, de tinte dramático, con tensión, romanticismo y hasta infundada nostalgia. ‘El gran falsificador’ tiene todo lo mencionado y encima descansa en la potencia de un argumento difícil de creer, para envalentonarse entre los grandes tanques de la temporada cinematográfica.
El héroe o villano, como cada uno prefiera juzgarlo, es Czesław Jan Bojarski, un ingeniero polaco que se refugia en Francia durante la Segunda Guerra Mundial. Una mente brillante y metódica que todo el tiempo está inventando objetos, pero que siendo indocumentado y con una burocracia que no le facilitaba los asuntos a los extranjeros, no puede patentar sus creaciones, entre ellas la birome y el desodorante a bolilla. Entonces, para subsistir, falsifica documentos de manera casi artesanal y trabaja de changarín para llevar dinero a su hogar.
Toda narrativa puede ser construida de infinidad de maneras, pero en este filme el director Jean-Paul Salomé (‘Mamá María’, 2020) nos muestra a Bojarski (Reda Kateb) como un hombre ameno. De principios, buen amante, padre protector y amigo de sus amigos; pero, claro, con una doble vida, que inicia cuando un mafioso le propone el negocio de utilizar su talento y buena muñeca para falsificar billetes. Una vez atrapada la banda y desmantelada, se da cuenta que sus virtudes, al menos hasta que le salga la documentación, lo pueden hacer millonario.
Y así, con paciencia y precisión zen, logra ingresar al sistema financiero francés la friolera suma de 300 millones de francos. Con la policía estérilmente tras sus pasos, la única defensa es ir cambiando de diseño de billetes, los cuales siguen siendo replicados y le valen el mote de “el Cezanne de los billetes falsos”. Vale recordar que todo fue verídico.
JUGAR SUS CARTAS
‘El gran falsificador’ asombra por su inquietante calma. La policía y el gobierno francés en jaque por un fantasma que en las sombras comienza a desbalancear el equilibrio fiscal. Para el tono elegido por el director, las muy buenas actuaciones de Kateb y de Sara Giraudeau como su esposa Suzanne, son indispensables. De la vereda de enfrente y como un policía desorientado, Bastien Bouillon se pone en el rol del reconocido André Mattei, toda una eminencia para la justicia gala. Una escena entre ellos, donde cada uno juega sus cartas a su manera, es el clímax de un filme que demuestra que no hay libro más efectivo que la realidad misma. Un ejemplo de ello, ‘Atrápame si puedes’ (Steven Spielberg, 2002) que surca los mismos mares.
El final de ‘El gran falsificador’ es para felicitarse por haberla visto. El desenlace de todas esas tangentes llena al espectador. Con datos curiosos que inexplicablemente sacan una sonrisa.
Calificación: Muy buena
