El BCRA renovó el swap con China por u$s 19.000 millones hasta 2031

La Argentina renovó el swap de monedas con China por 19.000 millones de dólares, con un plazo de vencimiento de cinco años, en una decisión que otorga mayor previsibilidad a una de las principales herramientas de la política de reservas del Banco Central.

"El Banco de la República Popular de China (PBoC, por sus siglas en inglés) y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) firmaron la renovación de su acuerdo bilateral de 'swap' de monedas por un monto de RMB 130 mil millones", informó el BCRA .

La entidad monetaria remarcó:

"A diferencia de los acuerdos previos, en esta oportunidad se extiende de 3 a 5 años el plazo de vencimiento del nuevo acuerdo, lo que permitirá brindar una mayor previsibilidad sobre la continuidad de esta herramienta".

Se trata de una extensión inédita: desde su firma original en 2009, el convenio venía renovándose sistemáticamente cada tres años, por lo que este nuevo plazo lo llevará hasta 2031.

"La activación por RMB 35 mil millones (US$5 mil millones) iniciada a principios de 2023 se mantiene vigente para respaldar la estabilidad financiera en Argentina y dar soporte al comercio y la inversión entre ambos países", aclaró la autoridad monetaria.

El BCRA también destacó que "la renovación de estos acuerdos afianza la estrecha cooperación entre ambas instituciones y la excelente relación que han mantenido en los 17 años transcurridos desde el primer acuerdo firmado en 2009". De esta forma, no se verán afectadas las reservas brutas del Banco Central, ya que el instrumento continuará formando parte de los activos de la entidad.

Cómo funciona la herramienta

En la práctica, el swap opera como una línea de intercambio de monedas entre ambos bancos centrales que le permite a la Argentina acceder a yuanes para afrontar operaciones autorizadas —como el pago de importaciones— sin necesidad de utilizar reservas propias en dólares. A cambio, el BCRA entrega pesos a la contraparte china y luego debe revertir la operación junto con el pago de los intereses correspondientes. El acuerdo funciona bajo dos modalidades: por un lado, una cuenta con fondos que permanecen dentro del sistema financiero chino, a los que se accede a menores costos y que se utilizan para facilitar el comercio bilateral; por otro, el tramo activado de libre disponibilidad, que no requiere autorizaciones adicionales y constituye una herramienta clave para la gestión de liquidez del organismo.

El encuentro que allanó el camino

A mediados de junio, Santiago Bausili, titular de la autoridad monetaria, se había reunido en Shanghái con su par de China, Pan Gongsheng, en el marco del simposio internacional organizado por el Banco de Pagos Internacionales (BIS) y el PBoC. Junto a otros presidentes de bancos centrales, el encuentro sirvió para darle forma final al acuerdo anunciado esta tarde y dejar encaminada la extensión de plazo que finalmente se concretó.

El "swap" de monedas tenía como fecha de finalización este 6 de agosto. El BCRA había utilizado un tramo equivalente a u$s 5.000 millones para reforzar reservas y sostener la estabilidad cambiaria, cuya devolución total estaba prevista para este año de manera escalonada. Según los últimos balances de la entidad, el monto pendiente ya se había reducido a unos u$s 75 millones.

La renovación se da, además, en un contexto en el que el Banco Central viene acumulando compras de divisas por encima de lo previsto: desde el inicio de la cuarta fase del programa monetario, en enero de 2026, la autoridad monetaria sumó u$s 13.373 millones en compras —tanto en el Mercado Libre de Cambios como en operaciones en bloque—, dentro de un objetivo de acumulación anual que oscila entre los u$s 10.000 millones y los u$s 17.000 millones. A esto se suma el repo con bancos internacionales anunciado en enero por US$3.000 millones, otra de las herramientas con las que el organismo busca fortalecer su posición de reservas.

Con este movimiento, el swap con China —vigente desde hace 17 años y renovado en sucesivas oportunidades— continúa siendo, con holgura, la línea de financiamiento externo más grande que el país asiático mantiene con cualquier nación en el mundo.