El Presidente, bajo la lupa
Este libro fue sacado antes del horno. Dos o tres meses antes. Un análisis serio de los dos primeros años de la presidencia Javier Milei no debería omitir el hecho político más importante de su mandato: la rotunda victoria en las elecciones legislativas de medio término. Es una pena. Nos hubiera gustado conocer la interpretación de Marcos Novaro, un sociólogo de probada inteligencia, del 26-O.
Dos años de discusiones y lecturas compartidas con colegas y amigos es el metal noble con que se forjó este breve pero nutritivo ensayo (*), explica su autor al final. Siempre es loable el uso de esa herramienta que Borges llamaba "la inteligencia de comprender". Pero como cualquier ensayo de este tipo escrito por una persona intensamente argentina tiene un sesgo muy marcado. Al Señor Novaro no le gusta el Presidente de la Nación. Lo rebaja a la categoría de "populismo de derecha". "Javier Milei y Cristina Kirchner bien pueden verse como cara y contracara local de un mismo fenómeno mundial: la radicalización ideológica de la competencia en los sistemas democráticos", postula en la página 55.
Sostiene el ensayista que el Javier Milei más positivo para la Argentina es aquel que debe operar bajo estrictas restricciones. Un Milei desatado -con su "visión religiosa, maniquea y desorbitada de su propio rol"- es una pesadilla para la sensibilidad y creencias de Novaro. También le encuentra parecidos con Juan Perón. Ambos son "aventureros del poder, doctrinarios disfrazados de oportunistas, oportunistas disfrazados de autoritarios".
Inspirado en pensadores marginales como Murray Rothbard y Hans Hoppe, Milei es acusado en la página 14 de no ser "un liberal en casi todos los asuntos políticos, institucionales y culturales en juego en nuestros días". Ahora bien, qué es lo que Novaro entiende por "populismo". Su definición favorita es la que pone el acento en un rasgo supuestamente esencial: la contraposición que plantea entre el pueblo virtuoso y sus enemigos (la casta, en este caso).
Quien esto escribe prefiere centrarse más en hechos que en los discursos, los que -como Foucault ha enseñado- siempre serán "tácticamente reversibles", como si se tratase de ropajes. Llamemos populismo, entonces, al “distribucionismo que nunca se atiene a un presupuesto". Milei, ergo, no es un político populista. Habría que buscar otra denominación más exacta.
PARANGONES
Novaro dedica páginas a comparar la experiencia libertaria con otros dos "populismos" vernáculos: el menemismo y el kirchnerismo. Sus críticas al peronismo de izquierda que arruinó a la Argentina son impecables. Y en la presentación del libro hay una clave de análisis, brillante, que de alguna manera contradice alguna de las aseveraciones posteriores ("Milei es un extremista como Trump, Bolsonaro, Orban o Abascal que actúa en un contexto diferente"). Sostiene el investigador del Conicet que los líderes y los movimientos políticos deben ser juzgados por si pueden o no cumplir la función que la sociedad les ha dado. Alfonsín fue exitoso porque logró estabilizar un conjunto de reglas democráticas. Menen, porque logró frenar la inflación y modernizar la economía. Los Kirchner por restablecer grados aceptables de integración e igualdad social.
Entonces, cuál es el mandato que Javier Milei recibió de los argentinos. En el terreno de las conjeturas, diríamos bajar la inflación, que el Estado le quite la pata de encima a los ciudadanos comunes y a los productores, combatir los irritantes privilegios de esa casta de vivillos que mama de la teta del Ogro filantrópico. Desde este punto de vista, lo estaría consiguiendo.
Con muy buen tino, el autor de este libro teme que lo malo y lo feo de Milei terminen estragando lo bueno, es decir bloqueando los objetivos económicos que provienen del mandato popular. Esta es una de las tesis fundamentales del volumen.
Marcos Novaro milita en el campo que el pensador Giuliano da Empoli ha denominado "el consenso de Davos". Su compromiso con la separación de poderes, la institucionalidad (incluso con los buenos modales), el estatismo benévolo y racional, con un tinte progresista, parece inquebrantable.
Deja un mensaje esperanzador porque "el contexto importa siempre más que los deseos de los líderes" (que lo diga Cristina, si no). El fenómeno Milei no podrá tener nunca una deriva autoritaria porque "al abrir los mercados para los intercambios espontáneos... también el mercado político se va a abrir más y más", pronostica Novaro. La venganza de Schumpeter a los libertarios.
* Lo bueno, lo malo y lo feo, de Marcos Novaro. Edhasa, 159 páginas.
