Lucrecia Martel regresa con un documental sobre una disputa territorial
Ejercicio esencial para la memoria
‘Nuestra tierra’. Dirección: Lucrecia Martel. Guion: L. Martel, María Alché. Imagen y fotografía: Ernesto De Carvalho. Montaje: Jerónimo Pérez Rioja, Miguel Schverdfinger. Música original: Alfonso Olguín. Con la participación de la Comunidad Indígena Chuschagasta. Duración: 122 minutos. Clasificación: apta para todo público.
Luego de estrenarse mundialmente en el 82° Festival Internacional de Cine de Venecia, y de realizar un interesante recorrido por distintos certámenes de categoría, alcanzando el premio a Mejor película en el 69º Festival de Cine de Londres, llega a las salas argentinas la última película de la reconocida cineasta Lucrecia Martel (‘Zama’, ‘La ciénaga’, entre otras).
Tras el asesinato de Javier Chocobar (2009) por una disputa territorial, cuyos videos del hecho se filtraron en Internet, Martel investiga y reflexiona sobre las nociones de propiedad, territorio, cultura e identidad vinculadas a la comunidad Chuschagasta, a la cual pertenecía Chocobar. Como resultado del juicio, que demoró muchos años en llevarse a cabo, se resolvió la culpabilidad de Darío Amín y dos integrantes retirados de las fuerzas como penalmente responsables del crimen.
El documental gira alrededor de dos grandes ejes: uno en el cual el foco está puesto en el juicio oral, mostrando reconstrucciones de hechos, careos, testimonios de relevancia y posturas disimiles en relación a quien detentaba el poder sobre los terrenos, y el otro, de índole menos jurídica y más socio-histórica, relacionado con la comunidad Chuschagasta como grupo de individuos que habitan esas tierras tucumanas desde hace muchísimo tiempo. Personas trabajadoras, unidas, cuyos antepasados vivieron allí mucho antes que ellos, y que tienen una historia que contar, construida en la película con testimonios y fotografías que aluden a distintas voces y recuerdos.
QUE FUE PRIMERO
El montaje logra un dinamismo en el que se alterna lo referido al juicio y la historia de esta comunidad. La cohesión de estos ejes en el relato permite la reflexión sobre temáticas complejas que generan conflictos de intereses, violencia en distintas escalas, tristeza, impotencia: ¿Quiénes estuvieron antes en estas tierras? ¿El derecho de propiedad de quienes detentan el poder colisiona con el derecho de los pueblos que habitan los terrenos? ¿Cómo se resuelven estas disputas? Una respuesta sería “la justicia”, y ahí se abre un abanico de problemáticas.
¿Justicia para quién? ¿Todos tienen acceso? ¿Qué pasa con las voces que no se escuchan, con la burocracia excluyente?
Además de estar filmada con belleza, diversidad de planos, fotografía imponente y una música que dialoga con la cultura retratada, ‘Nuestra tierra’ es un ejercicio para la memoria de todos nosotros en nuestro carácter de ciudadanos que conviven con otras personas que, por más diferentes que puedan ser en cuanto a costumbres, formas de ver la realidad o de identificarse, son parte de un entramado social que no debería excluirlos ni minimizarlos. La Justicia falló a favor de la familia Chocobar y los asesinos fueron condenados, pero la cuestión de los territorios sigue siendo una tarea pendiente, no sabemos por cuanto tiempo.
El documental de Lucrecia Martel no solo es un registro de un juicio histórico que tuvo mucha notoriedad pública, sino también un viaje íntimo y emotivo al interior a una comunidad que no deja indiferente al espectador.
Calificación: Excelente
