Opinión
La vigencia de Hilaire Belloc en el conflicto EEUU-Israel- Irán
El Fantasma de Saladino en 2026
"El campo de batalla" (título original: The Battleground) es un ensayo histórico de Hilaire Belloc publicado originalmente en 1936. En esta obra, el autor analiza la historia de Siria, Persia y Palestina como el escenario geográfico y espiritual donde se han definido los destinos de la civilización occidental.Belloc sostiene que esta región es el "semillero" de las grandes religiones y que su control ha sido el objetivo de conflictos milenarios.
El libro recorre desde los tiempos antiguos y el papel de los judíos hasta la llegada de las Cruzadas y el conflicto con el Islam. Para Belloc, toda la historia de esta zona converge en un punto central: la Crucifixión de Cristo, evento que considera el más trascendental del "campo de batalla".
La historia es “maestra de vida” ¿Como puede servirnos para entender lo que pasa hoy en medio Oriente?
Para Belloc, la Batalla de Hattin (1187), durante las Cruzadas, no fue solo una derrota militar, sino el desastre que selló la suerte de la presencia occidental en Tierra Santa para siempre. Él la analiza como el ejemplo perfecto de lo que sucede cuando se ignora la geografía del "campo de batalla":
1) El error táctico: El desierto y la sed. Belloc, con su ojo de historiador militar, critica duramente al rey Guido de Lusignan. Los cruzados abandonaron sus posiciones seguras con agua para marchar a través de una llanura árida en pleno julio. El ejército cruzado llegó al pie de los "Cuernos de Hattin" completamente deshidratado y entro en la trampa de Saladino, ya que el líder musulmán mandó incendiar la maleza seca para que el humo y el calor asfixiaran aún más a los caballeros con armadura.
2) La pérdida de la "Fuerza de Choque": Belloc destaca que en Hattin se perdió la élite de la caballería europea. Para los Estados Latinos, que siempre sufrieron de falta de hombres (el problema demográfico que mencionamos antes), perder a sus caballeros en una sola tarde fue un golpe del que nunca se recuperaron. Ya no quedaba nadie para defender las murallas de las ciudades.
3) La caída de Jerusalén: Hattin dejó el camino libre hacia la Ciudad Santa. Belloc describe con tristeza cómo, tras la batalla, Jerusalén quedó indefensa. Saladino la tomó poco después, y para Belloc, ese momento marca el fin de la oportunidad de que Palestina volviera a ser plenamente parte de la civilización occidental/cristiana.
4) La Reliquia de la Verdadera Cruz: un detalle que Belloc resalta por su peso espiritual es la captura de la Vera Cruz por parte de los musulmanes en el campo de batalla. Para él, esto simbolizó la pérdida del "escudo místico" que mantenía la moral de los cruzados.
La conclusión de Belloc: Hattin demostró que Occidente solo puede reinar en el "campo de batalla" si es unido y prudente. Una vez que la soberbia y la falta de agua derrotaron al ejército, el Islam (unificado por Saladino) simplemente reclamó lo que la geografía le permitía. Belloc sostiene que, desde Hattin hasta 1936(época que el conoció, antes de morir) , Occidente ha estado tratando de recuperar lo que perdió ese día por puro error de juicio militar. Los lectores ¿pueden encontrar alguna similitud?
VOLVAMOS AL PRESENTE
La tesis de Hilaire Belloc en "El campo de batalla" (1936) se puede relacionar directamente con el conflicto actual que involucra a Irán, Israel y Estados Unidos, bajo tres ejes fundamentales:
1- El choque de "Voluntades Espirituales": Belloc sostenía que los conflictos en esta región no son meramente políticos, sino choques entre visiones del mundo incompatibles. En el contexto actual:
- Irán proyecta su influencia a través del llamado "Creciente Fértil" (Iraq, Siria, Líbano), fundamentado en una identidad chiita de resistencia que Belloc ya identificaba como la "Persia eterna".
