MUNDIAL 2026

Cabo Verde hizo historia y amargó el debut de España en el Mundial

La selección africana igualó 0-0 ante una de las grandes candidatas al título y sumó el primer punto de su historia en una Copa del Mundo. El arquero Vózinha fue la gran figura de la noche y España dejó una imagen preocupante en su estreno.

La primera gran sorpresa del Mundial 2026 llegó de la mano de Cabo Verde. En su debut absoluto en una Copa del Mundo, la selección africana consiguió un empate sin goles frente a España, vigente campeona de Europa y una de las máximas favoritas para pelear por el título en Estados Unidos, México y Canadá.

El resultado dejó sensaciones opuestas. Mientras Cabo Verde celebró una noche histórica, España se retiró del campo con preocupación y una lluvia de cuestionamientos por un rendimiento muy por debajo de las expectativas.

La figura indiscutida del encuentro fue Vózinha. A sus 40 años, el arquero caboverdiano firmó una actuación memorable con varias intervenciones decisivas que sostuvieron el cero frente a un rival plagado de figuras. Cada atajada alimentó la ilusión de un equipo que se presentó por primera vez en el escenario más importante del fútbol mundial y que supo resistir con orden, disciplina y una enorme entrega colectiva.

Desde el comienzo quedó claro que España tendría la iniciativa. Los dirigidos por Luis De la Fuente monopolizaron la posesión de la pelota y se instalaron en campo rival, aunque sin la profundidad necesaria para inquietar con frecuencia a la defensa africana. La ausencia de Lamine Yamal en la formación titular, mientras terminaba de recuperarse de una lesión sufrida al cierre de la temporada con Barcelona, se hizo sentir más de lo esperado.

La circulación española fue prolija, pero demasiado previsible. Rodri, Pedri y Fabián Ruiz intentaron manejar los tiempos del partido, aunque encontraron pocas respuestas en los metros finales. Gavi, ubicado sobre la banda izquierda, tampoco logró desequilibrar y Mikel Oyarzabal pasó inadvertido durante gran parte del primer tiempo.

De hecho, el delantero español protagonizó un dato que reflejó la pobre producción ofensiva de su equipo: no tocó la pelota durante la primera media hora de juego, una situación inédita para un futbolista en un Mundial desde Inglaterra 1966.

La ocasión más clara de la etapa inicial llegó a cinco minutos del descanso. Rodri habilitó a Marc Cucurella, quien asistió de cabeza a Ferrán Torres. El remate del delantero se estrelló en el travesaño y, en el rebote, apareció Oyarzabal. Sin embargo, Vózinha respondió con una atajada espectacular para mantener el empate.

El arquero volvió a intervenir segundos después frente a Torres y más tarde controló un cabezazo de Rodri. España acumulaba aproximaciones, pero seguía sin encontrar el camino al gol.

La tendencia no cambió demasiado en el complemento. La Furia Roja mantuvo la presión y el dominio territorial, aunque continuó chocando contra una defensa firme y un arquero inspirado. Ante la falta de soluciones, De la Fuente recurrió a su principal carta ofensiva y a los 25 minutos envió al campo a Lamine Yamal.

La entrada del joven talento modificó el clima en las tribunas. Los silbidos dieron paso a la expectativa y España encontró algo más de desequilibrio. También ingresaron Mikel Merino, Dani Olmo y, sobre el final, Nico Williams, en busca de romper la resistencia africana.

Yamal generó peligro casi de inmediato y participó en algunas de las mejores acciones del equipo europeo. Sin embargo, Cabo Verde continuó defendiendo con convicción. Diney Borges y Pico Lopes multiplicaron despejes providenciales en los minutos decisivos y sostuvieron la ilusión.

Incluso el conjunto africano tuvo una oportunidad para llevarse una victoria histórica. A dos minutos del final, João Paulo conectó de cabeza tras un córner, pero encontró una buena respuesta de Unai Simón.

El pitazo final desató el festejo de los jugadores caboverdianos, conscientes de haber protagonizado una de las páginas más importantes de la historia deportiva de su país. España, en cambio, se marchó con un empate inesperado y muchas dudas por resolver.

Para Cabo Verde, el estreno mundialista resultó soñado. Para España, llamada a ser protagonista del torneo, fue un golpe de realidad que la obliga a reaccionar rápidamente si quiere confirmar su condición de candidata.