¿Cuándo se producirá otro evento crítico?
Por Alfredo Bernardi
La humanidad ha transitado y aún atraviesa al menos cuatro peligros de desarrollo propio no accidental que amenazan su existencia: las armas químicas y biológicas, la amenaza nuclear, la contaminación ambiental y la inteligencia no humana (InH), por hábito llamada inteligencia artificial.
Las dos primeras son de visibilidad rápida. Su acción destructiva es inmediata. Ninguno de sus creadores ignoraba de antemano el efecto catastrófico tanto de las armas químicas y biológicas como las de destrucción atómica. El horror ante los hechos consumados promovió la acción política internacional y se crearon salvaguardas hasta hoy exitosas. Salvo algún episodio aislado, las armas químicas y biológicas no se usaron desde la finalización de la Primera Guerra Mundial. Después de Hiroshima y Nagasaki ninguna guerra se libró utilizando armas de fisión o fusión nuclear.
Con anterioridad al uso de estos dos tipos de armamentos la clase política mundial no tenía dudas sobre su poder de destrucción. No obstante, hasta que ocurrió un evento crítico, ningún dirigente se atrevió a suspenderlas ante el temor de que sus enemigos no lo hicieran o bien ante una discutible evaluación geopolítica. Si bien la bomba atómica se arrojó sobre Japón luego de derrotada la Alemania nazi, existía la certeza de que los científicos de Hitler habían avanzado en su desarrollo. Así funcionan los políticos. Nadie quiere perder la carrera. Realpolitik.
Desde hace tiempo, científicos y comunicadores han advertido sobre los riesgos de la contaminación ambiental atmosférica, hídrica, del suelo, acústica, visual y otras. La evidencia es innegable. El aumento de la temperatura global se debe a emisiones de anhidrido carbónico que provienen esencialmente de la combustión en procesos industriales y de transporte. Este gas se estaciona a cierta altura de la atmósfera y actúa como barrera para la liberación del calor del planeta con los consiguientes deshielos y elevación del nivel de los mares.
Por otra parte, los plásticos producen deshechos no biodegradables que invaden nuestro hábitat. Los gobernantes de las grandes potencias no hacen caso al mensaje y lo soslayan por intereses de corto plazo. La contaminación ambiental conlleva el pecado del gradualismo. Hay otros temas urgentes para resolver hoy. Mientras no se produzca un evento crítico -que perciben lejano- no reaccionarán.
Diferente es el caso de IA. El peligro parece más cercano. Empresarios y técnicos del sector nos advierten que en corto plazo (meses) podría producirse un acontecimiento peligroso. Los así llamados agentes de IA ya han comenzado a actuar por cuenta propia. Hay ejemplos que preocupan a los expertos. Los CEO de las mayores empresas de IA han solicitado al Estado que intervenga con regulaciones que atenúen la independencia de los agentes.
Tal como con las armas químicas y biológicas, las nucleares y la contaminación ambiental el patrón político se repite. Las naciones más poderosas se niegan a establecer controles. Recientemente se reunieron Donald Trump y Xi Jinping. No hubo ningún anuncio. La misma razón de siempre. ¿Si yo paro, parará el otro? Seguramente esperan el evento crítico. ¿Cuál será y dónde ocurrirá? ¿Costará vidas humanas? La sociedad espera.