- Occidente (EE. UU. e Israel) interviene bajo una lógica de seguridad y "orden democrático" que Belloc criticaba por ser secular y carecer de la raíz espiritual que, según él, no permitía victorias permanentes.
2- La Geografía Militar Inmutable: Belloc enfatizaba que quien controla los pasos de Siria y las fuentes de agua controla el destino de Occidente. Hoy, esta geografía se traduce en:
- Puntos de estrangulamiento: El Estrecho de Ormuz y el control de las costas de Siria y Líbano siguen siendo los ejes de la estrategia militar actual. Irán utiliza estos puntos para presionar a la economía global, tal como las potencias antiguas usaban las rutas de caravanas.
- La "Pinza": Belloc advirtió que una Persia fuerte siempre intentaría empujar hacia el Mediterráneo. La red de aliados de Irán (Hezbollah, Hamas, milicias en Iraq) cumple exactamente esa función de rodear el corredor que los Cruzados intentaron proteger.
3- La fragilidad de la intervención externa: Belloc predijo que cualquier ocupación u orden impuesto por Occidente que no fuera poblacional o profundamente arraigado en la fe sería temporal. Las operaciones militares recientes (como la Operación Epic Fury en 2026): Muestran que, a pesar de la superioridad técnica (bombardeos, ataques aéreos), la resistencia cultural y religiosa de Irán persiste, validando la idea de Belloc de que el "Espíritu Oriental" es una fuerza de desgaste que Occidente suele subestimar.
Actualmente, la región atraviesa una escalada militar directa tras los ataques conjuntos de EE.UU. e Israel contra objetivos en Irán iniciados el 28 de febrero de 2026. Esta situación ha llevado a una parálisis del comercio en el Estrecho de Ormuz y a una inestabilidad que Belloc habría descrito como el retorno del "campo de batalla" a su estado natural de conflicto por la hegemonía espiritual y territorial.
Apoyando este “retorno al campo de batalla” el analista R. Ianuzzi, nos dice: “Guerra contra Irán: Israel alimenta la escalada, pero siente el peso del conflicto. A pesar de la voluntad del gobierno de Netanyahu de continuar la guerra, están surgiendo dudas sobre la estabilidad militar, económica y social del país.”
Las declaraciones realizadas en los últimos días por el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ponen de manifiesto el estancamiento de la ofensiva israeli-estadounidense contra Irán.
En su discurso del 1°de abril, Trump habló de una misión prácticamente cumplida, pero al mismo tiempo anunció una intensificación de las operaciones militares "durante las próximas dos o tres semanas". Detrás de la retórica de la victoria, no hay, por lo tanto, una fecha clara para el fin de las hostilidades, sino una continuación -e incluso una escalada- del conflicto. El presidente estadounidense declaró sin rodeos que "los llevaremos de vuelta a la Edad de Piedra, donde pertenecen", dando a entender que toda la nación iraní es el objetivo del ataque, no solo su gobierno. En los últimos días había amenazado con destruir la infraestructura petrolera y la red eléctrica del país si Teherán no se rendía.
APARENTE ALTO EL FUEGO
Donald Trump anunció un acuerdo de alto el fuego de dos semanas con Irán, menos de dos horas antes de la fecha límite de las 8:00 p. m., fecha límite para la cual había amenazado con "destruir toda una civilización" si Teherán no reabría el estrecho de Ormuz. En una publicación en Truth Social, Trump explicó que el acuerdo se alcanzó a petición del primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif y del mariscal de campo Asim Munir, quienes habían instado a detener el inminente ataque. Washington afirma que la República Islámica debe aceptar la "reapertura completa, inmediata y segura" del estrecho estratégico, crucial para el tránsito mundial de petróleo. Teherán confirmó el acuerdo, al que también se adhiere Israel.
