Betiana Blum: “Hoy a la gente le falta soñar”

Junto con Antonio Grimau. La actriz protagoniza ‘El diario de Adán y Eva’, en el teatro Regina. La intérprete reflexiona sobre la falta de ficciones en la televisión actual, detalla los desafíos de encarnar a la primera mujer y explica por qué hoy prioriza el humor para alivianar los tiempos difíciles.

Mientras algunas actrices imponen distancia, Betiana Blum genera en quien la tiene cerca una familiaridad casi instantánea. Quizás sea porque fue parte del elenco de una de las películas más emblemáticas del cine argentino, ‘Esperando la carroza’, o porque acompañó la mesa de muchos con sus personajes en ‘Rosa de lejos’, ‘Campeones de la vida’ y ‘Valientes’, entre tantas otras, pero lo cierto es que, con solo verla aparecer, se activa un archivo emocional enorme. “Lo que yo recibo cuando camino por la calle me da mucha felicidad. La gente no viene sonriendo, sino más bien camina preocupada, y cuando me ven se les ilumina la cara y me agradecen. Yo digo: ‘¿Qué más puedo pedir?’ Con eso ya está cumplida mi encarnación (risas). He podido dar algo que sirve, que hace bien y eso lo bendigo y agradezco. Es hermoso”, dice la actriz.

Betiana está sentada en uno de los sillones del quinto piso del icónico edificio de la Casa del Teatro. En ese mismo lugar, pero en la segunda planta, donde se ubica el teatro Regina, una hora y media después de que termine la nota, subirá a escena junto a Antonio Grimau para protagonizar ‘El diario de Adán y Eva’, bajo la dirección de Juan Pablo Ragonese. “Es la primera historia de amor. A mí esto me conmueve por la forma en que lo presenta el autor porque en realidad ellos no se perciben como otro ser humano. Toda la historia, hasta el final, es muy conmovedora”.

 

DUPLA CON HISTORIA

-¿Qué diferencia tiene esta puesta con las versiones que se hicieron anteriormente de la obra?

-Como hay pedacitos de texto nada más, cuando la hizo China (Zorrila) le agregaron canciones. Bueno, ella era una reina y hablaba y (Carlos) Perciavalle ni hablar (risas). Acá no, acá Sebastián Parrota escribió una obra. Hizo una investigación, con los textos que había, yo creo que hasta la Biblia revisó para poder escribirla. A mí el tema me interesó siempre, me conmueve y me gusta contar esta historia.

-¿Por qué cree que el texto que escribió Mark Twain en 1905 sigue funcionando década tras década?

-El texto original es un poquito misógino, Parrota lo suavizó porque era un poco fuerte y creo que en este momento sería una locura, las mujeres no lo permitirían. Eva sobre el final aboga a favor de que las mujeres se liberen y que hagan todo lo que están haciendo.

-¿Cuál fue el mayor desafío que le presentó Eva?

-La verdad es que yo traté de trabajar a Eva desde una gran vitalidad. Ella es la que entra en la vida de Adán, que estaba tranquilo, y es la que le va marcando cambios. A mí me gusta eso, como está planteado, me gusta la forma en que Adán se va enganchando con este “bicho peludo”, cómo él la llama. Hay mucha ternura en la relación real entre hombre y mujer, porque al día de hoy el hombre es como más directo y concreto y la mujer es la que sueña, la que mira las estrellas. Eso está todo planteado en la obra.

-¿Cómo fue el reencuentro con Grimau sobre el escenario?

-Fue muy lindo porque la verdad es que hemos trabajado mucho como pareja en Pol-ka y siempre tuvimos una relación muy linda. El es un actor muy bueno y como ser humano un tipo muy cálido, muy buen compañero, así que fue un reencuentro fantástico.

-¿Descubrió algo que no conocía de la forma de trabajar de Antonio?

-No, yo creo que de alguna manera los dos hemos trabajado siempre desde la verdad, desde el humor, tenemos mucha afinidad en la forma de trabajar, gracias a Dios porque debe ser difícil si la otra persona tiene otra visión. No me gustaría enfrentar semejante situación, los dos tenemos humor, ternura y estamos trabajando muy a gusto.

-Además de teatro, usted ha hecho mucho cine y televisión, ¿cómo ve lo que está pasando con la industria audiovisual?

-Con mucho desagrado. Yo soy chaqueña, así que soy un poco básica en cuanto a la mirada de este tipo de situaciones. Pienso que la gente que decide tiene otros negocios y que eso les da más plata que hacer novelas nuestras. Si fuera un negocio lo harían, pero es una estupidez porque realmente le están quitando a la gente una posibilidad de soñar, de crear. Lo único que el público puede ver son noticieros, que para que haya una buena noticia hay que esperar un rato, y después programas de entretenimiento. Creo que podría haber alguna telenovela para darles algo para soñar y evolucionar.

-Si hace un balance de su carrera, ¿qué siente?

-Amo mi profesión, la respeto profundamente y estoy muy agradecida porque me ha dado la posibilidad de vivir distintas realidades. Lo que yo recibo cuando camino por la calle me da mucha felicidad. La gente no viene sonriendo, sino más bien camina preocupada, y cuando me ven se les ilumina la cara y me agradecen. Yo digo: “¿Qué más puedo pedir?”. Con eso ya está cumplida mi encarnación (risas). He podido dar algo que sirve, que hace bien y eso lo bendigo y agradezco. Es hermoso.

 

REFLEXIONES

-¿Qué le diría usted a alguien que se quiere dedicar a la actuación?

-Que se forme, que estudie, que dignifique la profesión. Que no sea chabacano de creer que con hablar y caminar ya está.

-Una actriz con tanta trayectoria y oficio, ¿cómo ve que hoy en día algunos productores prioricen la cantidad de seguidores o likes que tiene alguien para darle trabajo?

-Yo una de las cosas que aprendo, porque me cuido, es a no juzgar. Creo que el juicio te desubica totalmente. Uno puede crear la propia realidad y hacer lo mejor que pueda, pero juzgar no sirve para nada y tampoco te hace bien. Además, te crea una actitud de falsa de superioridad.

-¿Qué le gustaría hacer a futuro?

-No tengo algo, porque lo que me parece muy bueno de mi parte, porque es muy liviano, es que estoy abierta a lo que aparezca. Por supuesto que voy a elegir lo que me sea más afín, pero no tengo eso de: “¡Ay quiero hacer ese personaje!”. Me siento bien poniendo toda mi experiencia en lo que me propongan y me guste.

-¿Qué prioriza a la hora de elegir una propuesta?

-Lo que me gusta mucho es que la obra tenga humor porque creo que de tragedia ya hay demasiado. No digo que todo sea risas, porque lo lindo es el contraste. En una obra me gustan las cosas que son distintas, que te hacen soñar, que tienen humor, que también pueden tener dolor, pero algo liviano. Lo que se está viviendo ya es muy denso, entonces si uno puede ayudar a levantar un poco el ánimo y despertar un poquito la esperanza creo que es bueno. Hay una cosa medio pesada y si uno puede alivianar eso podemos crear un mundo mejor, no esperar solamente, lo tenemos que hacer nosotros. Tirar a más liviandad y más respeto por la vida, creo que no terminamos de darnos cuenta del milagro, la maravilla y el valor que es estar vivo.