HISTORIAS DEL MUNDIAL
El Mundial en Vancouver, entre la sombra de Trump y el desafío de los costos
Por primera vez en su historia, Canadá será uno de los anfitriones de un mundial de fútbol. Las ciudades de Vancouver y Toronto albergarán 7 y 6 partidos respectivamente. Pero a casi un mes del inicio del evento, las tensiones políticas y económicas entre Canadá y Estados Unidos han transformado lo que se planeó como un torneo de unidad entre tres países (con México incluído),en un desafío logístico y diplomático sin precedentes.
Todo empezó en febrero de 2025, cuando la administración de Donald Trump impuso aranceles masivos a las exportaciones canadienses, especialmente al acero y al aluminio, lo que provocó represalias inmediatas de Ottawa. Estas tensiones comerciales se filtraron en la organización, obligando a las ciudades anfitrionas a recalcular presupuestos que ya de por sí eran ajustados.
Las cosas no mejoraron con la retórica del presidente Trump, que cada vez que tuvo la oportunidad, hizo comentarios filosos y amenazantes sobre la posible anexión de Canadá como el "estado 51" de los EEUU, generando temor en la población canadiense y socavando la confianza entre los organizadores locales y sus contrapartes en el país vecino.
A fines de abril, durante el congreso de la FIFA, que se llevó a cabo en Vancouver, la política internacional con sus crecientes tensiones y crisis, se hizo presente. Durante el evento, el presidente de la Federación Palestina de Fútbol se negó a estrechar la mano de su homólogo israelí. Por otro lado se le negó la entrada al aeropuerto Pearson de Toronto, al presidente de la Federación de Fútbol de Irán y a la delegación que lo acompañaba. Y todavía no se sabe si Irán, que clasificó al mundial, será efectivamente de la partida.
También las estrictas políticas migratorias de EE. UU. han generado un "clima de preocupación" entre los aficionados internacionales. Existen temores reales de que el tránsito fluido, prometido originariamente entre los tres países, no se cumpla plenamente debido a controles fronterizos reforzados.
Para muchos observadores el Mundial ya no se siente como el torneo de una Norteamérica Unida, sino como tres eventos distintos con sus propios regímenes de seguridad y modelos de financiamiento, siendo la FIFA una especie de pegamento que mantiene junta toda la estructura.
PARA RICOS
La moderna ciudad de Vancouver se prepara activamente para el mundial, pero la realidad económica con hoteles caros, distancia, y costo de vida, pone en duda si el flujo masivo de aficionados internacionales se producirá así como espera la FIFA. La ciudad podría terminar viendo más turistas que llegan para tomar cruceros a Alaska que nuevos visitantes futboleros.
En realidad en Vancouver no hay mucha pasión por el fútbol y casi no hay ambiente de Mundial, no hay clima en la calle cuando falta tan poco para que empiece, dice Moti Emanuel, un argentino que hace seis años que vive en la ciudad. Moti sigue a los White Caps, el equipo local que juega en el BC Place, que justamente será sede de siete partidos del mundial.
El BC Place tiene capacidad para 54.000 espectadores pero los White Caps suelen llevar apenas 15.000 hinchas y no logran llenar un anillo del estadio, dice Moti con algo de frustración y agrega; espero que con el correr de los días la ciudad vaya tomando “color y calor” de mundial.
¿Pero será posible? Vancouver es una de las ciudades menos accesibles económicamente de todo el torneo. Con entradas para ver los partidos, habitación de un hotel económico, transporte y comidas, una persona podría gastar entre 2.000 y 3.000 dólares estadounidenses por semana, sin contar el viaje a Canadá. Si se eligieran hoteles céntricos, más cercanos al estadio, el gasto podría llegar a los 6.000 dólares por semana.
Pero Vancouver es también la única sede mundialista donde se puede ir a la montaña, el océano y el bosque en un solo día y esa es una postal muy difícil de igualar. La ciudad le aporta al Mundial lo que ninguna otra sede puede: la experiencia única del Pacífico-Noroeste canadiense. Es una ciudad cosmopolita, multicultural, con grandes comunidades china, india, filipina y latina y que además tiene una cultura al aire libre muy distintiva.
Y una paradoja para el final: Vancouver será probablemente la sede más instagrameable del torneo, pero también una de las más caras y difíciles de alcanzar para el aficionado promedio, ese que la FIFA dice que quiere recibir.