PAKISTAN MEDIA: ISRAEL ACEPTA
La mediación de Pakistán ha sido crucial. El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, hizo un llamamiento oficial a un alto el fuego de dos semanas, instando a Irán a reabrir el estrecho y detener de inmediato los ataques israelíes y estadounidenses para proteger la infraestructura crítica de la República Islámica. La propuesta, impulsada por Islamabad tras días de intensa mediación junto con Egipto y Turquía, llega en el momento más crítico de la crisis. Incluso desde el Vaticano, el papa León XIV pidió el fin de "una guerra injusta".
Debemos recordar que la tensión se mantiene ya que, el propio Netanyahu ha argumentado que Irán todavía es capaz de amenazar a Israel, pero que ya no representa una amenaza existencial. Recientemente había pronunciado un discurso impactante el día antes del comienzo de la festividad judía de la Pascua. En ese discurso, Netanyahu envió diez plagas sobre el pueblo iraní, emulando el relato bíblico del Éxodo y certificando la predicción de H. Belloc.
La cuestión de la reapertura del estrecho de Ormuz sigue sin resolverse. Trump incluso ha dicho que los países que reciben petróleo del Golfo tendrán que lidiar con ello. Nos recuerda el analista geopolítico mexicano: “La verdadera bomba nuclear de Irán se llama el Estrecho de Ormuz con misiles hipersónicos.”
Israel ha lanzado una ofensiva terrestre en el Líbano, desplegando cinco divisiones y preparándose para desplegar una sexta. El objetivo oficial de las fuerzas israelíes es crear una zona de amortiguación en el sur del Líbano, hasta el río Litani. Esta ofensiva israelí derivó en una operación que provocó el desplazamiento de más de un millón de libaneses. La respuesta militar de Hezbolá también está dejando inhabitables numerosas ciudades del norte de Israel. Según fuentes militares israelíes, el grupo chií libanés es capaz de lanzar un promedio de 150 cohetes diarios contra territorio israelí.
En Líbano, las fuerzas armadas de Tel Aviv se han topado con una feroz resistencia por parte de los militantes de Hezbolá, que están convirtiendo el conflicto en una guerra de desgaste en la que Israel está sufriendo pérdidas de hombres y material. En Israel, el apoyo público a la guerra está empezando a menguar, al igual que la confianza en que el ejército pueda lograr sus objetivos.
Según una encuesta reciente del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (uno de los principales centros de análisis de Israel), el porcentaje de quienes creen que el régimen de la República Islámica podría verse seriamente debilitado ha descendido del 69% en los primeros días del conflicto al 43,5% en la actualidad. Y el apoyo a la continuación de la campaña militar hasta el derrocamiento definitivo del gobierno de Teherán cayó del 63% al 45,5%.
A esto se suma el creciente desgaste del ejército, ya debilitado por dos años de conflicto en Gaza y otras zonas. Además de mantener el conflicto a larga distancia con Irán, las fuerzas israelíes participan en el frente libanés y están desplegadas en Gaza, Cisjordania y el sur de Siria. Recurriendo a las enseñanzas de la historia relacionando la falta de recursos humanos con el tiempo, se reiteran algunas condiciones, a saber: La "Victoria Relámpago" como necesidad, una potencia con menos población local, está obligada a ganar rápido. Si la guerra es corta (como la de los Seis Días), Israel impone su superioridad técnica. Si la guerra se alarga, el factor numérico del "mundo oriental" empieza a pesar.
Belloc explica que el "Espíritu Oriental" entiende que el tiempo es su aliado. Si logran que la guerra dure años, la potencia ocupante se agota económica y moralmente. Así, la falta de recursos humanos obliga a la potencia más pequeña a retirarse eventualmente, aunque sea superior en tecnología.
La guerra actual ya ha demostrado ser mucho más prolongada y destructiva, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad de resistencia militar, económica y social de Israel, especialmente dado que el fin de las hostilidades no parece inminente.
