Cien años de musicales en una noche

Con un gran show en el Opera, cantantes, bailarines y músicos rendirán tributo a un género teatral en ascenso. Una vez más, Pablo Gorlero y Ricky Pashkus se ponen al frente de una convocatoria que reunirá a talentos de varias generaciones.

 

El estreno de la obra teatral ‘Judía’, el 8 de julio de 1926 en el desaparecido teatro Porteño, marcó el inicio de una era: la del teatro musical en la Argentina. Escrita por el dramaturgo Ivo Pelay y el compositor Ermanno Andolfi, y con las actuaciones de Iris Marga, Carmen Lamas y Leopoldo Simari, entre otras figuras, su debut fue el corolario de un proceso apalancado en un entrecruzamiento de géneros teatrales que se venía dando en años anteriores.

En su muy interesante libro ‘Historia del teatro musical en Buenos Aires’, el periodista, crítico y director teatral Pablo Gorlero refiere que en realidad se trató de un alumbramiento doble. “El teatro argentino tuvo mellizos”, sostiene en alusión a que dos días después de que ‘Judía’ levantara el telón, en el Opera se produjo el estreno de otro musical, ‘La princesita Vanidad’, dirigido por Manuel Romero (también coautor), que -por cierto- no tuvo el destino venturoso de su colega.

Hasta entonces, el término teatro musical no había sido acuñado en la Argentina, aunque Gorlero aclara que, en el fondo, no se trataba de una estructura dramática novedosa. “Lo más llamativo de ‘Judía’ era su puesta impresionante, con mucha gente en escena, con canciones que, en realidad, se desconoce qué ritmos tenían. Lo que yo pude reconstruir fue a través de crónicas de la época, de programas, de notas periodísticas. No hay registro grabado de ningún tipo, ni tampoco el libreto. Incluso, no hay datos de que Ermanno Andolfi haya escrito alguna otra cosa, lo que hace pensar que en realidad era el seudónimo de alguien, o que las melodías habían sido tomadas prestadas de otro lado”, sostiene en diálogo con La Prensa.

 

PRIMEROS PASOS

-¿En qué contexto se da el nacimiento del teatro musical en nuestro país?

-Ya venía habiendo una mixtura de géneros. El estreno de ‘Judía’ en 1926 se elige para establecer una marca, pero antes de eso había zarzuelas criollas, sainetes líricos y otro tipo de obras con canciones. Son las crónicas de la época las que anuncian el estreno de la “primera comedia musical en la Argentina” en aquel momento.

Gorlero y Pashkus, creadores de ‘Primeras damas del musical’ y ‘Sres. y Sres. del musical’, vuelven a coincidir en este proyecto.

-¿A qué distancia se ubica este alumbramiento de lo que pasaba en el resto del mundo?

-A nada. Puede decirse que no hubo una influencia de Broadway, donde, si bien se venían haciéndose algunas comedias musicales muy livianas, ellos las llamaban ópera cómica o revista. De hecho, la primera marca importante del teatro musical en Broadway llega en 1927 con el estreno de ‘Show Boat’, de Jerome Kern y Oscar Hammerstein II. En Buenos Aires, desde 1926 hasta los años ‘40, más o menos, la mayoría de las comedias musicales giraban sobre temáticas muy nuestras, con melodías locales, hasta que en algún momento comenzó a ingresar el jazz por gente que viajaba y que traía cosas de Nueva York o de Londres. Pero hasta ese momento el musical era absolutamente nuestro. Recién a fines de los años ‘50 se estrenó el primer musical de Broadway con actores argentinos en nuestro país.

Ese título fue ‘Simple y maravilloso’, adaptación de la obra ‘Plain and Fancy’, dada a conocer en Nueva York un año antes y que acá protagonizaron Osvaldo Miranda, la actriz chilena Malú Gatica y la “casi debutante” Beatriz Bonnet en el teatro Astral. En la llegada de aquella pieza al país tuvo mucho que ver la tradicional familia Gainza Paz, por entonces propietaria de La Prensa.

