El arzobispo de Madrid celebró una misa en la Catedral de Mar del Plata: “La fe nos pide cercanía”

El cardenal José Cobo Cano destacó los lazos establecidos con Mar del Plata durante su visita. Llamó a construir "comunidades acogedoras" y a mirar a cada migrante como un hermano. Además, homenajeó al cardenal Eduardo Pironio y pidió que “su ejemplo siga brillando”.

El arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo Cano, presidió este domingo en la Catedral de Mar del Plata una misa dedicada especialmente a inmigrantes y refugiados, y durante la ceremonia destacó el mensaje del Papa León XIV y remarcó la necesidad de construir “una Iglesia cercana” y comunidades capaces de recibir a quienes llegan desde otros lugares.

En una fría mañana de domingo, la celebración comenzó a las 11 y contó también en el altar principal con la presencia del obispo de Mar del Plata, monseñor Ernesto Giobando, y del obispo emérito de Chascomús, el padre Carlos Malfa.

Participaron de la misa los empresarios Florencio Aldrey y Claudia Álvarez Argüelles, el intendente Agustín Neme, autoridades de la Prefectura Naval Argentina, el jefe de la Base Naval Mar del Plata, Fernando Pérez Kühn, y su esposa, Ivana Villalba de Pérez Kühn, además del jefe de la Base Aérea Militar, Pablo Díaz, entre otros invitados especiales.

El director de editorial La Capital, Florencio Aldrey (a la derecha) estuvo en la primera fila de la Catedral marplatense.

También estuvieron el rector del Seminario Conciliar de Madrid, Antonio Secilla, y la delegada de Jóvenes de la diócesis madrileña, Laura Moreno, ambos integrantes del Proyecto Generación Esperanza, quienes acompañan al cardenal Cobo Cano en su viaje a la Argentina y su visita especial este fin de semana a Mar del Plata, donde el sábado fue declarado “Huésped de honor”.

El Foro de las Colectividades participó con representantes de distintas comunidades, entre ellas las colectividades italianas, el Club Español, el Centro de Castilla y León y Residentes Armenios, entre otras, con coloridos estandartes y sus atuendos típicos. Y a su vez se hico presente el cuerpo de gaiteros del Centro Gallego de Mar del Plata, que le dio la bienvenida musical al cardenal en su ingreso al templo mayor de la ciudad.

 

“LA PALABRA ES HERMANO”

Con una oratoria sobresaliente que cautivó a los presentes, Cobo Cano destacó la importancia de estar “unidos” y de “abrir nuestro corazón a los demás”, en la misa realizada bajo el lema “Incluso uno solo de estos pequeños”, en el marco del Día del Inmigrante y del Refugiado.

Al abrir la homilía, dijo: “Hay una palabra que atraviesa hoy todas las lecturas que hemos escuchado y que necesitamos hoy especialmente nosotros escuchar con calma. Es la palabra hermano“.

En ese sentido, explicó que el mensaje cristiano “no propone una mirada basada en las diferencias o en las dificultades de cada persona”, sino “en la fraternidad”.

“La conexión fraterna no nace del deseo de vencer ni de creernos superiores los unos de los otros. Nace de un proyecto que Jesús tiene, el proyecto de fraternidad“, sostuvo.

Y definió ese proyecto como “una propuesta que continuamente hace a nuestras comunidades, en nuestras diócesis, allá donde haya cristianos: proponer al mundo una nueva forma de relacionarnos, proponer al mundo la fraternidad como la forma de dar esperanza a nuestro mundo”.

El cardenal, siempre claro en sus conceptos, hizo especial hincapié en la situación de los inmigrantes y refugiados en el mundo. “En una sociedad tan individualista, lo que hacemos es que comenzamos nombrando a las personas por su nacionalidad o por su situación administrativa o por el trabajo que buscan o por el problema que creemos que traen y casi sin darnos cuenta queda escondida la persona detrás de la etiqueta”, afirmó.

Por eso, enseguida, pidió “mirar las historias personales” que existen detrás de cada proceso migratorio. “Cada migrante, cada persona tiene un nombre, una historia, una familia, una tierra que recuerda y una esperanza que lo ha puesto en camino”, dijo.

“El migrante, el que llega, no es destinatario solo de nuestra acción pastoral, es miembro del pueblo de Dios y Dios tiene que decirnos algo en estas comunidades también a través de ellos”, afirmó y exclamó: “La fe hoy nos pide cercanía”.

El arzobispo de Madrid trajo también el mensaje del Papa León XIV, a quien conoce bien e incluso han trabajado juntos. De hecho, el cardenal participó del cónclave en el Vaticano en mayo del año pasado, cuando el nuevo Sumo Pontífice fue elegido tras la muerte del Papa Francisco. De cara a su visita a la Argentina, prevista para noviembre, reflexionó sobre su mirada.

