El enviado papal visitó la UCA en el marco del acto sobre Convivencia y Diálogo Interreligioso
Cardenal Kovaakad: 'En el camino del diálogo interreligioso elijamos siempre la unidad'
Acompañado por monseñor García Cuerva, el prelado de la Santa Sede subrayó que los líderes religiosos deben promover salidas pacíficas ante las guerras. Entre 2021 y 2025, el prefecto organizó los viajes mundiales de Francisco por 19 países.
“Yo pienso que el Santo Padre viene con agradecimiento por la vida y la enseñanza del Santo Padre Papa Francisco”, afirmó a La Prensa el cardenal George Kovaakad, quien tuvo a su cargo la coordinación de las giras del papa argentino por diecinueve naciones entre 2021 y 2025, durante su primer día de actividades en Buenos Aires, al referirse al inminente viaje del papa León XIV a la Argentina.
Según Kovaakad, la visita del nuevo pontífice “busca completar lo que no ha podido hacer el Santo Padre Francisco por su edad y por su situación de salud”.
El prelado sostuvo que el anhelo de Bergoglio de reencontrarse con su patria siempre estuvo latente, pero se vio condicionado por circunstancias temporales insalvables. Así, relató que “quería venir a Argentina y también a la India, de donde soy, pero al final el Covid postergó estos viajes por años”. Además, precisó que Francisco no decidía sus traslados de modo apresurado sino a través de una profunda deliberación interior, señalando que “siempre tomaba decisión sobre una visita después de un discernimiento espiritual”.
El experto sostuvo que, ante el deterioro físico y las exigencias del ministerio universal no se llegaron a concretar esos viajes, una carencia que León XIV busca sanar en continuidad fraterna con el lema de la paz y la esperanza.
El cardenal Kovaakad, de cincuenta y tres años, llegó a la Argentina invitado formalmente por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, mientras se aguardan las precisiones de la agenda oficial que desplegará el Sumo Pontífice en el país.
El 21 de enero de 2025 asumió la prefectura del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, institución nacida en 1964 bajo el impulso del papa Pablo VI para afianzar el diálogo fraterno con los credos no cristianos.
DISERTACIÓN
En tanto, como parte de su agenda, el Cardenal Kovaakad se presentó en el Auditorio San Agustín del Campus Papa Francisco de la Universidad Católica Argentina en el marco del acto académico titulado “Diálogo y Encuentro, Caminos para la construcción de una Magnífica Humanidad”.
Con la bienvenida formal a cargo del rector Miguel Ángel Schiavone, en el encuentro el cardenal pronunció su lectio magistralis en que examinó la reciente encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV sobre la doctrina social de la Iglesia y el impacto global de la inteligencia artificial. Así, expuso dos arquetipos bíblicos determinantes como la Torre de Babel y la reconstrucción de Jerusalén encarada por el profeta Nehemías.
Kovaakad alertó que la humanidad corre el riesgo de caer en el síndrome de Babel cuando pretende la autosuficiencia tecnológica y expulsa a Dios del horizonte social mediante una homogeneidad forzada que suprime la diversidad y desata la incomunicación. Por el contrario, ensalzó la actitud constructiva de Nehemías, quien confió plenamente en el Señor y convocó a las familias para reparar comunitariamente las murallas arruinadas de Jerusalén.
En palabras del prefecto, este imperativo moral exige la convergencia solidaria de todos los actores sociales sin exclusiones. “Cada uno tendrá que preguntarse cómo colaborar en este proyecto común de humanidad, para lo que se necesita una gran apertura del corazón al encuentro y al diálogo, y tomar plena conciencia de que todos nos necesitamos y que ‒‒como le gustaba repetir al papa Francisco‒‒ «nadie se salva solo», señaló el cardenal.
Luego agregó que “Nadie, por tanto, puede hacer dejadez de funciones, esperando a que otro tome la iniciativa. Impongámonos una sana ética de la responsabilidad común para cuidar del ser humano, y redescubramos nuestra vocación de ser hermanos y miembros de la única familia humana”.
