Piden una respuesta urgente del Estado
Denuncian "desatención sanitaria" para adictos al paco con TBC
Claudio Izaguirre, de la Asociación Antidrogas de la República Argentina, y Marta Gómez de la organización "Madres en Lucha Contra el Paco" dicen que hoy al menos 30 por ciento de los adictos al paco padecen TBC y en los hospitales, si se escapan una vez no los dejan volver, lo que implica la destrucción personal, la desnutrición y el contagio permanente.
Organizaciones que luchan para combatir las adicciones a las drogas advirtieron hoy que en la Ciudad "hay desatención sanitaria" para personas adictas al paco que padecen tuberculosis (TBC) y desnutrición, entre otras enfermedades, y pidieron "una urgente respuesta del Estado".
Claudio Izaguirre, de la Asociación Antidrogas de la República Argentina, dijo que hoy "al menos 30 por ciento de los adictos al paco padecen TBC y en el Hospital Muñiz si se escapan una vez no los dejan volver, lo que implica la destrucción personal y el contagio permanente".
Desde la organización "Madres en Lucha Contra el Paco", Marta Gómez agregó que además de los casos de TBC, otra de las preocupaciones es el aumento de los casos de desnutrición.
Gómez resaltó "la falta de atención inmediata en cualquier hospital", por lo que "los pibes vuelven a la calle y se terminan muriendo por el alto consumo o por la taquicardia que les provoca y los ataques cardiorrespiratorios".
"No hay atención, a los médicos les falta un curso acelerado para saber atender a chicos en este estado, los terminan discriminando porque no les da respuesta ni el hospital ni el propio médico", dijo la madre de un adolescente adicto al paco.
Según sostuvo la mujer, en la organización reciben más de 50 llamados por día por diferentes casos de "desatención o falta de información" para asistir a personas adictas y advirtió que "hoy el único que tiene tres o cuatro camas destinadas a ello es el Hospital Fernández".
"Nosotros pedimos que este número de camas esté en todos los hospitales para poder bajar la aceleración con la que llegan los chicos y después poder hacer la derivación, porque la respuesta tiene que ser inmediata y acá no se da ni en tiempo ni en forma", expresó Gómez.
En este sentido, Izaguirre explicó que el problema con las personas adictas con TBC que llegan al Hospital Muñiz es que "si escapan para volver a consumir cuando quieren volver no los dejan y les dicen que no tienen camas".
Carlos Mosca, a cargo de la División de Neumotisiología de ese centro asistencial dijo a DyN que "una cuarta parte de los pacientes con TBC también son adictos a las drogas" y admisión que en muchas ocasiones "no tienen herramientas o programas para contenerlos por lo que terminan externados".
"Nosotros recibimos a todos, no hacemos ningún tipo de discriminación", aclaró, aunque coincidió con las organizaciones en la necesidad de generar programas integrales que den respuestas a este tipo de personas y que hagan el correspondiente seguimiento. En tanto, fuentes de ese centro asistencial que prefirieron preservar su identidad dijeron que "el tema es que los jóvenes desaparecen por tres o cuatro días y vuelven alcoholizados y drogados".
"Acá hay normas y además esto es un hospital se le brinda la asistencia en primera instancia y nada más, vienen por su propia voluntad, uno no los puede obligar", agregó la fuente, al tiempo que argumentó que "tampoco se sabe lo que hizo en la calle".
Gómez apuntó que mientras tanto "los chicos se mueren en la calle y se van de los hospitales porque no los atienden".
Asimismo, dijo que "alguien se debe hacer cargo y el Estado no lo ha hecho porque no hay decisión de ponerse a trabajar con las cosas que hacen falta".
"Está el Sedronar (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha Contra el Narcotráfico) pero tienen una burocracia terrible, tenés que hacer tres entrevistas para lograr una derivación", expresó.
A su vez, sostuvo que "la respuesta tiene que darse en el momento" y señaló que "tampoco hay centros de salud habilitados como corresponde; las organizaciones estamos solas en esto y tratamos de darles la contención necesaria".
Para Izaguirre, el tema del TBC se agudiza porque muchas de los jóvenes adictos "ofrecen servicios sexuales por dinero para comprar la droga" y expresó: "Somos conscientes de que es un enfermo complicado, pero más complicado es dejarlo en la calle".
