“Estoy aquí frente a ustedes para decirles de modo categórico que Maquiavelo ha muerto”; así inició Javier Milei su alocución en el Foro Económico Mundial de Davos.
Al ensayar su habitual promoción del mercado como único ordenador de la vida social se produjo la excéntrica invectiva del presidente ultraderechista contra el autor de El príncipe, considerado entre los pioneros de la ciencia política, en línea con su ya habitual ataque a las ciencias en general y las sociales en particular.
Al menos en esta oportunidad la virulencia verbal mileista no fue dirigida hacia las minorías sexuales ni desarrolló ninguna de sus estrambóticas teorías acerca de la pedofilia y su relación con la homosexualidad.
AUTO CELEBRACION
El discurso de Milei ante el foro de Davos volvió sin embargo a la autorreferencialidad y la auto celebración por avances y logros no demostrados empíricamente y a la reiteración de mantras como que la región "será el faro de luz que vuelva a encender a todo Occidente”, para referirse a los triunfos electorales de fuerzas de derecha y ultraderecha en buena parte de América.
Más interesado en la propagación de su narrativa en pos de una nueva hegemonía cultural, casi de inspiración gramsciana, en cualquier ámbito que le resulte propicio, al inicio de su exposición, Milei puso énfasis una vez más en denostar el ejercicio de la política
, así como cualquier intervención del Estado en la actividad social, al anunciar la muerte del florentino (Algo sabido por todos ya que Niccolò del Machiavelli murió en 1527), y argumentó que “a la hora de diseñar políticas públicas el dilema entre eficiencia y justicia es falso"
dado que “lo justo no puede ser ineficiente, ni lo eficiente injusto”. Reiterativo hasta la exasperación, Milei atribuyó "la degradación ética y moral que atraviesa Occidente” a "haber abrazado la nueva agenda socialista”.
Abogó por "la defensa del sistema capitalista de libre empresa debe estar basado en su virtud ética y moral”, porque “el capitalismo no sólo es más productivo, sino que además es el único sistema justo”. De manual.
La obra de Maquiavelo es tenida en ámbitos académicos y políticos como fundante de la filosofía política moderna, entre otras razones, por su planteo de la política como una esfera particular del conocimiento y la acción, con lógicas y reglas propias, cuyo estudio y ejercicio exige apartar principios morales y religiosos en lo que podría denominarse una Teoría Pura de la Política.
AMORFO COLECTIVO
Antes de clausurar su participación en Davos, Milei no desaprovechó la ocasión de sumarse a un amorfo colectivo ultraderechista convocado por Donald Trump bajo la denominación de Junta de Paz en Gaza, llamativamente integrada por una mayoría de estados gobernados por regímenes autocráticos y por el premier israelí Netanyaju, a quien la Corte Penal Internacional acusa de genocidio en la región.
Trump con la participación secundaria de Milei intenta así esmerilar el rol de la Organización de Naciones Unidas ONU sobre lo cual cabe advertir de acuerdo con el ordenamiento constitucional vigente en nuestro país, debería ser tratado por el Congreso Nacional para que la República Argentina pueda adherir y eventualmente integrar.
El discurso de Milei en Davos continuó en su línea binaria y antinómica de configuración de un enemigo simbólico aunque difuso: los políticos, el socialismo, el wokismo, el feminismo, las minorías sexuales y raciales, los científicos, los docentes, el estudiantado universitario, una suerte de Fuerzas del Mal (En contraposición a las siempre aludidas Fuerzas del Cielo) a las que desde una visión maniquea, moralista y antimoderna debe enfrentar el presidente argentino para que el país "vuelva a ser gran otra vez".
Aunque no sabemos exactamente a qué "antes" se refiere Milei, si es antes de la República democrática con sufragio universal y secreto; si es antes de la organización constitucional que puso fin a la anarquía y el predominio porteñista sobre las provincias del interior; o si es antes de las guerras de la independencia y la Emancipación Nacional, es decir a los tiempos del virreinato español.
EL CENTRO DEL EVANGELIO
Como se ha advertido anteriormente de esta columna se trata de una construcción discursiva muy superficial y falta de sustentación conceptual desde una lógica exclusivamente economicista prescindente de toda racionalidad política, sin justificación ni demostración empírica, ideologizada desde un sesgo presuntamente moralista pero al mismo tiempo profundamente inmoral y alejada de valores cristianos y evangélicos como advirtiera a su tiempo el Papa Francisco y continúa haciéndolo su sucesor Leon XIV ya que plantea el desentendimiento absoluto frente a cualquier situación de injusticia y sufrimiento humano. Ya que "defender al pobre no es ser comunista, es el centro del evangelio", afirmó oportunamente el Papa argentino.
