Detroit (donde se comen a los chicos crudos) y su Dickens
Al norte del Río Bravo, la ciudad más tercermundista es Detroit, estado de Michigan, 650 mil habitantes, un tercio de los que tenía hace medio siglo. Un estudio de WalletHub, sitio especializado en finanzas personales, concluyó que la otrora orgullosa capital de la industria automotriz es hoy la urbe más infeliz de Estados Unidos, entre 182 relevadas. Su tasa de homicidios por habitante es diez veces más alta que la de Argentina; supera incluso el promedio nacional de México. El patriciado WASP ha huido de ese enclave de decadencia y frustración.
Fíjese usted, el arte es un fenómeno tan maravilloso que incluso las sociedades más exasperadas tienen su poeta. Elmore Leonard (nacido el 11 de octubre de 1925 en Nueva Orleans, Luisiana, y fallecido el 20 de agosto de 2013 en el municipio de Bloomfield, Michigan) ambientó allí una decena de sus novelas policiales. Se lo llamó el Dickens de Detroit. Así lo describe la Enciclopedia Británica:
"[...] es conocido por su prosa limpia, su oído privilegiado para los diálogos realistas, el uso efectivo de la violencia, su ingenio satírico natural y sus personajes pintorescos".
Un rasgo primordial que caracteriza la obra de Leonard es haber despojado a los villanos de cualquier encanto. Los malos son torpes, vagos, brutos, descontrolados, invariablemente terminan metiendo la pata. Hasta donde uno sabe, nadie ha tallado una galería de perdedores tan extensa y rotunda, especialmente entre la llamada basura blanca.
Como los sicarios Carl Fontana y Art Kruppa de Mr. Paradise (Alianza Editorial, 352 páginas), novela que aquí venimos a recomendar. Los contrató un tal Montez Taylor para asesinar a su patrón, un anciano rico y depravado que, al parecer, no cumplirá la promesa de incluirlo a su asistente personal en el testamento. Taylor deberá pagar 50 mil dólares -que aún no tiene- a los asesinos. El abogado corrupto que les consigue los encargos a los Mutt & Jeff del crimen se queda con el 20% de comisión. Es el mundo real, amigo lector.

La novela está dedicada al Departamento de Homicidios de Detroit. Justamente, los héroes -en un sentido muy prosaico- de la historia son los agentes de la ley. No se andan con tonterías en el universo leonardiano; si tienen que apretar el gatillo, así es la vida. Al fin y al cabo, el mundo es un gramo mejor sin la presencia entre nosotros de ciertas bestias codiciosas y sádicas. Muestran Los detectives muestran todas las flaquezas de cualquier mortal, excepto la corrupción.
MAQUINA DE NARRAR
En cuanto a la prosa -siempre hay algo que decir del estilo-, Leonard es una de las más eficaces máquinas de narrar. No se detiene en densidades estilísticas. Hace un cuarto de siglo escribió un artículo muy celebrado en The New York Times con diez sugerencias para escritores de novelas policiales.
Una de ellas es usar un signo de admiración cada diez mil palabras; otra: no uses un verbo distinto a "dijo" para los diálogos. "La línea de diálogo pertenece al personaje; el verbo es el escritor metiendo las narices donde no debe", estableció este maestro de la claridad y el ritmo.
El señor Leonard no solo nos ha dejado hermosas novelas (escribió 45). También ha inspirado una de las mejores series de televisión de nuestro siglo. En efecto, el cuento Fire in the Hole sirvió de inspiración para Justified (2010-2015), que se centra en un lacónico alguacil estadounidense llamado Raylan Givens (interpretado por Timothy Olyphant), de gatillo rápido y métodos del Viejo Oeste.
Las seis temporadas se ambientaron en el condado rural de Harlan, Kentucky. En 2023 se emitió la secuela Justified: Ciudad salvaje. En busca de un asesino en serie, el marshal debe llevar sus pistolas a… Detroit.
