Mirador político

El armado de CFK

La semana pasada, el senador peronista Sergio Uñac envió una carta a su partido solicitando la realización de primarias abiertas presidenciales este año. La iniciativa cayó como un rayo en medio de un cielo despejado. Nadie -o en realidad, muy pocos- la esperaban. La primera en reaccionar fue Cristina Kirchner para felicitarlo.

Definir un candidato presidencial este año iría contra todos los manuales de campaña. Significaría exponerlo a por lo menos diez meses de desgaste frente a la opinión pública. Uñac justificó su propuesta en la necesidad de ordenar al peronismo, aunque su alineamiento es claro con el kirchnerismo.

Después de haber sido derrotado en la disputa por la gobernación de San Juan a manos de un candidato ligado al macrismo, Marcelo Orrego, sus acciones en el peronismo cayeron. La provincia había sido gobernada por el PJ durante los veinte años anteriores. Uñac es senador nacional desde 2023 y hasta la semana pasada había cultivado un bajo perfil.

Su sorpresiva irrupción evocó otra de hace pocas semanas: la de Miguel Pichetto de visita a Cristina Kirchner en San José 1111. Eso tampoco lo esperaba nadie, excepto la expresidenta y su círculo más cercano. Más allá de la valoración política del encuentro y de las diferencias entre los interlocutores, quedó a la vista que fue otro movimiento de su armado electoral, en el que va recogiendo todo lo que encuentra por el camino en la marcha hacia las presidenciales.

Pero no existe un armado en abstracto, es decir, la suma de “aparatos” sin un candidato en vista. La estrategia de la expresidenta tiene un punto ciego porque definir el candidato que confronte con Javier Milei parece un paso todavía lejano.

¿Cuál es entonces el sentido de lo que teje? Su construcción tiene como primer objetivo neutralizar a Axel Kicillof con el que las relaciones se encuentran rotas. No hay diálogo y el gobernador no se movilizó la última vez que su mentora tuvo que presentarse en tribunales por la causa Cuadernos. Esa pulseada está en pleno desarrollo. Otro al que Cristina Kirchner quiere encuadrar es al silente Sergio Massa.

A la interna del PJ hay que agregar otro factor de incertidumbre: el plan del Gobierno para eliminar las PASO o hacerlas no obligatorias. Las internas abiertas siempre favorecieron el ordenamiento de la oposición. A los oficialismos, que generalmente tienen líder y candidato, no les convienen. Más aún, en caso de derrota, las PASO pueden convertirse en la puerta de ingreso a un calvario institucional de final incierto.

Con la jugada de Uñac, el kirchnerismo fijó posición. Defenderá las PASO para darle batalla a Kicillof y a Milei, en ese orden. Como la reforma electoral exige mayoría absoluta, resultarán clave para aprobarla en el Congreso de la Nación los votos de los gobernadores peronistas que suelen acompañar a La Libertad Avanza. También, los de los bloques legislativos antiMilei por afuera del peronismo. Es el desafío parlamentario más importante para el Presidente este año.