Danke, Hosen: una despedida a puro punk rock y emoción

Recital de Die Toten Hosen. Músicos: Campino, voz; Andreas Meurer, bajo; Michael Breitkopf y Andreas von Holst, guitarras, y Stephen George Ritchie, en batería. El viernes 2 en el Teatro Vorterix.

A varias bandas extranjeras se las ha definido alguna vez como ‘argentinas por adopción’. Con Die Toten Hosen sucede algo parecido. Los oriundos de Düsseldorf llegaron por primera vez al país en 1992 para tocar en la mítica discoteca Halley junto a Pilsen, la banda formada por el recordado Pil Trafa después de la separación de Los Violadores. Aquella noche marcó el comienzo de una relación que, con el paso de los años, se volvió cada vez más fuerte y cercana, hasta convertir a la Argentina en una suerte de segunda casa para los alemanes.

Ese vínculo con el país y, sobre todo, con su gente, también quedó reflejado en el nombre elegido para esta gira de despedida: ‘Fútbol, Asado, Vino y Adiós Amigos’. Y, seamos sinceros, ¿hay algo más argentino que esas tres primeras palabras?

COMO EN ALEMANIA, PERO EN COLEGIALES

La noche arrancó con 2 Minutos y su clásico punk barrial. No faltaron algunos de sus grandes éxitos, como ‘Aeropuerto’, ‘Demasiado tarde’ y ‘Ya no sos igual’, esta última con la participación de Campino, entre otros temas que fueron preparando el terreno para lo que vendría después.

A esa altura, el Teatro Vorterix ya parecía casi un bar alemán. Muchos seguidores llegados desde Alemania, que suelen acompañar a los Hosen en sus giras, se mezclaron con el público argentino en una comunión única. Remeras, banderas, cantos en alemán y español y una misma pasión por una banda que ya no necesita explicar su relación con estas tierras.

Una vez finalizado el show de los de Valentín Alsina, el recinto comenzó a transformarse. Globos negros con la inscripción ‘Danke’ (gracias) sobrevolaron al público hasta que, finalmente, sobre el escenario apareció el clásico telón de fondo con el Knochenadler, el águila de huesos que identifica a los Hosen.

Y fue alrededor de las 21 cuando Campino y los suyos coparon el escenario. A partir de allí, todo fue una vorágine de punk rock y un ida y vuelta constante con el público. El comienzo fue con ‘Achterbahn’ y, desde ese momento, se sucedieron canciones de distintas etapas de la extensa discografía de los de Düsseldorf. ‘Auswärtsspiel’, ‘Paradies’ y ‘Bonnie & Clyde’ fueron algunos de los clásicos que hicieron saltar al público, en una lista que recorrió buena parte de la historia de la banda, que sonó en forma impecable.

COVERS Y HOMENAJES

Pero la noche no estuvo reservada solamente para los temas propios. También hubo tiempo para los covers, como ‘Cokane in My Brain’, del jamaiquino Dillinger, y ‘You'll Never Walk Alone’, de Rodgers & Hammerstein.

Y, como no podía ser de otra manera, también hubo lugar para el punk argentino. Sonaron ‘Uno, dos, ultraviolento’, de Los Violadores, y ‘Donde las águilas se atreven’, de Attaque 77. Dos canciones que volvieron a dejar en evidencia que la conexión entre los Hosen y la escena local no es una cuestión reciente ni una simple anécdota.

Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con ‘Nur zu Besuch’, la canción que Campino escribió para su madre después de su muerte y que esta vez decidió dedicarle a Pil Trafa, voz de Los Violadores y uno de los grandes amigos que la banda alemana cosechó durante todos estos años en la Argentina.

Fue un momento especial, porque más allá de la música, del pogo y de la velocidad del punk rock, también estaba presente la historia compartida entre dos escenas que, aunque separadas por miles de kilómetros, encontraron durante décadas numerosos puntos de contacto.

HASTA EL AMARGO FINAL

Para el final, y luego de dos bises, llegó otra seguidilla de clásicos. Fue el turno de ‘Altes Fieber’, ‘Wie viele Jahre’, ‘Bis zum bitteren Ende’ y ‘Bommerlunder’, para llegar al cierre con ‘Verschwende deine Zeit’.

Fue una noche de punk rock, pero también de emoción. Los Hosen volvieron a demostrar por qué su relación con la Argentina excede largamente la de una banda extranjera que viene de gira. Hay algo construido durante más de tres décadas que se mantiene vigente.

¿Será realmente la última vez que veamos a Die Toten Hosen en el país? Ellos dicen que sí. Pero después de tantos años, y de una relación que parece difícil de explicar solamente desde la música, queda lugar para la esperanza.

Auf Wiedersehen, Campino, Andi, Breiti, Kuddel y Vom. Acá siempre los vamos a esperar con ‘Fútbol, Asado y Vino’ y, como ustedes mismos nos enseñaron, Bis zum bitteren Ende (hasta el amargo final).

Calificación: Excelente

ALBERTO E. CELAYA