“El Súper Niño no es el fin del mundo”
El sector agropecuario trabaja para anticiparse al efecto perjudicial que podría tener el exceso de lluvias. “La planificación es clave”, advierte Teo Zorraquin.
Poco a poco crece en el sector agropecuario el recelo por el impacto que el denominado Súper Niño, una pronunciada temporada de lluvias que llegaría en los meses venideros, generará en los rindes de los cultivos y en el manejo de la ganadería.
El efecto no será homogéneo. Habrá regiones más afectadas por el exceso de agua y otras que, siendo naturalmente secas, se verán beneficiadas de un nivel de humedad óptimo. Frente a este escenario incierto, la planificación es clave, recalca el ingeniero agrónomo Teo Zorraquin, consultor y analista.
-Se avecina un Súper Niño. ¿Avala la preocupación que genera el tema en el sector agropecuario?
-No es mi especialidad, aunque leo todo. Lo que sí estamos haciendo es poner el tema en la agenda. Muchas veces decimos ‘tenemos un año Niño, entonces es un año con humedad. Viene un año Niña, hagamos una estructura más defensiva’. El concepto de Súper Niño nos hace poner el tema más activamente en la agenda. Si esto se concreta, en los campos de Corrientes ya estamos reestimando cuál puede ser la carga animal que podemos sostener y ya sabemos cuánto se nos va a inundar. Así podemos prevenir decisiones. Si estoy en Pehuajó y tengo la napa a medio metro, sé que voy a tener que cambiar superficie de soja a maíz o dejar sin sembrar. Es decir, lo tenemos puesto en la agenda, también sabiendo que en donde no hay excesos un año llovedor es mejor que un año seco. Pero cuando se ven los mapas y los pronósticos se piensa que se puede complicar la cosecha de trigo, puede haber problemas de calidad. Va a haber que estar muy atento a los hongos. En definitiva, hay una respuesta activa a un pronóstico. Comparado con otros años siento que lo tenemos mucho más instalado en la agenda.
MANOS A LA OBRA
-¿Qué puede hacer el productor para prevenir el impacto de un fenómeno de esta naturaleza?
-El concepto de qué puede hacer el productor depende mucho de dónde esté ubicado. Una cosa es el sudoeste de Buenos Aires, donde el pronóstico del Súper Niño es menos activo, y otro es el caso de Corrientes. Cambiar rotaciones, cómo va a ser la baja de cargas en ese caso, si se van a vender animales, si los productores van a estar preparados para encerrarlos y darles de comer; si la idea es darles de comer, hay que tener el alimento antes porque no habrá caminos transitables. Hay que ponerlo en la agenda y cada uno tiene que buscarle una respuesta técnica, algunos con más riesgo y otros con menos. Lo tenemos en la agenda como también tenemos en la agenda los precios y los costos de los insumos.
-¿Qué cultivos se verían más afectados?
-En lo que es la pradera pampeana diría que soja y maíz. Con el trigo y la cebada ya estamos jugados, está sembrado. Puede haber un exceso de enfermedades, habrá que revisarlo un poco más, pero la decisión de siembra ya está tomada. Lo que se viene es soja, maíz y girasol. Si el productor cree que puede tener algún problema de exceso hídrico en el otoño, el maíz soporta mejor en pie que la soja. Por ahí entonces manda la soja hacia las lomas y el maíz hacia los bajos. No es que hay un cultivo más afectado que otro sino que hay que ver dónde se para cada cultivo en este escenario. La planificación es clave.

-Si bien el fenómeno es abordado con cierta connotación negativa, ¿puede ser positivo en las regiones más secas?
-Sin ninguna duda. Supongamos que un productor tiene un exceso hídrico que le afecta el 15% de su superficie, el 85% restante va a tener buena agua, los cultivos se van a expresar bien. En general los años Niño tienden a ser mejores que los Niña. Esto es algo inexplorado. Uno mira los pronósticos y vemos que estamos entrando en algo que es de mucha lluvia. Si se tienen compromisos financieros y hay que demorar la cosecha de trigo porque es una época en la cual habrá mucha lluvia, yo trato de poner mis vencimientos un poco más adelante. No todo es mala noticia.
-¿El rendimiento del trigo puede verse afectado por exceso de humedad?
-No me atrevería a decirlo. Hasta ahora el trigo está en muy buenas condiciones. Generalmente no se siembra trigo en zonas inundables.
-¿Hay antecedentes de un fenómeno tan extremo como el que se pronostica?
-Muy atrás en el tiempo. Es como si el Súper Niño fuera el doble de un Niño. No se ha dado en la historia reciente.
-¿Cómo impacta el tema de la infraestructura, el deterioro de los caminos rurales, teniendo en cuenta la cantidad de lluvia que caerá?
-De acá al Súper Niño no va a cambiar nada de lo que ya tenemos. En algunos municipios han cuidado un poquito mejor los caminos rurales. Las tasas viales sabemos que en buena medida se utilizan para gastos generales y no para el mantenimiento de caminos, con lo cual a nivel de caminos de tierra estamos muy jugados. No creo que haya un cambio estructural de aquí a los próximos doce meses. Puede haber alguna mejora parcial. En caso de exceso hídrico diría que lo que más afecta son los caminos de tierra. Esto es tanto para granos, para carne, para leche, para todos.
GANADERIA
-En ganadería la ventaja es que se pueden mover los animales. ¿Qué está ocurriendo por estos días? ¿Se aceleró la liquidación de stock?
-No tengo datos, no lo estoy viendo en los campos que recorro. No advierto un aceleramiento. Sí estamos previendo que se analiza si sacan ahora, si compran para encerrar. Escucho más en los medios hablar del Súper Niño que lo que significa ver en la realidad la toma de decisiones extremas en función de este pronóstico. Creo que son decisiones mucho más quirúrgicas. Se analiza ajustar la carga animal ahora, o ver si se consigue un campo para alquilar, preparar corrales de encierre o, en algunos casos, vender hacienda. Pero no la idea de que si tengo 1.000 vacas, sacar 500 por si llueve. Eso no lo veo.
-En caso de tener que arrendar campos para trasladar la hacienda, ¿se advierte un incremento en los precios o es prematuro?
-No es prematuro, lo que ocurre es que está todo muy alquilado, salvo en algunas zonas del Litoral, donde todavía se encuentran campos disponibles. Los campos agrícolas tienen mayoritariamente alquileres anuales, mientras que los campos ganaderos tienen mayoritariamente alquileres que duran tres años. Año por año aparece solamente un tercio de la oferta. No es que sobran campos ganaderos.
-Es decir que la reubicación, en caso de tener que realizarse, no es tan sencilla.
-Correcto. Si hay que sacar de las islas del Litoral, ahí ya están en movimiento porque es seguro que va a impactar. Me refiero al litoral correntino, parte de Misiones y norte de Entre Ríos. Ahí estamos tomando decisiones de ajustar carga y tener alimento. Insisto, no se hace esto en términos de que se viene el fin del mundo sino pensando que es un evento que podemos tener. Entonces analizamos cómo nos vamos a defender.
-¿Los animales sufren estrés con estos movimientos? ¿Puede afectar las pariciones?
-El bienestar animal es igual que en las personas. Tener las patas en el agua todo el tiempo trae problemas. Depende de si el Súper Niño llega en octubre o noviembre, las pariciones van a estar. Pero los excesos, por abundancia de agua o por falta de ella, no son buenos y alguna pérdida extra seguro habrá. Tal vez haya menos engorde o algunos episodios de muerte de terneros.
