El Papa en Guinea Ecuatorial: misa multitudinaria, visita a una cárcel y encuentro con jóvenes
Ciudad del Vaticano (EFE y AP) - “La iglesia necesita el entusiasmo de los jóvenes", afirmó el papa León XVI al encabezar en un estadio de fútbol de Guinea Ecuatorial un encuentro con chicos, chicas y familias al que llegó tras visitar una cárcel por primera vez en su pontificado y pedir, durante la homilía de la multitudinaria misa que ofició, que “crezcan los espacios de libertad" en este país presidido desde 1979 por Teodoro Obiang, cuyo régimen es criticado por la oposición y organizaciones humanitarias internacionales.
En la basílica de la Inmaculada Concepción situada en Mongomo, la ciudad natal del longevo Jefe de Estado -estuvo presente- el Pontífice subrayó en español: “Este país tiene hambre de futuro, pero de un futuro habitado por la esperanza, que pueda generar una nueva justicia, que pueda dar frutos de paz y fraternidad".
Ante más de 100 mil fieles, evocó parte del discurso de Juan Pablo II cuando, en su visita en 1982, exhortó a los guineanos que diesen siempre ejemplo de concordia entre ellos.
EN LA CANCHA
"El futuro es vuestro", exclamó Robert Prevost en esta nación donde el promedio de edad es de 20 años.
A pesar de la fuerte lluvia que cayó en Bata, los jóvenes lo recibieron con enorme entusiasmo.
El Santo Padre los urgió a construir "un mundo mejor, basado en el respeto por la vida que nace y crece, y en el sentido de responsabilidad hacia los pequeños".
También citó las palabras de su antecesor Francisco al asegurar que "la caridad, cultivada en los hogares y vivida en la fe, puede transformar verdaderamente el mundo, incluso en sus estructuras e instituciones".
EN LA CARCEL
En la misma ciudad, el Vicario de Cristo conoció el interior de la prisión con capacidad para 1.000 reclusos, y que lucía limpio y reformado para la ocasión."Siempre es posible volver a levantarse, aprender y convertirse en una persona nueva", alentó a los presidiarios, hombres y mujeres vestidos de verde y naranja y con la cabeza rapada, que lo aguardaron formados en el patio.
Al ver al Obispo de Roma, los internos cantaron agitando banderas del Vaticano. "Hoy estoy aquí para decirles algo muy sencillo: ninguno está excluido del amor de Dios -remarcó-. Cada uno de nosotros, con su historia, sus errores y sus sufrimientos, sigue siendo valioso a los ojos del Señor".
Asimismo, expresó que "la administración de la justicia tiene el fin de proteger a la sociedad, pero para ser eficaz debe invertir siempre en la dignidad y en las potencialidades de cada persona. Y una auténtica justicia no busca tanto castigar, sino sobre todo ayudar a reconstruir la vida, tanto de las víctimas como de los culpables, así como de las comunidades heridas por el mal. No hay justicia sin reconciliación".
"No están solos. Sus familias los aman y los esperan, y muchos, más allá de estos muros, rezan por ustedes. Y aun cuando alguno temiera el ser abandonado por todos, Dios nunca los abandonará y la Iglesia estará a su lado", añadió.
FIN DE GIRA
El Papa regresó a la capital Malabo, donde este jueves celebrará una misa para luego retornar a Roma tras 11 días en los que además recorrió Argelia, Camerún, Angola.