“Necesitamos, pues, y es la llamada que el Papa León está haciendo continuamente, generar comunidades acogedoras que vivan proféticamente esta fraternidad como esperanza para nuestro tiempo”, destacó y recordó que el Papa definió a los migrantes como “misioneros de esperanza”.

Y agregó: “Mostrar que es posible vivir así a un mundo que a veces quiere negarlo, en una sociedad fragmentada, en una sociedad con miedo y desconfianza, nosotros podemos ofrecer comunidades, lugares proféticos donde todo el mundo reza, celebra y se sostiene unos a otros. Esa es nuestra tarea”.

En esa línea, resumió el desafío en tres acciones: “El Papa León ha dicho que los migrantes toda la Iglesia primero para acercarnos a cada migrante como un tesoro. Segundo, para ofrecer nuestras comunidades, nuestras parroquias, allí donde haya vida cristiana, para ofrecer como lugares de acogida y de propuesta de una fraternidad nueva. Y tercero, para trabajar juntos“.

Por otro lado, el arzobispo destacó los vínculos entre las diócesis de Madrid y Mar del Plata. “Vengo a esta diócesis estos días no solo por el buen paisaje, sino también de la mano de monseñor Carlos y de otros amigos del cardenal Pironio que también me han traído aquí”, agregó, en referencia al padre Malfa y a los vínculos históricos que unen a ambas comunidades.

“Os doy la bienvenida también a todas las colectividades que estáis aquí, a todas las autoridades civiles y militares que os habéis acercado a la Catedral, las gracias para hacer juntos una tarea muy importante, que es mirar la realidad que tenemos alrededor”, completó.

 

“UN PEREGRINO DE LA ESPERANZA”

Por su parte, el obispo de Mar del Plata, monseñor Ernesto Giobando, dio en nombre de toda la diócesis de Mar del Plata, “la más cordial bienvenida en esta iglesia catedral de San Pedro y Santa Cecilia” al cardenal José Cabo Cano. “Hoy lo recibimos como un peregrino de la esperanza entre nosotros”, manifestó.

“Su presencia nos llena de alegría y nos ofrece una hermosa oportunidad para estrechar aún más los lazos entre dos iglesias hermanas, unidas por una misma fe, por una historia compartida y por tantos vínculos humanos y espirituales que atraviesan el tiempo y las distancias”, expresó.

El obispo también puso en valor la influencia de la inmigración española e italiana: “Nuestra Iglesia de Mar del Plata se reconoce en buena medida deudora de la fe, de la cultura y de la tradición evangelizadora recibida de España”, señaló.

“Esa fe se incrementó con la llegada en el siglo XIX y XX de miles de inmigrantes españoles e italianos principalmente, y se fue arraigando en nuestros hogares, dio vida a nuestras comunidades y se expresó en templos, escuelas, obras de caridad y tantas iniciativas que hoy forman parte de nuestra identidad”, destacó.

Por eso, remarcó que recibir al arzobispo de Madrid “es recibir a un hermano y a un amigo que viene de una Iglesia con la que compartimos raíces profundas”.

“Queremos que esta visita sea una ocasión para agradecer el camino recorrido, pero también para mirar juntos hacia el futuro con una nueva esperanza”, agregó.

“La Iglesia de Mar del Plata lo recibe con las puertas abiertas y sobre todo con el corazón abierto. Gracias por hacerse peregrino entre nosotros”, expresó.

 

HOMENAJE

Uno de los momentos más emotivos de la jornada llegó al concluir la misa, cuando el cardenal Cobo Cano, el padre Carlos Malfa y Monseñor Giobando participaron, junto a las autoridades presentes, de un homenaje al cardenal Eduardo Pironio (1920-1998) en el altar que lleva su nombre dentro de la Catedral.

Allí, el arzobispo de Madrid recordó la figura del religioso argentino y pidió que su legado continúe presente. “Gracias por poder celebrar hoy con el báculo del cardenal Pironio, que también es todo un detalle y es una responsabilidad para todos nosotros en mantenerlo en pie y seguir pidiendo también su protección para esta diócesis y para toda la Iglesia”, expresó.

Antes de finalizar, el arzobispo madrileño volvió a agradecer la recepción y expresó: “La Iglesia siempre tiende puentes. En la Diócesis de Madrid también tenéis lugar”.

“Gracias por la acogida y por permitirnos también peregrinar hacia aquí. Gracias por todo lo que hacéis. Esto nos enriquece también y va creando puentes. Que el Señor les bendiga, que les acompañe a todos en su marcha y especialmente hoy a todos los que trabajan en toda la pastoral de Migrantes”, expresó antes de concluir la celebración.