Cuadro de situación
El posicionamiento frente a las presidenciales del año próximo se adelantó con una lluvia de declaraciones. Oficialistas y opositores buscan un lugar en la grilla de partida de una carrera que sigue teniendo dos actores centrales, Javier Milei y un peronismo en plena pulseada interna para definir liderazgo y candidatura. Conclusión: está por cerrarse el libro de pases y muchos todavía andan buscando equipo.
El que más habló en los últimos días fue Javier Milei, aunque no existen dudas de su intento de reelección. Sus mensajes son para los mercados con un sentido claro: no piensa cambiar una coma del plan económico.
Mientras el periodismo insiste en que “la gente” no llega a fin de mes, el Presidente ratifica que no habrá desborde fiscal, ni bonos para el pobrerío del conurbano, ni aumentos salariales pagados con emisión monetaria. Jura que tiene dólares para controlar otra corrida como la del año pasado y promete más motosierra porque “la gente” que lo votó a él no cambia de idea. Sobre lo que realmente opina “la gente” hay encuestas para todos los gustos.
Frente a ese escenario se ubicó Patricia Bullrich, la dirigente más popular del momento, con declaraciones impecables. Dijo: 1) no compito con Milei; 2) no voy a jugarme por las mías en CABA; 3) no podemos perder otra vez la agenda de comunicación (mensaje para Karina); 4) tenemos que abrir el juego a los aliados en el Congreso en lugar de armar partiduchos distritales piráticos; 5) soy vertical, pero mi alineamiento no es bobo ("no soy persona de aparato"). En suma, el famoso “apoyo crítico” que aprendió con seguridad en sus tiempos del PJ. Lo más importante: juega adentro y no inventa como Mauricio Macri candidatos de cotillón tipo Brito o Lacunza para los periodistas.
En el peronismo, entretanto, hay una fuerte ofensiva contra Axel Kicillof. El objetivo es obligarlo a someterse a la tutela de Cristina Kirchner y tomó dos formas. La primera, la de la “unidad” peronista necesaria para ganar, escenificada el fin de semana en La Rioja. El gobernador faltó a esa cita.
La segunda es la de las candidaturas múltiples: CFK, Sergo Uñac, Juan Grabois y, por qué no, Victoria Villarruel. A ponderar a la vice, porque podría atraer al electorado “nacionalista, católico y militar”, salió Miguel Pichetto que no para de habilitar ideas para complicarle el camino a Kicillof. Le llena la cancha de jugadores: desde la candidatura de Cristina Kirchner a la de la vice.
Guarda silencio en tanto el progresismo populista que se nutre de algunos gobernadores de provincias “grandes” -Córdoba, Santa Fe- pero aún sin rumbo definido. Es la vieja centroizquierda devota del gasto público y de la inflación que hoy cotiza a la baja.
La mayoría de los gobernadores están por el desacople de las elecciones nacionales y las provinciales. No quieren enfrentarse a quien maneja el Tesoro Nacional y calculan que hoy la oposición no resulta competitiva. Esperan al año que viene (y a una posible reforma electoral) para definir su estrategia.
