El Colón dio la nota negativa

En el balance de la temporada lírica sobresale la cantidad de producciones desvariadas que ofreció este año nuestro máximo coliseo. Otras plazas mantuvieron la actividad con enorme esfuerzo.

Si algo se revela casi como nota sobresaliente del año que termina, esto fue sin duda la cantidad de producciones escénicas desatinadas realizadas por nuestro máximo Coliseo. En efecto, dentro de una temporada corta (sólo diez títulos), tanto ‘Fausto’ como ‘La carrera del libertino’, ‘Madama Butterfly’ y ‘La viuda alegre’ pusieron en evidencia las ambiciones de sus directores teatrales por convertirse en la figura predominante del espectáculo, aun a costa de desnaturalizar o afear el marco visual.
Lo peor fue ‘La flauta mágica’, una burda y abrumadora mixtura de cine y cómics. ‘Il Trovatore’ y ‘Anna Bolena’ se presentaron escuetamente en lo que el Colón (tal vez para ahorrar) denominó “versión semi-montada”, con meros pasos bien organizados en la última. Y en ‘El turco en Italia’, Pablo Maritano consiguió plasmar con creatividad un cuadro realista y multifuncional. Fue interesante por otro lado el estreno latinoamericano de ‘Einstein on the Beach’, de Philip Glass, con dinámica puesta de Martín Bauer.

RESIGNIFICAR
Pongamos los puntos sobre las íes: una cosa es el ingenio innovador, anti rutinario, moderno, y otra el afán por reinventar o resignificar la obra. El Colón no es el ámbito para estos experimentos, que por otro lado, cuestan muy caros. No todo lo nuevo es bueno per se, La gran soprano rusa Anna Netrebko fue sin duda la figura descollante entre los cantantes. Exquisita en emisión y línea, inflexiones y color, distante por cierto de los problemas políticos que se le suscitaron en Europa y Estados Unidos, Netrebko (‘Il Trovatore’) estuvo acompañada por un elemento de sólida valía: la mezzo petersburguesa Olesya Petrova, dueña de un metal de decidido impacto.
La soprano rumana Anita Hartig (‘Fausto’), el tenor euskaro Xabier Anduaga y la mezzo triestina Daniela Barcellona (‘Anna Bolena’), y la estadounidense Andrea Carroll (‘La carrera del libertino’) se contaron asimismo entre las voces más destacadas del año. Artistas a los que cabe añadir a nuestro compatriota Santiago Ballerini y el bajo-barítono uruguayo Erwin Schrott (‘El turco en Italia’), además de Carla Filipcic Holm y el mexicano-norteamericano Galeano Salas (‘La viuda alegre’).
En cuanto a los maestros, cabe subrayar especialmente la magnífica labor de Giacomo Sagripanti, y también a Jordi Bernácer, Iñaki Encina, y el veterano Charles Dutoit, maravillosamente lozano en sus 86 años.

EN OTRAS SALAS
En lo que hace al quehacer privado, siempre meritorio, Juventus Lyrica ofreció en el Avenida dos títulos musicalmente bien logrados: ‘Cavalleria Rusticana’ y ‘Don Giovanni’
, esta última con una puesta de remarcable talento, nada complicada y muy en carácter, diseñada por María Jaunarena. Ambos fueron concertados por el brasilero André Dos Santos.
Convertida hoy virtualmente en el segundo coliseo melodramático de nuestra metrópolis, en la misma sala tuvo lugar el Opera Festival Buenos Aires, que puso en escena ‘Hansel y Gretel’, una nueva ‘Cavalleria’ y ‘Turandot’, protagonizada por Graciela de Gyldenfeldt, tesonera directora de la compañía.
El Colón realizó asimismo con buen criterio tres representaciones en el Coliseo, con elencos locales eficaces y bien armados. En ‘Le Convenienze ed Inconvenienze Teatrali’ e ‘Il Campanello’, de Donizetti, las dos muy divertidas, resaltaron Víctor Torres y Felipe Carelli. ‘El que dice sÍ’, de Kurt Weill (Natalia Salinas), fue complementada por ‘El que dice no’, atrayente primera presentación argentina de la pieza de simetría inversa compuesta por Martín Matalón.
En el teatro Empire, otro recinto abierto para la ópera, la organización Empire Música en Escena, que orienta Silvana D´Onofrio, ofreció a su vez varias funciones de ‘Dido & Eneas’, de Purcell, y también de ‘Cavalleria Rusticana’.

EL ARGENTINO
El teatro Roma, de Avellaneda, sala bien activa en otros tiempos, volvió a tener lamentablemente cerradas sus puestas. Pero en la misma provincia, una gran noticia: el Argentino, de La Plata, conducido por Ernesto Bauer, después de tantos años de inactividad volvió a integrarse al circuito lírico nacional. Con muchas funciones y recintos absolutamente colmados (señal de la avidez operística de la capital bonaerense), se dieron allí ‘Aída’ (Carlos Vieu, Guadalupe Barrientos), ‘I Pagliacci’ (Marina Silva, Fabián Veloz), ‘Falstaff’ (Diego Censabella) y las Misas de Réquiem de Mozart y de Verdi. ¡Enhorabuena! En Rosario, otra metrópolis con gran público para el teatro lírico, El Círculo, otrora con mayor movimiento, presentó una lucida edición de ‘Manon Lescaut’, con dos artistas de reconocida trayectoria: Mario Perusso en la conducción y Mónica Ferracani en el papel principal.
Por su lado, una grata novedad en nuestra provincia mediterránea: la recuperación para las artes escénicas del teatro Real, dependiente de la Agencia Córdoba Cultura, donde este año se dieron ‘El Barbero de Sevilla’ y ‘Suor Angelica’. El teatro del Libertador (ex Rivera Indarte) sólo ofreció ‘La Traviata’, con mise-en-scéne un tanto dudosa.
Y un hito para la provincia de San Luis, donde por primera vez se dio una ópera. En el nuevo espacio cultural denominado Cine Teatro, con entradas agotadas, se representó ‘La Traviata’, con Graciela Armendáriz y Leonardo López Linares. La edición fue repetida en el teatro Independencia de Mendoza con la Orquesta Barroca de esa ciudad, lo que no deja de ser un tanto curioso.
Inserta en el meritorio Programa de Formación de Espectadores de la Opera de La Pampa (Asociación Cultural Pampa), ‘Il Campanello’ se presentó por último en el teatro Español, de Santa Rosa, con mucho público.