Asimetrías en la negociación entre China y Occidente

Señor director:

China se rige por políticas de estado a largo plazo aprobadas por su Asamblea Popular Nacional (APN) del Partido Unico Comunista Chino. Trabajan con planificación y cumplimiento de objetivos a largo plazo por más de 20 años. 

En China no rige el sistema democrático que requiere la esencial alternancia en el poder.

En consecuencia, la negociación entre funcionarios de países con sistemas democráticos y el partido único comunista Chino está atravesada por asimetrías por diferentes incentivos y finalidades. 

Mientras los representantes de países occidentales están limitados por la temporalidad de su mandato electoral y, el control de la opinión pública (redes sociales y medios de comunicación), esas limitaciones no aplican a los funcionarios chinos.

A ello se suma el hecho que China financia la venta y exportación de sus bienes. Ello es música para los oídos del representante de turno occidental quien celebra el contrato pero, no lo paga. Ello estará a cargo del próximo funcionario. China financia, brinda la espera obviamente con sus intereses incluidos. Esas circunstancias afectan la negociación. La capacidad financiera de exportación y el largo plazo otorgan ventajas formidables a los funcionarios chinos respecto de los occidentales.    

También, los incentivos de los representantes en la negociación son diferentes.

Mientras que para los funcionarios chinos el tiempo no es una limitación porque lo utiliza para ascender dentro del partido comunista, según cumpla sus funciones por ejemplo: con la celebración de la mayor cantidad de contratos de exportación de sus bienes y servicios. Para los occidentales el tiempo apremia, porque tienen que mostrar resultados positivos a su electorado. Además, los funcionarios occidentales conocen su fecha de vencimiento mientras que los chinos, no. 

Claramente el sistema único chino facilita la implementación de políticas de estado de largo plazo mientras que, la necesaria alternancia de las democracias occidentales no la favorecen. 

A esas fenomenales asimetrías en la negociación no es ingenuo agregar la tentación de la corrupción. La pregunta ¿Donde está la mía? para cerrar la firma del contrato que tendrá que cumplir el estado representado. Los chinos también pueden hacerse idéntica pregunta pero conocen que su sistema penal no es farragoso ni admite medias tintas, como lo admite el sistema de defensa penal de derechos humanos y garantías de países occidentales.

De manera que, frente a tantas y tales asimetrías fácticas no parece que pueda arribarse a una negociación. Donde para una parte el tiempo juega a su favor, para la otra, el tiempo opera como limitación. Donde para una parte, la financiación en la venta de sus bienes y servicios no tiene prácticamente límites, para la otra parte es la “solución” a su pobreza. Donde para una parte, el sistema penal puede ser hasta letal, mientras que para la otra parte el sistema penal es farragoso, garantista y hasta permeable.

Con esas asimetrías en la capacidad de negociación de las partes, su resultado está determinado antes de sentarse en la mesa de negociación. Por eso es mejor no sentarse.

En la actualidad algunos tecnócratas millonarios, dudan de la democracia porque dificulta la aprobación y mantenimiento de políticas de estado siendo en comparación débil frente a la política hegemónica china.  Chocolate por la noticia.

Me parece que la solución no pasa por sustituir sistemas democráticos por sistemas autocráticos. Sino todo lo contrario. Aquí surgen básicas preguntas: 
¿Cuándo aprenderán los representantes de países democráticos a negociar solo con aquellos que conserven esas mismas características? 
¿Cuándo dejaran de financiar regímenes que tienen por finalidad imponer a nivel mundial su dominio hegemónico?.  

Pablo Francisco Arancedo