El Nobel de Química premia a los investigadores Kagan y Soai por descifrar la enigmática asimetría de las moléculas
París- La concesión del Nobel de Química a Henri Kagan fue recibida con entusiasmo por los investigadores españoles que llevan décadas trabajando en catálisis asimétrica, un área fundamental para obtener moléculas utilizadas, entre otros campos, en medicamentos y agroquímicos.
"Para mí y para los colegas que han trabajado conmigo es un reconocimiento", explicó a la química Carmen Claver, catedrática de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, que ha dedicado buena parte de su carrera a este campo, y que actualmente imparte clases en Francia.
Claver considera a Kagan un pionero cuyos trabajos, iniciados en la década de 1970, fueron fundamentales para el desarrollo posterior de la catálisis asimétrica y se convirtieron durante años en una referencia para los investigadores.
"Cuando en 2001 se dio el premio Nobel de catálisis asimétrica homogénea, ya echamos en falta a Kagan", recuerda la científica, para quien el reconocimiento llega con retraso, aunque celebra que finalmente se haya producido.
La importancia de esta química se entiende mejor con una imagen sencilla: hay moléculas que existen en dos formas que son como la imagen y el reflejo de un objeto en un espejo, pero nuestro organismo puede distinguir entre ellas.
"Solo una es la que, por ejemplo, en farmacia, tiene que interaccionar con nuestro organismo", explicó Claver.
En un medicamento, esa diferencia puede ser crucial, porque una de las dos formas puede producir el efecto beneficioso buscado mientras que la otra puede ser menos eficaz o generar efectos no deseados. La catálisis asimétrica permite orientar las reacciones químicas para obtener preferentemente la forma que interesa.
De ahí su importancia para la industria farmacéutica, aunque sus aplicaciones también llegan a los agroquímicos utilizados para proteger los cultivos.
Los científicos españoles destacan en este campo de la química
En este campo, España tiene una comunidad científica activa y diversificada, según Claver, que comenzó su trayectoria en la Universidad de Zaragoza junto al profesor Luis Oro y continuó después su investigación en Tarragona.
"Zaragoza y Tarragona hemos estado trabajando", dice Claver, antes de añadir a la Universidad Autónoma de Barcelona, a la Universidad Autónoma de Madrid y a la Universidad de Barcelona, además de a otros centros de investigación como el Instituto Catalán de Investigaciones Químicas o el de Sevilla. "He mencionado los más pioneros, pero seguramente me he dejado algunos", precisa.
Hay investigadores que se concentran en desarrollar nuevas formas de sintetizar moléculas, mientras otros diseñan los catalizadores que permiten dirigir las reacciones. También existen grupos que recurren a cálculos computacionales para comprender qué ocurre a escala molecular.
"Yo diría que en catálisis homogénea asimétrica y en síntesis asimétrica, España tiene una contribución científica muy interesante", afirma Claver.
Esa presencia se refleja no solo en las publicaciones, sino también en las conferencias internacionales, los congresos y las colaboraciones con empresas que buscan desarrollar moléculas concretas para sus productos.
Catalizadores más eficaces y sostenibles
En el grupo de Claver, una de las principales líneas de trabajo ha sido precisamente el diseño de catalizadores más eficaces y, especialmente en los últimos años, más sostenibles.
El reto es conseguir catalizadores menos costosos y más sencillos de fabricar, pero también más estables y selectivos. Cuanto más precisa sea una reacción, menos productos sobrantes habrá que eliminar después y menor será el gasto de recursos y el impacto medioambiental.
"Si con un proceso químico obtienes una mezcla y solo te sirve uno, tienes que eliminar el otro", explica Claver.
La noticia del Nobel le ha llegado mientras se encuentra en Francia dando clases en el marco del máster Erasmus Mundus SuCat, una formación especializada en catálisis sostenible que reúne a universidades europeas.
"Estamos entusiasmados, es una alegría", resume la científica, para quien el premio supone también un reconocimiento a toda una comunidad que trabaja para hacer la química más precisa y sostenible.