El análisis de Ianuzzi sobre la actual ofensiva en el Líbano y la escalada contra Irán en este abril de 2026 parece un eco directo de Belloc. Si no se logra una victoria rápida, la intervención moderna corre el riesgo de convertirse en otra guarnición olvidada en el desierto.
El libro recorre desde los tiempos antiguos y el papel de los judíos hasta la llegada de las Cruzadas y el conflicto con el Islam. Para Belloc, toda la historia de esta zona converge en un punto central: la Crucifixión de Cristo, evento que considera el más trascendental del "campo de batalla".
La historia es “maestra de vida” ¿Como puede servirnos para entender lo que pasa hoy en medio Oriente?
Para Belloc, la Batalla de Hattin (1187), durante las Cruzadas, no fue solo una derrota militar, sino el desastre que selló la suerte de la presencia occidental en Tierra Santa para siempre. Él la analiza como el ejemplo perfecto de lo que sucede cuando se ignora la geografía del "campo de batalla":
1) El error táctico: El desierto y la sed. Belloc, con su ojo de historiador militar, critica duramente al rey Guido de Lusignan. Los cruzados abandonaron sus posiciones seguras con agua para marchar a través de una llanura árida en pleno julio. El ejército cruzado llegó al pie de los "Cuernos de Hattin" completamente deshidratado y entro en la trampa de Saladino, ya que el líder musulmán mandó incendiar la maleza seca para que el humo y el calor asfixiaran aún más a los caballeros con armadura.
2) La pérdida de la "Fuerza de Choque": Belloc destaca que en Hattin se perdió la élite de la caballería europea. Para los Estados Latinos, que siempre sufrieron de falta de hombres (el problema demográfico que mencionamos antes), perder a sus caballeros en una sola tarde fue un golpe del que nunca se recuperaron. Ya no quedaba nadie para defender las murallas de las ciudades.
3) La caída de Jerusalén: Hattin dejó el camino libre hacia la Ciudad Santa. Belloc describe con tristeza cómo, tras la batalla, Jerusalén quedó indefensa. Saladino la tomó poco después, y para Belloc, ese momento marca el fin de la oportunidad de que Palestina volviera a ser plenamente parte de la civilización occidental/cristiana.
4) La Reliquia de la Verdadera Cruz: un detalle que Belloc resalta por su peso espiritual es la captura de la Vera Cruz por parte de los musulmanes en el campo de batalla. Para él, esto simbolizó la pérdida del "escudo místico" que mantenía la moral de los cruzados.
La conclusión de Belloc: Hattin demostró que Occidente solo puede reinar en el "campo de batalla" si es unido y prudente. Una vez que la soberbia y la falta de agua derrotaron al ejército, el Islam (unificado por Saladino) simplemente reclamó lo que la geografía le permitía. Belloc sostiene que, desde Hattin hasta 1936(época que el conoció, antes de morir) , Occidente ha estado tratando de recuperar lo que perdió ese día por puro error de juicio militar. Los lectores ¿pueden encontrar alguna similitud?
VOLVAMOS AL PRESENTE
La tesis de Hilaire Belloc en "El campo de batalla" (1936) se puede relacionar directamente con el conflicto actual que involucra a Irán, Israel y Estados Unidos, bajo tres ejes fundamentales:
1- El choque de "Voluntades Espirituales": Belloc sostenía que los conflictos en esta región no son meramente políticos, sino choques entre visiones del mundo incompatibles. En el contexto actual:
- Irán proyecta su influencia a través del llamado "Creciente Fértil" (Iraq, Siria, Líbano), fundamentado en una identidad chiita de resistencia que Belloc ya identificaba como la "Persia eterna".
- Occidente (EE. UU. e Israel) interviene bajo una lógica de seguridad y "orden democrático" que Belloc criticaba por ser secular y carecer de la raíz espiritual que, según él, no permitía victorias permanentes.
