Lo dice la gran poeta peruana Blanca Varela

"Cada poema mío es el primero"

Su lírica no conoce concesiones: es arriesgada, áspera, desolada, contundente. Lo demuestra en esta entrevista y en su obra antológica "Donde todo termina abre las alas", recién publicada en España.

POR FELIX ROMEO Donde todo termina abre tus alas. Poesía reunida (1949-2000), termina de aparecer en España con el sello de Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, y recoge toda la obra poética de Blanca Varela (Lima, 1926): siete libros editados entre 1959 y 1999 y El falso teclado, inédito. -¿Qué siente al ver toda su poesía recogida en Donde todo termina abre las alas? -Como que no he hecho nada todavía, que está todo todavía por hacer. Es la sensación que tengo cuando escribo un nuevo poema: es como si fuera el primero. -La impresión que le queda al lector es que su poesía está llena de verdad... -Quiero que mi poesía no tenga retórica ni programa político, aunque en mis poemas hay algunas denuncias: el hambre de los niños... Lo que creo es que mi poesía no es agradable. -La pintura está muy presente en sus poemas: Malevich, Tepies... -En la pintura hay una estructura, o por lo menos es lo que yo busco en la pintura. Me encantan las pinturas negras de Goya... En las ciudades, mis paseos son siempre pictóricos. Seguramente, viene de cuando yo vivía con Szyszlo (Fernando, autor de la cubierta de Donde todo termina abre las alas, uno de los pintores peruanos más importantes). LAS VOCALES DE RIMBAUD -Rimbaud fue capaz de pintar las vocales. ¿Cuáles son los colores de su poesía? -En mis poemas hay azul oscuro, hay gris, hay negro y hay un rojo muy fuerte, un rojo tremendo. -Antes de llegar a la pintura, hablamos de los animales. También hay muchos peces en sus poemas. -No sé, no recuerdo bien mi poesía. Me cuesta volver a mis poemas anteriores. Tengo miedo de tener que preguntarme ¿quién es esa persona? Yo dejo dormir mucho tiempo la poesía, aunque ahora estoy apurando un poco. Pero es porque creo que la vida se acorta, los horizontes ya son menores. Ahora sé más o menos lo que quiero decir: primero quiero decir sobre la muerte de mi hijo (su hijo, arquitecto, murió en un accidente de aviación). -Su poesía tiene un vínculo importante con lo trascendente... -Cuando era muy joven me interesé mucho por la filosofía oriental. Me atraía porque es una lectura del hombre, del paisaje; una lectura total. También San Juan de la Cruz me interesa mucho. En general, la poesía española me gusta mucho: Quevedo, el 27... Me gusta hasta que Franco se la fregó. El compromiso del poeta con el pueblo debe ser escribir buena poesía. Si es buena reflejará a su pueblo. -¿Escribe constantemente? -No, no. Yo tengo temporadas. Generalemnte escribo mejor cuando estoy de viaje. Ahora escribo en el desierto, junto al mar, en Paracas. Conozco muchos poetas que escriben todo el tiempo... Octavio (Paz) escribía todo el tiempo. Yo solo escribo cuando algo me zapatea. ZAPATEO EN EL TECLADO -¿Y qué le ha zapateado para escribir El falso teclado? -Había salido de una dolencia importante. Tuve que ser hospitalziada. Estaba furiosa, peleaba con las enfermeras. Me sentí muy desvalida, como una viejita que ya se iba a morir... Creo que el libro surge de esa impotencia. Ahora tengo un médico joven que me dice: "Si te despiertas por la mañana sin dolores, es que estás muerto". (Risas). -En su poesía, la música tiene una presencia muy importante: Billie Holiday, los valses populares... -El jazz me encanta... También está mi madre, autora de música popular (Esmeralda González, conocida por el seudónimo de Serafina Quinteros; acaba de cumplir noventa y nueve años). Y tengo que decir que además yo bailaba regio. Octavio (Paz) decía que yo era la "reina del mambo". Llegó el mambo a París cuando estábamos allí. Paz hacía unas fiestas en su casa y escuchábamos mambo, inventando la forma de bailar. La música cubana me encanta... En París nunca me quería acostar, no quería que acabara la noche... -En su poesía hay algo de ese pensamiento: que siga la fiesta... -La verdad es dura. Dura para quien la dice y para quien la escucha. No quiero decirle determinadas cosas porque sería muy terrible, prefiero decirlas en mis poemas, ahí están bien guarda