Competencia

Señor director:

Una vez, hace muchos años, con el fiscal de cámara Norberto Quantín, tuvimos que dictaminar en un caso de muy poca relevancia, en el que un juez de instrucción se declaró incompetente y remitió la causa a la Justicia Federal, que también se declaró incompetente y mandó el expediente a la Justicia de Menores que, a su vez, se declaró incompetente y envió el legajo a la Justicia Correccional que, por su parte, se declaró incompetente y tornó el pleito a la Justicia Federal que volvió a declararse incompetente, dirigiendo el sumario nuevamente al juez que previno. Ante esa particular situación, no se nos ocurrió mejor idea que poner en el epígrafe un chiste de Caloi, que decía: “Los jueces han llegado a una sana autocrítica: todos se declaran incompetentes”.

Análoga y paradójicamente, en la causa A.F.A., quinta de Pilar, retención y omisión de depósito de impuestos y contribuciones, defraudación, desvío de fondos, posible asociación ilícita, lavado de activos, etc., todos los jueces intervinientes se declaran “competentes”; asunto que, deberá decidir, en definitiva, la Corte Suprema de Justicia de la Nación. No obstante, la triste realidad judicial demuestra que algunos jueces “sospechosamente” excitan su “competencia y jurisdicción” cuando se trata de personajes relevantes actuando como partes o por los cuantiosos montos de dinero en disputa, más que por los hechos, las pruebas y el derecho, lo que demuestra lo ambivalente de parte de la judicatura que es “incompetente” o “competente” según le conviene; cuando en verdad, todos sabemos, la A.F.A. históricamente, era gestionada en la calle Viamonte 1366, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, epicentro de donde, se habrían derivado los distintos y presuntos delitos investigados en diferentes jurisdicciones y competencias, debiendo asumir un solo magistrado capitalino ordinario la instrucción de esos expedientes para evitar dispendios jurisdiccionales y duplicación en la producción de pruebas, a fin de derivarlos luego de dictar los procesamientos que pudieran ordenarse conforme a derecho y antes de un eventual juicio oral, a los fueros correspondientes, según la naturaleza jurídica de cada delito.

Javier R. Casaubon

jrcasu@hotmail.com