Con motivo de Buenos Aires Photo, que tiene hasta hoy una nueva edición en la Sociedad Rural, en Palermo, los amigos de Hilario, reconocida galería de arte, librería anticuaria y casa de subastas de Buenos Aires, me hicieron llegar su catálogo.
Recorrer esas fotografías, de las cuales mencionaremos algunas, es un viaje apasionante al pasado. Lo mismo ocurre con todo lo que hacen, como la revista digital que lleva 60 números de excepcional calidad y distribución gratuita, lo que significa un valioso aporte a la cultura nacional y, por otra parte, una generosidad muchas veces infrecuente.
Pieza de especial interés es el daguerrotipo Dama con su perro, realizado seguramente después de la caída de Rosas, ya que la retratada no ostenta la clásica divisa punzó. Se detalla bien el origen francés del invento, que además era accesible solo para las clases pudientes. Ver este daguerrotipo es recordar no pocas conversaciones que escuchamos a un experto coleccionista y estudioso del tema, Carlos Vertanessian, sobre la necesidad de permanecer un rato inmóvil frente a la cámara, «sin moverse y sin pestañear», y sobre cómo lo lograron con la mascota. Como bien señala el catálogo, es casi una pieza única en nuestras latitudes: «Sobre esta valiosa obra podemos indicar algunos puntos interesantes: fue realizada en verano, por su amplio escote; la joven y bella mujer luce vestido claro de rodado miriñaque y, por supuesto, destacan sus mejores joyas de oro, pintadas a mano con pigmentos apropiados. Ella luce el clásico peinado bandó de la época y sus cejas pobladas. Apreciamos su mirada interrogativa hacia aquella extraña cámara que, con certeza, fijará por siempre su figura para los descendientes. El gabinete está alfombrado y se advierte un artístico telón de fondo. El cariño hacia el blanco perrito se impuso a las preocupadas objeciones del daguerrotipista, quien ordenó inmovilidad absoluta durante los largos segundos de pose. Por tal motivo la dama se presenta sentada, sujeta por la nuca con un aparato de hierro inmovilizador y, por las dudas, apoya un brazo sobre la mesita del estudio. En el tranquilizador regazo de su ama, el pequeño can colabora inmóvil en esta especial sesión daguerreana».
La mujer no tiene nombre, tampoco el perro. No es como Cecil, el fiel compañero de Manuel Mujica Láinez, cuyo nombre llevó un libro y que se llamaba así por el fotógrafo Cecil Beaton, que estaba en el lugar donde le fue obsequiado. Sin duda, este innominado también pasará a la historia.
PANNUNZI
Otra obra de especial interés es el álbum de vistas y costumbres de Buenos Aires, con 17 fotografías de Benito Pannunzi, ingeniero, arquitecto y fotógrafo que llegó a Buenos Aires alrededor de 1861 y que, entre otras obras, fue uno de los que diseñaron la Basílica de San José de Flores.
Este álbum tiene la particularidad de haber sido dedicado a don Mariano Balcarce, yerno del general San Martín, que se desempeñaba como ministro del gobierno argentino en Francia. Lleva esta dedicatoria: «Recuerdo de la Patria a mi amigo», y la firma es M. S. de G. Por gestión de la gente de Hilario, la fototeca de la Biblioteca Nacional lleva el nombre de Pannunzi.
Resultan interesantes las fotos como documentos.
Entre ellas está la de la Plaza de Mayo, tomada en altura desde la esquina del edificio del Teatro Colón, ubicado en Reconquista y Rivadavia, donde hoy se levanta el Banco de la Nación. Es, efectivamente, una vista aérea de la plaza, con los paraísos plantados por Prilidiano Pueyrredón unos siete años antes aproximadamente, la Pirámide, el Cabildo con todos sus arcos, la esquina de la calle Bolívar, propiedad después de Victoria Aguirre, y, al fondo, el Palacio Muñoa, propiedad de don Marcos, el próspero comerciante, edificio que era además la sede del Club del Progreso, la iglesia de San Ignacio, etc.
Otra vista de la Plaza de Mayo muestra el edificio del antiguo Congreso, hoy preservado como sala de sesiones de la Academia Nacional de la Historia, la torre izquierda y la cúpula de Santo Domingo y, a lo lejos, la de la parroquia de San Telmo.
Otra, del Paseo de Julio, con el murallón sobre el río y el Rancho y Ombú, muestra tres construcciones y, probablemente detrás de un cerco, un galpón, una carreta, unos postes de alambrado inclinados y la figura de tres niños al pie de un arbusto. Finalmente, está la vista del Paseo de Julio desde la Casa de Gobierno. Son algunas de las imágenes de este álbum de excepcional valor.
PLAZA DE MAYO
No menor documento es una vista de la Plaza de Mayo mirando hacia el oeste, tomada por la casa identificada como Fotografía de la Florida / Florida 80 / Buenos Aires.
En ella se observa, hacia 1868, el arco central de la Recova en toda su magnitud y, al fondo, una de las fuentes que fueron trasladadas al inaugurarse la avenida 9 de Julio, a la intersección de esta con la avenida Córdoba. De la misma casa es una vista de la Recova en toda su dimensión mirando al norte, donde se puede apreciar al fondo el Teatro Colón y, aguzando la vista, la casa de la esquina de los Olaguer Feliú y luego de los Azcuénaga. La iglesia de San Francisco y la capilla de Santo, una vista de San Fernando, el Retiro, un corral de palo a pique o el retrato de un gaucho son algunas de las piezas que exhibe Hilario y que pertenecieron a la colección de César Gotta.
No faltan imágenes de Alexander Witcomb ni otras más cercanas, de varias pulperías, tomadas por Eduardo Longoni. Entre ellas observo la de Cacho Di Catarina, en Mercedes (Buenos Aires), en las tierras que habían sido de Mariano Unzué y que visitábamos anualmente cuando el doctor Jorge Riveiro organizaba, en el casco de la vieja estancia Santa Catalina, un homenaje al general Mitre.
Lo calificábamos como «un lugar donde ha pasado la historia», y el recordado amigo lo preservaba con inmensa devoción, igual que Cacho conservaba esas viejas botellas cuyo polvo daba cuenta del tiempo de añejamiento y que, como bien se señala, «congregaban a parroquianos y visitantes en tertulias míticas donde el reloj se detiene».
Sin duda, quien visite el stand de Hilario en esta muestra se encontrará con un pasado atrapante, igual que en otros lugares de la exposición.
