Larga es la lista de colaboradores de La Prensa, muchos de ellos destacados miembros de las Academias Nacionales de Ciencias de Buenos Aires, de Ciencias Económicas, de la Junta de Historia y Numismática Americana, origen de la actual Academia Nacional de la Historia y de Letras, fueron asiduas presencias en las páginas del diario.
No fueron ajenos a la temática belgraniana dando a conocer valiosos aportes sobre el tema, en las páginas del Suplemento Literario, que sirvieron además para dar distintas en muchos casos novedosos aspectos.
Quizás como una forma de honrar a la familia del prócer debamos rescatar en primer lugar a Mario Belgrano. Así lo recuerda su sobrino nieto Manuel Belgrano que preside el Instituto Nacional Belgraniano: "Manuela Mónica, hija del general Belgrano de su relación con Dolores Helguero, en Tucumán, donde permaneció desde 1816 hasta 1819. A los 5 años Manuela Mónica vino a Buenos Aires para criarse y educarse con la familia de su padre, y casó con Manuel Vega Belgrano, un primo, con quien tuvo tres hijos: Manuel, Carlos y Flora Vega Belgrano, quien se casó luego con su tío Juan Carlos Belgrano. De esta relación nacieron Manuel, Mario el historiador y Néstor Belgrano, mi abuelo. Ellos son los primeros descendientes directos del general con el apellido Belgrano".
El reconocido historiador nació en París el 7 de abril de 1884, seguramente el peso de su apellido fue lo que lo atrajo al estudio del pasado, prueba de ello es la biografía del vencedor en Tucumán y Salta aparecida en 1927. Interesado en la cultura francesa y en las misiones diplomáticas fue juntando materiales, con los que dio a conocer en 1925: Napoléon et l- Argentine: la Mission de Sassenay. 1808 y tres años más tarde publicó en la Revue de L´Amerique Latine de París Un point d´histoire argentine: le project de couronnement de l´Infant Francois de Paule, en tiempos de la misión de Belgrano y Rivadavia a Europa. Por sus trabajos recibió en su momento la máxima distinción del gobierno galo la Legión de Honor.
Estos trabajos lo llevaron a ocupar en 1931 el sitial 11 de la Junta de Historia y Numismática Americana convertido en 1938 en Academia Nacional de la Historia, entidad que publicó en 1944 su Historia de Belgrano, así como otros trabajos relacionados con su ilustre antepasado. Falleció en Buenos Aires el 26 de octubre de 1947, sepultado en la Recoleta el doctor Ricardo R. Caillet-Bois despidió sus restos, exaltando la labor del extinto a través de investigaciones basadas en archivos inexplorados.
Mario Belgrano fue colaborador de La Prensa, en ella publicó el 3 de febrero de 1935 un trabajo originalísimo titulado Documentos inéditos sobre la misión diplomática de Rivadavia y Belgrano en 1814-1825 y el año siguiente el 15 de julio sobre los funerales del general. La foto que ilustra la nota se le debo a la gentileza de su nieto Miguel Belgrano.
El coronel Juan Beverina fue un destacado estudioso de la historia militar, dedicó en La Prensa varios trabajos sobre el general Belgrano, especialmente en el distintos aspectos de las banderas, así dio a conocer una serie: La bandera de Jujuy y la del Ejército de Belgrano el 14 de setiembre de 1941; La titulada Bandera de Ayohuma y la bandera del ejército del general Belgrano en 16 de noviembre de 1941 y La Asamblea del Año XIII, el Congreso de 1816 y la Bandera nacional menor el 11 de enero de 1942. Además de La sublevación de los Patricios. Nuevas causas concurrentes el 8 de junio de 1941, interesante aporte sobre el conocido Motín de las Trenzas cuando Belgrano estaba al frente de la unidad.
Carlos Correa Luna, otro académico de la historia dio a conocer en estas páginas Cabarrús vs. Belgrano el 27 de junio de 1926 y La despedida de Washington y el ejemplo de Belgrano el 28 de febrero de 1932.
Ricardo R. Caillet Bois destacado historiador y profesor universitario, en tiempos en que presidía la Academia Nacional de la Historia disertó sobre La personalidad de Manuel Belgrano en el Instituto Popular de Conferencias, publicándose en la edición del 26 de setiembre. Leoncio Gianello como los anteriores miembros de la Academia, destacado historiador santafesino, el 22 de setiembre de 1973 pronunció una brillante pieza titulada Evocación Belgraniana.
Ernesto J. Fitte escribió publicó el 22 de diciembre de 1960 en el suplemento especial con motivo del 150 aniversario de la Revolución de Mayo un artículo titulado La ultima cena de 10 condenados a muerte, que era un capítulo del futuro libro El Motín de las Trenzas. Y también en el suplemento dedicado al prócer el 14 de junio de 1970 con motivo del bicentenario del nacimiento y sesquicentenario de la muerte publicó La bandera, eterna gloria de Belgrano.
En ese número colaboraron también el coronel Augusto G. Rodríguez, que fue miembro de la Academia de Ciencias sobre Belgrano militar y el capitán de navío Humberto F. Burzio escribió sobre Escuela de Náutica del Real Consulado de Buenos Aires. 14-6-1970. La Bandera tomada en Salta. 6-1.1965.
Santa Fe aportó dos colaboradores entre los correspondientes de la Academia, José Carmelo Busaniche sobre El paso de Belgrano por esa provincia el 30 de setiembre de 1960 y Francisco Cignoli, dedicado a la historia de la medicina lo hizo sobre "Los servicios médicos en la batalla de Tucumán" en las vísperas del sesquicentenario de esa acción el 23 de setiembre de 1962.
El académico de Ciencias Económicas doctor Alberto Benegas Lynch, escribió el 14 de junio de 1970 sobre El pensamiento rector de Belgrano. De la Academia Argentina de Letras, Bernardo González Arrilli lo hizo sobre Manuel Belgrano, arquetipo y como el otra pluma frecuente en estas páginas Rafael Alberto Arrieta, el 16 de junio de 1946 evocó Las exequias de Belgrano en 1821.
Alberto M. Salas, docente e historiador, miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, publicó sobre La Batalla de Tucumán según tres de sus actores: Belgrano, Paz y Lamadrid el 23 de setiembre de 1962.
Sin duda estos datos serán de utilidad a muchos lectores y docentes para conocer las distintas facetas del general Belgrano, tratada por miembros de las Academias Nacionales, al cual La Prensa honró en forma permanente, porque así como el diario en su vieja casa tenía La Farola iluminando simbólicamente la ciudad, el creador de la Bandera es un faro luminoso para señalar el rumbo de los argentinos.
