Arturo Puig: "El teatro es sanador"

El destacado actor estrena mañana el unipersonal ‘Buenas palabras’ en la sala Cunill Cabanellas del San Martín. De la mano de la directora Rita Terranova, hará un recorrido por textos universales que le sirven de refugio y homenaje en una etapa de su vida donde la literatura y el escenario se han vuelto sus mejores aliados.

El hall del Teatro San Martín de a poco empieza a llenarse de gente, falta un rato para que empiece la segunda función de ‘Stekelman en tres tiempos’, pero unos pisos más abajo, en el tercer subsuelo, donde antes funcionaba una confitería, la atmósfera es otra. En la intimidad de la sala Cunill Cabanellas ya no hay público esperando sino sonidistas e iluminadores trabajando. Allí, la directora Rita Terranova pide probar unos sonidos desde la platea, camina por el espacio y ultima detalles para el estreno de ‘Buenas palabras’. De pronto, llega Arturo Puig vestido de pantalón blanco y camisa gris. Sus pasos suenan suavemente dentro de la sala, saluda con una sonrisa y rápidamente empieza a relatarle a la escenógrafa y vestuarista Graciela Galán un imprevisto que tuvo con sus zapatos la noche anterior al salir del ensayo. Minutos más tarde aparecerá en escena para hacer una de las últimas pasadas previas al estreno de la obra, que propone un recorrido por letras de canciones, fragmentos teatrales, relatos breves y cartas de grandes personalidades, entre otros textos.

EL ORIGEN
-Arturo, ¿cómo surgió la idea de hacer ‘Buenas palabras’?

-Yo siempre veo el National Theatre de Londres y empecé a notar que muchos actores muy importantes comenzaban a leer diferentes textos, sin decorado, sin nada, sólo con un atril. Y leían desde Shakespeare a cosas cómicas, un poco de todo. Me pareció que era una buena idea para hacer y entonces se lo comenté a Rita (Terranova) porque hace unos años atrás, con Selva (Alemán), habíamos hecho un programa de radio contando cuentos, algo parecido a esto, y Rita tenía mucha información, muchos textos, muchas cosas. Se lo comenté y le gustó, así que ahí empezamos a ver qué elegíamos.
-¿La elección de los textos fue en conjunto?
-Sí. Por ejemplo, hay una carta de Richard Burton a Liz Taylor que yo la había leído y le dije: "Mirá, esta carta es extraordinaria". La verdad es que ese hombre escribía mejor que nada. Además, se la mandó y ella no la leyó hasta después de su muerte, una historia muy fuerte. Rita me habló de una de Beethoven, de Ingrid Bergman, y así fuimos armando. Después, en un momento, Rita fue la que me propuso hacer el monólogo de ‘Largo viaje de un día hacia la noche’, que yo había hecho acá hace dos años más o menos, y ese texto es fantástico, así que lo sumamos. Y finalmente vimos un fragmento de ‘El dictador’, de Charles Chaplin, y ahí tuvimos ciertas dudas sobre los derechos, pero resulta que yo había filmado con Geraldine Chaplin y Dany Mañas está en contacto con ella, entonces la llamó, le habló y ella dijo que sí. La verdad es que cuando filmamos tuvimos una linda relación, ella es divina. Entonces nos dio la dirección de un lugar en París que se ocupa de todo lo de Chaplin, pero más que nada de lo audiovisual, así que inmediatamente mandamos y enseguida contestaron que no había ningún problema, que lo podía decir tranquilamente, y es un monólogo impresionante.
-¿Hay algún texto que hoy resuene más con usted?
-A mí me resuena mucho la carta de Burton a Lyz Taylor. La verdad es que me mata esa carta. Ahí la digo como puedo. Es difícil a veces.

EL REFUGIO
Puig tiene los ojos claros y su mirada esconde una mezcla de vulnerabilidad y firmeza. Su sensibilidad está a flor de piel y se nota cuando nombra a Selva Alemán, su amor durante casi cincuenta años. Reconoce que en esta última etapa no tuvo muchas ganas de salir, pero que el teatro es sanador.
-Cuando empieza la obra usted dice que de chico la literatura fue un refugio, ¿sigue siendo así?
-Sí, he sido muy lector siempre. Un lector desparejo porque leía un día una biografía, después una novela policial, teatro, pero he leído mucho y todavía leo bastante. -¿El teatro también es un refugio para usted?
-Totalmente, porque el teatro es sanador. La verdad es que es fantástico venir y hacer esto que me gusta.
-En la obra habla un poco de sus comienzos, ¿cómo recuerda aquellos primeros años?
-Uno va aprendiendo mucho, sobre todo lo que hablo de los amigos. Enzo Viena era un tipo muy afectuoso que nos daba consejos a los más chicos; María Rosa Gallo también, y de ellos uno fue aprendiendo a comportarse, a saber las cosas del teatro.
-¿Qué le diría hoy a ese Arturo?
-Que hizo las cosas bien. No me arrepiento de nada. Si hago el balance está bueno porque viví un poco de todo. Con ‘Nino, las cosas simples de la vida’ fuimos a Nueva York, Perú, Ecuador. Después de eso también hice mucha televisión ya como protagonista. También creo que soy el actor que más Arthur Miller ha hecho porque hice ‘Cristales rotos’, ‘Panoramas desde el puente’, ‘El precio’. He hecho un teatro muy importante, y, aparte de eso, la televisión con las novelas. Tuve la suerte de trabajar mucho con Alberto Migré, que era un maestro. Después, ‘¡Grande, pá!’, que fue el boom de los ‘90, con 60 puntos de rating, algo impensado. A veces miro los ratings y veo 2 o 3 puntos. Un 7 ya es un éxito, y te imaginás...¡eran 60 puntos y un promedio de 50! Otra televisión, otro mundo.
-Y logró algo que no todos pueden que es trascender el mote de galán.
-No fue fácil, pero yo insistí mucho para eso. Por ejemplo, ahora que me han llamado para varias comedias he dicho que no. No reniego del género, me encanta hacerlas, pero elijo los textos que quiero hacer.
-¿Tiene ganas de volver a dirigir?
-Sí. Lo que me falta con el tema de la dirección es que aparezca algún texto que uno diga "esto me interesa" y ahí empezás a pergeñar un poco todo.
-¿Cómo ve la escena teatral actual?
-El teatro se convirtió en el refugio de los actores. Al no haber televisión todo el mundo está haciendo teatro, y me parece bárbaro. Hay cosas muy buenas, de mucho éxito, comedias, dramas, hay un poco de todo y se vienen muchos musicales tengo entendido, que es un género que a mí me encanta.
-¿Es de ir al teatro?
-Sí, ni bien puedo voy. Esta etapa no pude ir porque no tenía muchas ganas de salir de casa y me quedé, pero vi ‘Rocky’ que me gustó mucho, me pareció una producción espectacular; también ‘El jefe del jefe’ y ‘Vamo' los pibes’.

EL ENCARGADO
-Este año se estrena una nueva temporada de 'El encargado' y usted estuvo trabajando ahí. ¿Qué nos puede adelantar sobre lo que vamos a ver?

-No puedo decir nada, pero está buenísimo. Además, con Guillermo (Francella) nos llevamos bien, hicimos una comedia junto con (Jorge) Marrale, ‘Nuestras mujeres’, hace algunos años y la pasamos bien. La producción fue muy buena, me cuidaron mucho, se trabaja como en el cine. Y ahora me han llamado para hacer una película, pero me tienen que mandar los libros.