2- La Geografía Militar Inmutable: Belloc enfatizaba que quien controla los pasos de Siria y las fuentes de agua controla el destino de Occidente. Hoy, esta geografía se traduce en:
- Puntos de estrangulamiento: El Estrecho de Ormuz y el control de las costas de Siria y Líbano siguen siendo los ejes de la estrategia militar actual. Irán utiliza estos puntos para presionar a la economía global, tal como las potencias antiguas usaban las rutas de caravanas.
- La "Pinza": Belloc advirtió que una Persia fuerte siempre intentaría empujar hacia el Mediterráneo. La red de aliados de Irán (Hezbollah, Hamas, milicias en Iraq) cumple exactamente esa función de rodear el corredor que los Cruzados intentaron proteger.
3- La fragilidad de la intervención externa: Belloc predijo que cualquier ocupación u orden impuesto por Occidente que no fuera poblacional o profundamente arraigado en la fe sería temporal. Las operaciones militares recientes (como la Operación Epic Fury en 2026): Muestran que, a pesar de la superioridad técnica (bombardeos, ataques aéreos), la resistencia cultural y religiosa de Irán persiste, validando la idea de Belloc de que el "Espíritu Oriental" es una fuerza de desgaste que Occidente suele subestimar.
Actualmente, la región atraviesa una escalada militar directa tras los ataques conjuntos de EE.UU. e Israel contra objetivos en Irán iniciados el 28 de febrero de 2026. Esta situación ha llevado a una parálisis del comercio en el Estrecho de Ormuz y a una inestabilidad que Belloc habría descrito como el retorno del "campo de batalla" a su estado natural de conflicto por la hegemonía espiritual y territorial.
Apoyando este “retorno al campo de batalla” el analista R. Ianuzzi, nos dice: “Guerra contra Irán: Israel alimenta la escalada, pero siente el peso del conflicto. A pesar de la voluntad del gobierno de Netanyahu de continuar la guerra, están surgiendo dudas sobre la estabilidad militar, económica y social del país.”
Las declaraciones realizadas en los últimos días por el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ponen de manifiesto el estancamiento de la ofensiva israeli-estadounidense contra Irán.
En su discurso del 1°de abril, Trump habló de una misión prácticamente cumplida, pero al mismo tiempo anunció una intensificación de las operaciones militares "durante las próximas dos o tres semanas". Detrás de la retórica de la victoria, no hay, por lo tanto, una fecha clara para el fin de las hostilidades, sino una continuación -e incluso una escalada- del conflicto. El presidente estadounidense declaró sin rodeos que "los llevaremos de vuelta a la Edad de Piedra, donde pertenecen", dando a entender que toda la nación iraní es el objetivo del ataque, no solo su gobierno. En los últimos días había amenazado con destruir la infraestructura petrolera y la red eléctrica del país si Teherán no se rendía.
APARENTE ALTO EL FUEGO
Donald Trump anunció un acuerdo de alto el fuego de dos semanas con Irán, menos de dos horas antes de la fecha límite de las 8:00 p. m., fecha límite para la cual había amenazado con "destruir toda una civilización" si Teherán no reabría el estrecho de Ormuz. En una publicación en Truth Social, Trump explicó que el acuerdo se alcanzó a petición del primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif y del mariscal de campo Asim Munir, quienes habían instado a detener el inminente ataque. Washington afirma que la República Islámica debe aceptar la "reapertura completa, inmediata y segura" del estrecho estratégico, crucial para el tránsito mundial de petróleo. Teherán confirmó el acuerdo, al que también se adhiere Israel.
PAKISTAN MEDIA: ISRAEL ACEPTA
La mediación de Pakistán ha sido crucial. El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, hizo un llamamiento oficial a un alto el fuego de dos semanas, instando a Irán a reabrir el estrecho y detener de inmediato los ataques israelíes y estadounidenses para proteger la infraestructura crítica de la República Islámica. La propuesta, impulsada por Islamabad tras días de intensa mediación junto con Egipto y Turquía, llega en el momento más crítico de la crisis. Incluso desde el Vaticano, el papa León XIV pidió el fin de "una guerra injusta".
