TEATRO

Dramaturgia norteamericana con sabor universal

‘Cena con amigos’, una hábil comedia de Donald Margulies, en el teatro Border.

 


'Cena con amigos’. Autoría: Donald Margulies. Dirección: Mela Lenoir, Marina Lamarca. Vestuario: M. Lenoir. Escenografía: Vanesa Abramovich. Música original: Mica Hourbeigt. Actores: Carolina Babich, Juan Denari, Bruno Pedicone, Sofía Roviralta. Los viernes a las 20 en el teatro Border.


 

En el panorama teatral contemporáneo es frecuente encontrarse con obras cuyo arranque es prometedor pero que, a medida que avanzan, pierden vigor y profundidad. En muchos casos, el atractivo inicial -ya sea por una temática provocadora o por una puesta en escena innovadora- se diluye, y el resultado final es una obra que, tras una segunda hora poco inspirada, se desvanece en la memoria colectiva, convirtiéndose al cabo de unos años en un título más dentro de una lista extensa y genérica.

No obstante, sería injusto afirmar que la mayoría de las obras contemporáneas caen en esta insipidez. Existen notables excepciones que logran trascender gracias a una construcción dramática sólida y a una profundidad temática capaz de resonar con el público más allá del momento inicial. ‘Cena con amigos’, de Donald Margulies, Premio Pulitzer en el año 2000, se distingue precisamente por esa capacidad de crecer y mantenerse relevante con el paso del tiempo.

 

EVOLUCION

A diferencia de otras piezas que se agotan tras exponer su conflicto central, Margulies despliega una dramaturgia cuidadosa, basada en la evolución de los personajes y en el uso de escenas cotidianas que, lejos de ser triviales, revelan capas de significado y emociones complejas. El recurso de la conversación alrededor de la comida, por ejemplo, permite abordar temas como la intimidad, la amistad y el desencanto, sin recurrir a grandes gestos sino a través de pequeños detalles y silencios elocuentes.

La obra, y la puesta en concordancia, ofrecen una representación significativa de la crisis que enfrenta una pareja aparentemente estable, Gabriel y Sofía, permitiendo observar la fragilidad de las certezas en las relaciones humanas. Este análisis se extiende a través de las dudas e inseguridades comunes que pueden surgir entre parejas al cuestionar el conocimiento real sobre quienes comparten su vida y la solidez de sus vínculos.

El divorcio de Tomás e Isabel, amigos cercanos de los protagonistas, actúa como elemento detonante que los obliga a confrontar sus propias dificultades, evidenciando cómo situaciones externas pueden provocar cambios internos relevantes. La narrativa invita a reflexionar sobre la influencia de las decisiones ajenas en la percepción individual de la felicidad y la aparente estabilidad, enfatizando la introspección y el proceso de autodescubrimiento ante momentos de crisis. De esta manera, la obra examina no solo la relación entre los personajes, sino también fomenta una evaluación personal sobre el equilibrio y la solidez de la propia vida.

 

REALISMO

El realismo presente en el texto dramático de ‘Cena con amigos’ ha sido trasladado por las directoras al escenario. Los personajes bien marcados actúan de manera coherente con las circunstancias en las que se encuentran. Aunque representan cuatro estereotipos reconocibles en nuestra sociedad, están tan bien desarrollados que evitan caer en una imitación excesiva (mimesis) que los convertiría en caricaturas.

Las interpretaciones de los cuatro actores se distinguen por su riqueza de matices. Carolina Babich y Bruno Pedicone logran que Isabel y Tomás expresen con precisión la combinación adecuada de fluctuación emocional y deseo. Por su parte, Sofía Roviralta y Juan Denari muestran una frialdad y compenetración que ilustran acertadamente tanto su relación matrimonial como el perfil profesional asociado a las revistas de estilo de vida glamoroso para las que colaboran. Por eso, el uso reiterado de los términos amigo y amiga resulta poco apropiado, ya que estos apelativos suelen emplearse en otros contextos sociales, lo cual no se corresponde ni con la edad ni con la posición social de los personajes. Sería más atinado emplear expresiones que reflejen su estatus o recurrir al nombre propio, permitiendo al diálogo alinearse de manera más precisa con el perfil y el entorno de los protagonistas.

‘Cena con amigos’, los viernes a las 20 en el teatro Border.

La dirección de Marina Lamarca y Mela Lenoir se destaca por su dinamismo, integrando a una obra de marcado realismo norteamericano elementos innovadores como el uso de iluminación interactiva, la música y una escenografía funcional que logra transformar un living en un cuarto en un abrir y cerrar de ojos.

Estos recursos no solo enriquecen el resultado escénico, sino que también lograron aportar una mayor profundidad emocional a la obra. La iluminación interactiva permite resaltar estados de ánimo y tensiones entre los personajes, mientras que la música acompaña los momentos clave, intensificando la atmósfera y haciendo que la experiencia escénica resulte más envolvente y memorable.

 

PERDURABLE

La obra evita el maniqueísmo y apuesta por una mirada matizada sobre las relaciones humanas, lo que le otorga una vigencia particular en contextos cambiantes. El crecimiento de ‘Cena con amigos’ se manifiesta en cómo sus temas -la crisis de la mediana edad, el replanteo de vínculos, la fragilidad de las certezas- adquieren nuevos matices a medida que el público madura y la sociedad se transforma. Su estilo, equilibrado entre el humor, la reflexión y la profundidad con que explora el autoconocimiento, hacen que resulte aún más sustancial hoy que en su estreno. Así, Margulies logra que su pieza, lejos de ser una cáscara vacía, se vuelva cada vez más deliciosa y perdurable, como los vinos que obsesionan a sus personajes.

 

Calificación: Muy buena