Desesperado reclamo de la familia del abogado argentino detenido en Venezuela
Germán Giuliani fue secuestrado el 21 de mayo de 2025, desde entonces permanece privado de su libertad y lo acusan de “terrorismo, narcotráfico, mercenario”, las mismas carátulas que varios de los presos políticos demorados.
Virginia Rivero, esposa del abogado penalista Germán Giuliani, uno de los argentinos detenidos en Venezuela por el autoproclamado presidente Nicolás Maduro, reclamó por la situación de su esposo, del que no tiene noticias desde el pasado 21 de diciembre.
Giuliani fue secuestrado el 21 de mayo de 2025, desde entonces permanece privado de su libertad y lo acusan de “terrorismo, narcotráfico, mercenario”, las mismas carátulas que varios de los presos políticos demorados.
“Fue a Venezuela por trabajo. Se fue el cinco de abril y el 21 de mayo lo detuvieron. Le preguntaron el nombre y, al escuchar el acento argentino, lo secuestraron. Me enteré por un medio de comunicación, estaba en el trabajo, fue el viernes 23 de mayo y me llamó Cancillería para informarme la noticia”, expresó en declaraciones radiales.
En la misma línea, aclaró: “En este momento, de mi esposo no tengo información. Sé que está en Yare 2. Desde el 21 de diciembre que lo trasladaron, estaba en Caracaras, no tengo información de él. No tengo ningún dato”.
“Estamos desesperados y pidiendo una fe de vida. Por eso hago las notas y estoy haciendo más mediático este caso. En un principio no lo hicimos”, explicó Rivero.
Asimismo, contó que mantiene contacto con la Cancillería que lidera Pablo Quirno y que entabló diálogo con la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich a través de la organización Las Madres del Dolor.
“Sé que están trabajando, sobre todo a partir de la caída de Maduro. No me cuentan nada, hay mucho en manos de Estados Unidos. Sé que trabajan y tienen todo listo para poder traer a los argentinos”, remarcó.
Además, contó que era la primera vez que su esposo viajaba a Venezuela y que lo hizo por trabajo, a la vez que explicó que desconocía las alertas emitidas por el Gobierno. “Nadie pudo frenar la situación”, afirmó.
Por último, contó que logró mantener un llamado telefónico con su esposo 15 días después de haber sido secuestrado.
“Me contó dónde estaba, en un comando chiquito en Caracas con otros presos políticos. Me dijo que no me preocupara, que estaba bien. Tuve alguna que otra llamada, pero la información que tenía era a través de otros familiares de presos políticos venezolanos”, concluyó.