Debemos recordar que la tensión se mantiene ya que, el propio Netanyahu ha argumentado que Irán todavía es capaz de amenazar a Israel, pero que ya no representa una amenaza existencial. Recientemente había pronunciado un discurso impactante el día antes del comienzo de la festividad judía de la Pascua. En ese discurso, Netanyahu envió diez plagas sobre el pueblo iraní, emulando el relato bíblico del Éxodo y certificando la predicción de H. Belloc.
La cuestión de la reapertura del estrecho de Ormuz sigue sin resolverse. Trump incluso ha dicho que los países que reciben petróleo del Golfo tendrán que lidiar con ello. Nos recuerda el analista geopolítico mexicano: “La verdadera bomba nuclear de Irán se llama el Estrecho de Ormuz con misiles hipersónicos.”
Israel ha lanzado una ofensiva terrestre en el Líbano, desplegando cinco divisiones y preparándose para desplegar una sexta. El objetivo oficial de las fuerzas israelíes es crear una zona de amortiguación en el sur del Líbano, hasta el río Litani. Esta ofensiva israelí derivó en una operación que provocó el desplazamiento de más de un millón de libaneses. La respuesta militar de Hezbolá también está dejando inhabitables numerosas ciudades del norte de Israel. Según fuentes militares israelíes, el grupo chií libanés es capaz de lanzar un promedio de 150 cohetes diarios contra territorio israelí.
En Líbano, las fuerzas armadas de Tel Aviv se han topado con una feroz resistencia por parte de los militantes de Hezbolá, que están convirtiendo el conflicto en una guerra de desgaste en la que Israel está sufriendo pérdidas de hombres y material. En Israel, el apoyo público a la guerra está empezando a menguar, al igual que la confianza en que el ejército pueda lograr sus objetivos.
Según una encuesta reciente del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (uno de los principales centros de análisis de Israel), el porcentaje de quienes creen que el régimen de la República Islámica podría verse seriamente debilitado ha descendido del 69% en los primeros días del conflicto al 43,5% en la actualidad. Y el apoyo a la continuación de la campaña militar hasta el derrocamiento definitivo del gobierno de Teherán cayó del 63% al 45,5%.
A esto se suma el creciente desgaste del ejército, ya debilitado por dos años de conflicto en Gaza y otras zonas. Además de mantener el conflicto a larga distancia con Irán, las fuerzas israelíes participan en el frente libanés y están desplegadas en Gaza, Cisjordania y el sur de Siria. Recurriendo a las enseñanzas de la historia relacionando la falta de recursos humanos con el tiempo, se reiteran algunas condiciones, a saber: La "Victoria Relámpago" como necesidad, una potencia con menos población local, está obligada a ganar rápido. Si la guerra es corta (como la de los Seis Días), Israel impone su superioridad técnica. Si la guerra se alarga, el factor numérico del "mundo oriental" empieza a pesar.
Belloc explica que el "Espíritu Oriental" entiende que el tiempo es su aliado. Si logran que la guerra dure años, la potencia ocupante se agota económica y moralmente. Así, la falta de recursos humanos obliga a la potencia más pequeña a retirarse eventualmente, aunque sea superior en tecnología.
La guerra actual ya ha demostrado ser mucho más prolongada y destructiva, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad de resistencia militar, económica y social de Israel, especialmente dado que el fin de las hostilidades no parece inminente.
El análisis de Ianuzzi sobre la actual ofensiva en el Líbano y la escalada contra Irán en este abril de 2026 parece un eco directo de Belloc. Si no se logra una victoria rápida, la intervención moderna corre el riesgo de convertirse en otra guarnición olvidada en el desierto.