Por otra parte, frente al avance del armamentismo y los conflictos contemporáneos, el prefecto proclamó que “la única vía verdaderamente humana y humanizadora es la de una paz desarmada y desarmante”. Sobre este aspecto, cuestionó la delegación de decisiones bélicas en plataformas automatizadas y señaló que “la dignidad de toda persona humana exige que la decisión de emplear la fuerza letal nunca se delegue a procesos automatizados y que la inteligencia artificial, lejos de servir a la lógica de la guerra, se ponga siempre al servicio del cuidado de la vida y del respeto de la dignidad de todo ser humano”.
DIALOGO
Concluida la disertación magistral, se abrió un espacio de intercambio coordinado por el padre Fabián Báez, director del Instituto Papa Francisco, quien convocó al estrado al gran canciller de la UCA y arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, para debatir mano a mano con los alumnos de diversas facultades.
En la apertura de las intervenciones estudiantiles, el prelado Kovaakad fue consultado sobre el modo en que el contacto permanente con fieles no cristianos enriquece la noción de la dignidad del prójimo. El cardenal explicó que el encuentro interreligioso recoloca permanentemente la existencia en las manos del Creador, puntualizando que “con el diálogo he aprendido que la posesión de Dios en nuestra vida, siempre encontramos y descubrimos la dignidad de la persona, porque es querido por él”.
La siguiente consulta fue para el Arzobispo García Cuerva quien fue consultados sobre las condiciones indispensables para transformar el encuentro en un instrumento de edificación política en tiempos de intolerancia generalizada. El prelado acudió al magisterio pontificio de la encíclica Ecclesiam Suam, firmada por San Pablo VI en agosto de 1964, detallando cuatro virtudes cardinales para una interacción fecunda como la claridad expositiva, la cordialidad de la mansedumbre, la confianza mutua y la prudencia pedagógica que respeta los procesos humanos.
Poco después, al responder otra consulta sobre los horizontes del diálogo en el plano parroquial y barrial, el prelado porteño instó a desterrar el fundamentalismo dentro de las propias estructuras de fe. Según explicó García Cuerva, al rememorar la histórica visita apostólica de Francisco a Ur de Caldea en 2021, allí el santo padre decía que “la mayor profanación y blasfemia del nombre de Dios era, en nombre del amor a Dios, odiar al hermano”.
También subrayó que “En esta Argentina enfrentada, con grietas o con heridas, como en general prefiero decir yo, creo que como Iglesias y religiones tenemos la misión de seguir creciendo en el diálogo interreligioso, seguir construyendo la paz y la cordialidad”.
Consultado acerca de los aportes axiológicos y espirituales que religiones de Oriente, como el hinduismo y el budismo, ofrecen para sustentar una convivencia armónica en sociedades plurales, el Cardenal Kovaakad afirmó que educarse en la India, donde la comunidad católica conforma apenas el dos por ciento del padrón poblacional, le imprimió modelos vivenciales de respeto fraterno arraigados desde la niñez. “Me acuerdo de que siempre en el hinduismo hay 3 tipos de personas que son considerados igual a Dios, son los padres, los huéspedes y los profesores. Entonces siempre nosotros hemos crecido con este respeto en el corazón, aunque uno es cristiano, el otro es de islam, o el otro cree en otra religión, pero siempre hay estos valores espirituales en común que uno vive en Asia”, señaló.
Hacia el tramo final del panel, el enviado papal fue interrogado sobre cuáles son las pautas primordiales para consolidar la paz y tender puentes ante las fracturas sociales cotidianas. El experto sostuvo que la clave irreemplazable para desactivar la confrontación reside en la mansedumbre y la humildad de espíritu. También recordó la sorpresa que experimentó al ser designado cardenal por el papa Francisco y el mensaje íntimo que el pontífice le confió al regresar a Roma, oportunidad en la que Bergoglio le aconsejó con afecto entrañable “sigue siempre con humildad”.
Kovaakad cerró el encuentro exhortando a los jóvenes universitarios a rechazar la deshumanización tecnológica y a no contemplar jamás a sus semejantes como fríos datos mercantiles, afirmando que el reconocimiento de los dones divinos constituye la verdadera raíz de la justicia y la fraternidad.
