El año que ardieron los templos porteños

La única persecución contra la Iglesia de la historia argentina “Por sus frutos los conocereis” (San Mateo, 7: 16).

Por Carlos E. Viana *

El histórico templo de Santo Domingo, sufrió dos ataques en su historia, primero al ser tomado por los británicos en 1807, y segundo por grupos peronistas en la noche del 16 de junio de 1955.

Caído el gobierno peronista, el 28 de diciembre de 1955, el oficial de Bomberos Rómulo Pérez Algaba, al frente de la dotación de bomberos, relató en la Comisión Investigadora: “Ví que había un camión con un tanque cisterna playero y atracado con la culata sobre la iglesia. De ahí sacaban nafta con jarras de aluminio”.

La misma noche los incendiarios de la Iglesia Nuestra Señora de Las Victorias, golpearon al octogenario padre Jacobo Wagner en la cabeza con una barreta y le fracturaron ambas piernas, muriendo este martir días después.

Un sacristán de la Iglesia de San Francisco declaró: "La gran mayoría eran hombres jóvenes, que vestían pilotos porque estaba lloviendo. Utilizaron damajuanas con nafta. Oí también fuertes explosiones, como si utilizaran bombas y también un intenso tiroteo. Todos los vidrios del convento fueron rotos a tiros”.

El ataque incendiario se extendió al templo San Ignacio de Loyola, perdiendose cuatro siglos de valiosos archivos históricos. La Curia de la Catedral Metropolitana también ardió, lo mismo que los templos de Nuestra Señora de la Piedad del Monte Calvario, San Miguel Arcángel, Nuestra Señora de las Victorias, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, San Nicolás de Bari y San Juan Bautista entre otros,  alcanzando el fuego a catorce templos.

El peronismo esgrime en su defensa el bombardeo de la Plaza de Mayo de ese mismo día, pero la persecución contra la Iglesia había comenzado un año antes.

 

UNA ALIANZA CONTRADICTORIA

San Pio XII, como Papa, salvo mas de 700.000 judios de la persecución del Nacional Socialismo. En reconocimiento, fue condecorado por el Premier de Israel Ben Gurion. Esta fue la primer diferencia con el dictador argentino, quien había llegado al poder merced al golpe de estado del 4 de junio de 1943, apoyado por Hitler mediante el General Wilhelm Faupel (aleman), del Instituto Iberoamericano de Madrid.

Sin embargo Pio XII que había enfrentado al Nacional Socialismo, se encontró en la posguerra con otro enemigo peor, el comunismo. En Argentina la Iglesia se alió así al peronismo para enfrentar a la Unión Democrática, una coalición de los radicales con otras fuerzas y el estalinista Partido Comunista.

En 1948, el régimen comenzó a presentarse como el auténtico interprete de Cristo y avanzó hacia el establecimiento de una Iglesia con base en la Doctrina Peronista.

Raúl Mendé; ministro de Perón y Director de la Escuela Superior Peronista, escribió en la revista “Mundo Peronista”: “… Cristo se conformó con preparar al mundo … Perón le sacó ventaja (a Cristo), realizó el cristianismo. Nada de conformarse con sermoncitos. Cristo palabras, Perón hechos.”

Estas frases de Mendé, fueron compartidas en sus discursos por Eva Duarte. Por su Parte Delia Degliumini de Parodi, presidenta de la Rama Femenina del Partido Peronista, afirmó: “Nuestro Dios en la tierra es Perón”.

Para 1953, los libros de texto de las escuelas primarias comenzaron a tener elogios de carácter casi religioso sobre Eva Duarte: “hada buena”, “estrella”, “reina”, “Perón es bueno, Evita me ama”.

 

¿COMO SE DESENCADENO LA PERSECUCION CONTRA LA IGLESIA?

La Iglesia observó con preocupación estos cultos, su avance en la educación, la creación de la Unión de Estudiantes Secundarios, que incluía una sala para abortos en la quinta presidencial de Olivos. En 1954 con el apoyo de sectores religiosos se comenzó a organizar el Partido Demócrata Cristiano.

El 17 de octubre de 1954, Perón atacó indirectamente a la Iglesia, haciendo referencia a “los enemigos emboscados (…) Para ser dirigente peronista, hay que ser más peronista que ninguna otra cosa”.  

El 10 de noviembre de 1954, Perón expresó públicamente en una reunión de gobernadores, que había curas y prelados que desarrollaban actividades perturbadoras, acusando a las diócesis, de Córdoba, Santa Fe y La Rioja. Varios sacerdotes fueron detenidos.

Ya comenzado 1955, en la Carta Pastoral de Cuaresma, los obispos hicieron leer en todas las iglesias un documento reclamando por la prohibición de procesiones religiosas, de audiciones en los medios radiales y la remoción de funcionarios públicos por ser católicos.

El 11 de junio de 1955, festividad de Corpus Cristi, se una manifestación de 200.000 personas, protestó por la persecución. Perón hizo quemar una bandera argentina en una comisaría para acusar a los manifestantes. El gobierno dispuso más detenciones de católicos.

El 12 de junio de 1955 fue atacada la Catedral Metropolitana con pedradas lanzadas por grupos de choque, hiriendo a muchos creyentes que habían concurrido a misa, mientras la policía montada cargaba a sablazos contra los católicos que salían de la misma y otros  detenían a fieles dentro de la Iglesia. Se prohibió a los integrantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad asistir a Misa.

Dos días después el 14 de junio un decreto del dictador exoneró a Monseñor Tato de sus cargos de Provisor y Vicario General y a Monseñor Ramón Pablo Novoa.  Se los maltrató violentamente y el 15 se los expulsó del país, poniéndolos a pesar que eran argentinos.

En las primeras horas del 15 de junio, fueron allanados en Buenos Aires y en el interior, parroquias, asilos, colegios, seminarios, monasterios y todos los locales en que funcionaban centros o círculos de la Acción Católica y clausuradas las sedes de la junta central, consejos femeninos y consejos de hombres. Cientos de sacerdotes y miles de católicos fueron arrestados.

 

EXCOMULGAN A PERON

El Vaticano dispuso la excomunión del dictador: “Dado que recientemente han sido conculcados de muchas maneras en la República Argentina los derechos de la Iglesia y se ha usado violencia contra personas eclesiásticas (…) la Sagrada Congregación Consistorial declara y advierte que todos aquellos que han cometido tales delitoshan incurrido en la excomunión “latae sententiae” (automática) - Roma, sede de la Congregación Consistorial, 16 de junio de 1955”.

En 1962, el General Perón, elevó a la Santa Sede, una carta: “Beatísimo Padre: El que suscribe, Juan Domingo Perón temiendo haber incurrido en la excomunión, sinceramente arrepentido, pide la absolucion”. La Santa Sede lo  absolvió el 18 de enero de 1963.

Perdonamos cristianamente, pero recordemos: “los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetirlo” (Jorge Santayana).

* Doctor en Política y Gobierno (UCC), Politologo, periodista, profesor Universitario, autor de “El Escenario Político Sobeiluminado”(2006). “El Fenómeno Político” (UMSA, Kindle Amazon 2018). “El Poder Político sobre el Poder Económico” (Kindle- Amazon 2017).