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Dos locuras: la guerra y el uso de drogas
“Allí nadie vivía hasta que otro muriera”. V. Frankl en 'Un psicólogo en un campo de concentración'.
Mundo en guerra actualmente y me pareció que vale recordar al gran Víctor Frankl sobreviviente de la II Guerra Mundial y generador de una filosofía terapéutica basada en el sentido de la vida desprovista de toda venganza.
El filósofo Cineas le preguntó a Pirro: "Cuando hayas conquistado Grecia, ¿qué harás? .
-Conquistaré África
- ¿Y luego?
- ¡Conquistaré Asia!
- ¿Y luego?
-¡Conquistaré la India!
- ¿Y luego?
- Luego descansaré de mis esfuerzos.
-¿Y por qué, -repuso el filósofo- no empiezas a descansar ahora?
La pregunta de Cineas, quien era asesor del rey Pirro, muestra el límite a la ambición ilimitada de poder humano y de ahí el concepto de “victoria pírrica” en donde un triunfo se consigue con grandes pérdidas y es casi una derrota.
Este diálogo histórico que cita S. de Beauvoir marca el doble misterio del hombre: el hombre es proyecto, tarea, búsqueda de algo nuevo, vocación de vivir; aquí la vida es empresa generalmente marcada por ese Dios de los griegos que es el Amor que nos lleva a ampliar para sumar y hacer crecer a la humanidad. En esta primera vertiente el poder hacer es poder ser, o sea realización de lo humano. Pero el hombre tiene otra vertiente, casi satánica: la necesidad de dominio expresada sistemáticamente en la vigencia del otro Dios de los griegos, Thanatos, Dios de la muerte, imperio de la aniquilación del otro. Es el triunfo de una cultura, la cultura de la muerte.
DROGAS Y EXTERMINIO
Las drogas se incorporan, también, a este mundo de exterminio donde políticas militares de todos los bandos deliberadamente tratan de aumentar rendimientos, reducir miedos o como formas de soportar condiciones extremas.
El mundo siempre giró en torno a estos dos marcos antagónicos, que parecen ser complementarios. El siglo XX produce una María Teresa de Calcuta y al mismo tiempo a Stalin y Hitler. Son dos fuerzas que intentan mundializarse y expandirse, pero con diferentes valores y proyectos de sociedad.
En el hombre mismo conviven aquél que genera una tendencia solidaria y aquél que guerrea contra otros desde su singular paranoia y destructividad o contra sí mismo produciéndose adicciones, depresiones, etc.
Pensemos que a lo largo de los últimos años en el mundo se han producido 118 conflictos armados que han implicado a 80 Estados y han producido 6 millones de muertos. Diez de estos conflictos han sido interestatales, mientras que 108 se han producido en el interior de los Estados.
En estas guerras hay dos nuevos fenómenos: el terrorismo global y la elección de la población civil como blanco, objetivo estratégico y no sólo como víctima. Todo esto aumenta la incertidumbre, el miedo, el pánico y por ende la psicosis ante la guerra.
Cuando decimos que alguien es un "loco de la guerra" estamos hablando de alguien casi sin recuperación. El saber popular quiere decirnos con esto la dimensión siniestra del hecho de la guerra.
Guerra y locura van de la mano no sólo por la cantidad de muertos que se generan, también la de mutilados y discapacitados de por vida. Fundamentalmente el aumento de enfermos mentales es enorme.
NUEVOS CUADROS CLÍNICOS
Cada guerra ha añadido a los textos médico-psicológicos nuevos cuadros clínicos.
La Primera Guerra Mundial mostró la importancia de los cuadros de agotamiento nervioso, la histeria y el alcoholismo. El combatiente bajaba todas sus defensas frente al exceso de trauma que vivía y se desligaba del mundo, se aislaba, entraba en autismo o frente a una herida leve su sistema inmunológico no respondía y se moría. La primera lección de la guerra era el pánico frente al plus de muerte que se vivía, de ahí el reparto de anfetaminas o la morfina para establecer un límite que le permitiera vivir lo terrorífico en las trincheras.
La Segunda Guerra Mundial nos deja la lección de la depresión, el combatiente entraba en un pánico depresivo. La Alemania nazi distribuyo masivamente metanfetamina (Pervitin ) en sus tropas. El Reino Unido y Estados Unidos administraban anfetaminas (Benzedrina) y Japón también distribuir metanfetaminas.
El objetivo explícito era mantener soldados despiertos durante días , reducir el miedo , aumentar la agresividad y la sensación de invulnerabilidad. Esto trajo enormes consecuencias como brotes psicóticos, dependencia a las sustancias, colapsos físicos.
La Guerra de Vietnam muestra a la drogadependencia y a la farmacodependencia como resultados ya que en esa guerra las tareas de exterminio del adversario también pasaron por organizaciones de venta de drogas.
En este conflicto el consumo fue masivo y menos controlado con heroína de alta pureza, marihuana , anfetaminas y se había convertido en un fenómeno natural dentro de la tropa.
En conflictos contemporáneos por ejemplo en Africa y Medio Oriente se ha documentado el uso de 'khat' (estimulante vegetal que se mastica) , captagon (anfetamina sintética de Siria y muy difundida en el Medio Oriente asociada a conflictos armados y es llamada la droga de los yihadistas), y también en niños soldados se utilizaron drogas para inducir violencia y reducir la empatía.
La Guerra del Golfo llevó al estudio del estrés postraumático y de los trastornos de pánico y de ansiedad generalizada.
ESTRES TOXICO
El hombre queda marcado por la experiencia del horror y esto lo va a trasladar a experiencias después de la guerra. El susto, el miedo y la angustia se han apoderado para siempre de él y esto se revive permanentemente en su imaginación y no puede desprenderse de estas compulsiones temerosas. Así surge el estrés postraumático como un acápite de estudio permanente.
También están las enfermedades del combatiente que al invertir sus valores (podrás matar frente al 'No matarás? de la Ley de la civilización) se siente Dios, invulnerable y al encontrarse con el hecho de la muerte siente un placer muy especial. Se alimenta su ego delirante, toma riesgos excesivos y se suicida sólo por haberse excedido en los riesgos. Cuando sobrevive después de la guerra en muchos casos sigue peleando en su ciudad, su familia o en una guerra imaginaria.
En fin, hay mucho por decir; quizás recién empezamos en esta dura lucha por vivir que implica asumir nuestros apetitos de dominio y exterminio.
Como dijera Sarmiento: Civilización o barbarie. Se habla de drones, misiles, submarinos, etc., pero no se habla de hombres que enfrentan la posibilidad de morir y en donde los poderosos no temen dar drogas para tratar de suprimir el miedo , fomentar una desconexión moral, un aumento artificial del rendimiento y tratan de disociar a cada persona del trauma con el cual se enfrentan. Matar o exponerse a morir.
La droga permitirá combatir, pero con graves secuelas de adicciones, psicosis , violencia como forma de vida ,traumas transgeneracionales con familiares muertos o hijos sin familia.
