El Santo Padre anima a los católicos a perseverar en su fe en una Francia laica
Por Nicole Winfield
Associated Press- Desde París
El Papa animó a los católicos franceses a perseverar en su fe el sábado “incluso entre las espinas” de un mundo secular, al convocar a los fieles antes de una multitudinaria misa en la emblemática Plaza de la Concordia que paralizó el centro de París.
León XIV inició su segundo día en Francia reuniéndose con jóvenes conversos, cuya decisión de incorporarse a la Iglesia católica ha despertado optimismo en la jerarquía francesa, incluso en medio de un descenso generalizado en el número de fieles practicantes en un país con un pasado firmemente católico, pero que ahora es profundamente laico.
La influencia que mantiene la Iglesia en Francia ha quedado patente con las multitudes que llenaron las avenidas de París para ver pasar la caravana del Sumo Pontífice. El viernes por la noche, unos 80.000 jóvenes llenaron el estadio nacional al norte de la capital para una espectacular vigilia con fuegos artificiales y una recreación teatral del pasado católico francés.
León quedó claramente impresionado por su número y entusiasmo, especialmente en la vigilia que lo mantuvo, a sus 71 años, fuera hasta casi las 11 de la noche tras un primer día repleto de actos.
“¡Gracias por su valentía! Gracias por su presencia", dijo el papa en un discurso improvisado en francés. "Gracias por su fe. ¡Ustedes son los santos de Francia!”, afirmó entre vítores ensordecedores.
León busca animar a los nuevos conversos
El pontífice quiso alentar a quienes han optado por incorporarse a la Iglesia durante un encuentro el sábado con un grupo de fieles recién bautizados en el Instituto Católico de París. Tras escuchar a algunos conversos, el religioso estadounidense comentó que le sorprendía su número y que estaba agradecido por lo que describió como la “insondable obra” de Dios para contradecir todo análisis estadístico y sociológico. Manifestó el Santo Padre:
“Debemos reconocer, acoger y proteger la pequeña llama que el Espíritu Santo ha encendido en la oscuridad de la noche, la diminuta semilla que se esfuerza por crecer incluso entre las espinas”.
El número de bautismos de adultos en Francia se ha triplicado cada año desde 2016 hasta alcanzar los 13.000 este año. Las cifras sugieren un renovado interés por la Iglesia entre jóvenes que, o bien abandonaron la fe y regresaron, o bien nunca fueron educados en ella.
Pero las estadísticas y los expertos advierten que el leve repunte de nuevos fieles, que también se ha dado en la vecina España, no contrarresta la tendencia generacional general de que los hijos de católicos franceses practicantes ya no asisten a misa ni bautizan a sus bebés.
En 1980, hubo 513.000 bautismos en Francia; en 2024, un total de 186.000.
Al tiempo que celebraba el ligero repunte de nuevos conversos adultos, León advirtió a los obispos franceses que no se volvieran excesivamente optimistas y que trabajaran para acompañar a estos nuevos católicos e integrarlos en sus comunidades eclesiales.
“Mientras nos maravillamos de lo que está ocurriendo en la vida de tantos de nuestros hermanos y hermanas, no debemos volvernos complacientes ni ingenuamente optimistas", señaló. "Por el contrario, debemos seguir comprometidos, abiertos a buscar, a hacernos preguntas y a poner en marcha iniciativas pastorales concretas”.
La tendencia a la baja modera el optimismo
La Iglesia ha visto menguar su influencia en Europa occidental.
El número de sacerdotes franceses se ha desplomado en las últimas décadas desde los cerca de 39.000 en 1980 a alrededor de 12.600 en 2024. El número de católicos franceses que se casan por la Iglesia cayó de casi 217.500 en 1980 a aproximadamente 40.680 en 2024, de acuerdo con las estadísticas del Vaticano.
Pero los obispos franceses ven motivos para la esperanza. Matthieu Rougé, obispo de Nanterre, en las afueras de París, dijo que el número de bautismos de adultos indica que “algo poderoso está ocurriendo dentro de la Iglesia en Francia”.
“Los católicos están felices de ver reavivada su fe”, sostuvo. “Y también están quienes sienten curiosidad por Dios —en particular los adultos que buscan el bautismo—, que están profundamente conmovidos por este momento”.
Más tarde el sábado, León tenía previsto celebrar una misa en la céntrica Plaza de la Concordia, con multitudes que se espera que llenen los adyacentes Campos Elíseos, que esencialmente son el corazón de París y un símbolo de la república francesa laica.
Los cortes de calles y otras medidas de control de multitudes por la visita del papa paralizaron el centro de la capital francesa el sábado y recuerdan al dispositivo de seguridad que se desplegó para los Juegos Olímpicos de 2024.
Se espera que cientos de miles asistan a la misa
Los organizadores indicaron que eligieron la plaza porque era la única zona del centro de París que podía albergar a los cientos de miles de personas que se espera que asistan. Más de 600.000 personas se registraron para poder acudir. La semana pasada, los organizadores ampliaron la zona destinada al público porque preveían más afluencia.
“Él proyecta algo que podría brindar paz en el caos en el que estamos viviendo, reconciliación y alegría”, dijo Solene Rousseau, quien salió a la calle para ver pasar al pontífice. “El papa León puede contribuir a cambiar este mundo”.
Pero la elección del lugar ha sido criticada por defensores acérrimos del laicismo, que sostienen que el sitio representa a la República y que otros lugares, como Los Inválidos —un complejo de edificios donde el papa Benedicto XVI celebró misa ante 240.000 personas en 2008— habrían sido más apropiados.
Francia es un país tradicionalmente católico, pero se adhiere a una forma estricta de laicismo en la vida pública en base a una ley de 1905 que separa la Iglesia y el Estado.
La Plaza de la Concordia fue diseñada a finales del siglo XVIII y fue uno de los principales escenarios de ejecuciones durante la Revolución Francesa. Allí fueron guillotinados Luis XVI y María Antonieta. Para muchos franceses, la plaza encarna la República y, tradicionalmente, los presidentes celebran allí el Día de la Bastilla.
Los Campos Elíseos han servido durante mucho tiempo como lugar de reunión para grandes celebraciones públicas, en particular tras importantes eventos deportivos. En 1998, se estima que 1,5 millones de personas celebraron en la famosa avenida la victoria de la selección en la Copa del Mundo.

