Duras críticas del Papa a Europa por su política migratoria

 El papa León XIV ha criticado este jueves a Europa en materia migratoria porque "no se puede hablar de dignidad y dejar que los mares sean cementerios".

También ha criticado a toda la comunidad internacional porque "no basta gestionar llegadas, distribuir cifras, reforzar fronteras o lamentar las muertes cuando ya han ocurrido", según ha dicho en su discurso este jueves en el muelle de Arguineguín (islas Canarias). 

El pontífice estadounidense, el primero que visita estas islas españolas, ha llegado desde Barcelona a Gran Canaria "donde llegan tantas vidas heridas, despojadas de casi todo, pero nunca de su dignidad" y ha dejado claro que la Iglesia no debe callar ante ese drama.

Desde Arguineguin, que en 2020 fue llamado el "puerto de la vergüenza" después de que se hacinaran en ese lugar más de 2.300 migrantes durante días, el papa ha preguntado "si hemos sabido reconocer a Cristo en quienes desembarcan marcados por el miedo, el hambre y la violencia, después del desierto, de la noche y del mar".

Acompañado por Pedro Sánchez y Fernando Clavijo, en Arguineguín el pontífice escuchará testimonios de personas que han sobrevivido a una travesía de varios días en cayuco (que es como se llaman a las embarcaciones precarias que abordan los migrantes), a sus rescatadores y a voluntarios de organizaciones humanitarias que colaboran en la bienvenida.

Y, en uno de los actos más simbólicos de toda su visita, se espera que deposite unas flores en el mar por todos los que nunca llegaron.

La visita continúa después en la capital de la isla, Las Palmas de Gran Canaria, con un encuentro con la comunidad religiosa del Archipiélago en la catedral de Santa Ana y una misa multitudinaria en el estadio.

El papa dormirá esta noche en el Palacio Episcopal de Las Palmas de Gran Canaria, a unos metros de la catedral, para el viernes tomar un vuelo a las 8.40 horas hacia Tenerife, donde completará los últimos actos programados en su visita a España.

En las dos islas se espera que el pontífice movilice a tanta gente, que hasta se han suspendido las clases para que el transporte escolar no contribuya al colapso circulatorio, en dos jornadas de notables restricciones a la movilidad en las dos islas.