UNA PROPUESTA PARA SALVAGUARDAR EL CINE ARGENTINO

Carta abierta al Presidente de la Nación

Por Guido Parisier

Hace 32 años el Congreso de la Nación tenía lista una ley con la que la industria cinematográfica argentina recuperaba su independencia y sus ingresos. No se aprobó. Le cuento por qué.

En los años 50 los Estados Unidos le vendió al mundo el concepto de que Hollywood era cultura para que sus películas (producto industrial) entraran a todos los países sin recargos y su producido saliera sin retenciones.

La Argentina en 1955 creo el Instituto Nacional de Cinematografía. La lógica era clara que el cine se pague solo con lo que genera. No obstante, ocurrió que los adelantos técnicos cambiaron el lugar de exhibición y los gobiernos que sucedieron hasta la llegada del Dr. Carlos Menem siguieron cobrando solo en los cines.

En 1991, como director nacional de Cinematografía con el decidido apoyo del Presidente de entonces se firmaron los decretos 526/92 949/92 y 756/93 que nutrían al INCA adecuadamente con el 10% de la exhibición de películas cuya exhibición fuera comprada. Un cine sin publico no paga nada como una exhibición por cualquier medio sin publicidad.

En 1994 el presidente en sesiones extraordinarias del Congreso Nacional presento un proyecto de ley que tuvo

dictamen en la comisión de Cultura y en la de Presupuesto y Hacienda de la Camara de Diputados, estaba para votarse, pero el lobby gano, enviaron a personajes de Jacinto Benavente, no se supo si a Crispin cuya labia mueve montañas o a Polichinela cuya fortuna las compra. No se aprobó y le dieron al INCA convirtiéndolo en INCAA el 25% de lo que recaudaba el Comfer. Pasaron de un ingreso genuino a depender del Estado. El Presidente pensando solo en su reelección lo acepto. Yo renuncie.

Hoy en 2026, Netflix, Disney, Amazon facturan fortunas como industria, pero entran al país como cultura. No aportan nada y el INCAA sigue mendigando presupuesto, mientras le pasan la motosierra.

El cine argentino no tiene que depender del Estado (como usted bien sostiene) la solucion existe señor Presidente está en los archivos del Congreso Nacional.

Si la perdieron conservo una copia.