En su debut como director titular del orgánico de la casa

Destacada labor de Alejo Pérez al frente de la Estable del Colón

Orquesta Estable del Teatro Colón. Programa integrado por la Sinfonía N° 6 en fa mayor op. 68 ‘Pastoral’, de Ludwig van Beethoven, y la Sinfonía Fantástica, op.14, de Héctor Berlioz. Dirección musical: Alejo Pérez. El domingo 3 en el Teatro Colón

Precisamente en el día de su cumpleaños volvió al podio en su condición de flamante director titular de la Orquesta Estable del Teatro Colón, el maestro compatriota Alejo Pérez, bien conocido a través de una valiosa trayectoria en escenarios europeos, festivales de alta importancia y salas de concierto. También en nuestro medio recordamos su momento de haber sido director musical del Teatro Argentino platense en las primeras décadas de este siglo, con producciones de alto vuelo y logrando numerosas distinciones que engalanan su trayectoria.

Esta presentación contó, por ello, con una nutrida concurrencia. Desde el punto de vista de su programación, trató, obviamente, de conjuntar dos obras orquestales que comulgan en el sesgo de su sentido programático además del estructural.

Empezando por la obra del genio de Bonn, Ludwig van Beethoven, en la primera parte del concierto, con la ejecución, de la conocida Sexta sinfonía en fa mayor, op.68, denominada ‘Pastoral’, creada en Viena, en la casa que habitaba en el suburbio, y estrenada en el Theater an der Wien en 1808. Revela la pieza esa pasión por la naturaleza que finaliza con el canto del pastor dando lugar a una particular característica de sus nueve sinfonías.

La ejecución del maestro Pérez en su reaparición en nuestro medio fue exponiendo los compases de esta sinfonía beethoveniana con su gestualidad y dinámica en el podio, sin batuta, logrando una respuesta eficaz en el nutrido desarrollo de colores que el autor provee en esta partitura.

Se trata de una obra en cinco movimientos, desde el despertar del allegro (reflejado en sus sentimientos) hasta el final del allegretto, como el canto del pastor. El público concurrente volvió a esa mala costumbre que se estaba eliminando felizmente, de aplaudir entre cada uno de ellos. Por cierto, es de esperar siempre que se modifique.

 

APASIONADO

La segunda parte del programa propuesto con la Sinfonía Fantástica op. 14, de Héctor Berlioz, estrenada en 1830 por la Orquesta del Conservatorio de París, dio lugar sin duda a un nuevo lucimiento en su debut del director titular designado, que desarrolló su amplia gama de recursos estilísticos en los compases tan característicos de la obra, como ‘Sueños y pasiones’, que es el primero, apasionado. Siguiendo con el valse

en un allegro

y la marcha al suplicio que propone y que desemboca en ese sueño de una noche de Sabbat con todo su sonido orquestal impactante (Berlioz apuntaba en sus propias palabras a sonidos raros, suspiros, risas y gritos lejanos).

Toda esa fascinación berliozana le permitió a Alejo Pérez explayar su esfuerzo en la riqueza de la composición y un impacto expresivo bien compartido con sus músicos y sus colaboradores en la diversas secciones instrumentales, lo cual hizo estallar al público en una verdadera ovación.

El retorno del director al podio del Colón fue así una muestra de su valía y mérito logrado a través de una trayectoria que engalana su nueva labor.

 

Calificación: Muy bueno