Cosas de los Borges

POR MARIO TESLER *

Se sabe con certeza, aunque yo lo supe tarde y supuse mal, que fue su hermano quien a Leonor Fanny le impuso el sobrenombre de Nora, tomado del personaje principal de la obra Casa de muñecas de Henrik Ibsen.

Ambos aceptaron ser apodados Nora, ella, y Georgie, él, como le llamó su madre. Pero en ella el apodo fue más allá: tomó el sobrenombre como sustituto del real y firmó Nora Borges toda su obra pictórica y como Manuel Pinedo sus críticas de arte, seudónimo este que también utilizó su hermano.

Manuel Pinedo, antepasado de la madre, fue un hombre de armas vinculado a la guerras de nuestra independencia que por su coraje admiraban los hermanos Georgie y Nora.

En reemplazo de la doméstica que atendía a los Borges, la anciana Amalia Negrette, ingresó en 1957 a prestar servicios Epifanía Uveda, joven correntina de unos treinta y cinco años. Leonor Acevedo, al tomarla como doméstica y para atender a su hijo, le notificó que en adelante para ellos y sus relaciones se llamará Fanny.

Roberto Alifano en El humor de Borges cuenta que a Carlos Muzzio él le hizo agregar el otro apellido, diciéndole: “Vos ya sos un hombre público, te está conociendo todo el mundo, pero ese apellido te perjudica; tenés que agregarte un segundo apellido, che, un apellido importante, que se te distinga y te relacione con la sociedad de Buenos Aires. Te tenés que poner Sáenz Peña, por ejemplo”.

Muzzio le argumento que no podía usar ese apellido por ser el del Presidente de la República (no sé si referido a Luis Sánez Peña o a su hijo Roque), pero al final parece que Ingenieros lo convenció para que se pusiera ese apellido, y Muzzio pasó a ser Muzzio Sáenz Peña; así se lo conoce.

Ya ciego, Borges fue ciertamente generoso con una muchacha cuya belleza de seguro percibió a través de su enigmática y seductora voz: le prestó su apellido para conformar su futuro nombre artístico, a condición de que lo hiciera con honor. Esto ocurrió en 1957, estando él en casa del escritor Augusto Mario Delfino cuando conoció a Graciela Noemí Zabala.

Hugo del Carril, seudónimo de Piero Bruno Hugo Fontana, había elegido a Graciela para trabajar en la filmación de la película Una cita con la vida. En total desacuerdo con la actividad laboral por ella escogida el padre le prohibió usar el apellido si era actriz.

Esto lo contó desconsolada Graciela en esa oportunidad y Borges le dijo que le prestaba el suyo. Así fue como a los 14 años Graciela Noemí Zabala fue en adelante la actriz Graciela Borges. Eso sí, cada vez que ambos se encontraban, él le preguntaba si le sigue haciendo honor a su apellido.

 * Autor del libro ‘Borges y sus firmas’.