 

CELEBRACION

Un siglo de teatro musical en la Argentina será celebrado el próximo domingo a las 20.30 en el teatro Opera como debe ser: a lo grande. Coincidirán sobre el escenario 44 figuras de distintas generaciones, junto a una orquesta de 22 atriles (dirigida por Carlos Di Palma), dos decenas de bailarines (con coreografías de Vero Pecollo) y un coro de más de 30 voces. Todos ellos bajo la dirección de Gorlero y su coequiper de tantos años, Ricky Pashkus.

Encabezan la marquesina de ‘100 años de musicales’ referentes del género como Raúl Lavié, Ana María Cores, Susan Ferrer y Laura Manzini; junto a unos cuantos talentos de la generación intermedia, como Alejandra Radano, Juan Rodó, Mela Lenoir, Diego Reinhold, Fer Dente, Marisol y Flor Otero, Gustavo Monje, Gabriela Bevacqua, Natalia Cociuffo, Germán Tripel, Josefina Scaglione, Roberto Peloni, Ivanna Rossi, Julieta Nair Calvo, Patricio Witis, Déborah Turza y María Rojí. Por la nueva hornada de artistas del musical se sumarán a la fiesta LARE, Juli Castro, Guada Devoto, Valentín Zaninelli, Daniela Rubiatti y Jerónimo Dodds, entre más. Y Facundo Arana tendrá una participación especial.

Josefina Scaglione, Lavié y Mela Lenoir estarán en el Opera el domingo 1. Pepe Cibrián será homenajeado.

“Se trata de un gran show. Habrá momentos más cercanos a un concierto, pero en otros verán coreografías y mucha gente en escena -anticipa Gorlero-. Lo fundamental es que será un momento de reencuentro con muchos musicales que dejaron una marca. Porque los títulos que abordamos no fueron elegidos porque sí, sino que han tenido, estas obras o sus autores, alguna injerencia en la historia del musical en nuestro país. Son todas obras que alguna vez se estrenaron acá. No van a ver ‘Wicked’, por ejemplo, pero sí se van a reencontrar con títulos de Broadway que se hicieron en Buenos Aires, y con mucha comedia musical argentina. Además, le rendiremos tributo a gente que fue muy importante dentro del género, como Hugo Midón, Tita Merello, Manuel González Gil, Angel Malher y Pepe Cibrián.

 

SIN MIEDO AL GENERO

¿Cómo llega a este centenario la industria del teatro musical en la Argentina? En opinión de Gorlero lo hace “bien parada, en un momento en el que la gente dejó de temerle a este género teatral, precisamente porque se está haciendo muy bien. Como público te puede gustar más uno u otro título, pero es innegable que se están haciendo bien los cosas y eso le da confianza al espectador más reacio a acercarse a un género que no es convencional, porque no andamos por la vida cantando y bailando. Si el producto está bien hecho, es más fácil que uno entre en esa convención”.

“El musical es un género teatral, como lo son el drama, el sainete, el grotesco, la comedia", explica el investigador. "Si uno se enfrenta a un musical con un arco argumental sólido y creíble, la canción se pasa por alto, es una instancia natural en el relato. El quiebre se produce cuando uno piensa “...uhhh, ahora se va a poner a cantar”. Pero cuando la emoción te lleva, sin darte cuenta, de la palabra hablada hacia la música, ahí ya se logró el cometido”.

-¿Siente una responsabilidad especial al estar al frente de un festejo que seguramente será histórico?

-Sí, por supuesto. Mis nervios de hoy tienen ese origen. De algún modo, me siento responsable y no tengo empacho en decir que fui quien historió por primera vez el género en nuestro país y eso me hace sentir un compromiso muy grande en esta celebración.

-Ya que tanto se está hablando del tema: ¿cree que los musicales deberían hacerse siempre con músicos en vivo?

-Para mí no hay diferencia. Yo dirigí muchos musicales sin músicos y no tengo reparos en decirlo. Fue porque no me daba el presupuesto para más. El que dice que un musical sin músicos no existe es porque desconoce absolutamente el medio.