“Argentina tiene que salir de la trampa del subdesarrollo”

Al crecimiento económico hay que acompañarlo con una estrategia de desarrollo. Es clave el rol de la industria en el entramado productivo, asegura Diego Coatz. Es insuficiente la sola explotación y venta de los recursos naturales.

No debe haber muchos escenarios más incómodos para un desarrollista que la Argentina de Javier Milei. Enfocada a la exportación de los recursos naturales y abierta a la importación sin mayores filtros, la política económica libertaria desdeña al sector productivo local, que poco a poco se marchita sofocada por la competencia externa y el yugo del entramado impositivo.

“Hace falta una narrativa productiva y generar valor agregado en el empleo”, enfatiza el economista Diego Coatz , director de I+D (Industria y Desarrollo), un think & talk tank creado para la investigación y difusión de temas productivos.

Las dos décadas como economista jefe y director Ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA) han forjado a Coatz como un profesional con una clara visión sobre el rol clave del sector manufacturero. “Debemos evitar entrar en el karma de ser un país latinoamericano subdesarrollado en el cual hay un sector formal con alta productividad vinculado a los recursos naturales, importante pero chico que no representa tanto el empleo; y luego un sector informal enorme”, explica.

-¿Cuál es su saldo de la gestión Milei tras dos años de gestión?

-Creo que la Argentina viene con una situación muy compleja desde lo macro y se tomó una serie de medidas para lograr una estabilización. Se frenó una dinámica que era muy inestable. Los resultados entonces eran complicados. Hubo en una primera etapa un rebote de la actividad, un rebote heterogéneo con sectores que recuperaron más y otros, como la industria de la Construcción, que se quedaron abajo. Hoy estamos en una instancia donde esa primera estabilización tocó un techo y ahora hay que recalibrar el programa económico. Hay que entender que los equilibrios todavía no son sustentables, tanto en lo fiscal como en lo externo. Si bien en lo externo ahora nos está ayudando el precio en alza del petróleo. El equilibrio y el orden macroeconómico se tiene que dar con crecimiento.

-El gran desafío de todos los tiempos.

-El gran desafío de la Argentina es recuperar una senda de crecimiento fuerte del PBI per cápita que genere empleo, buenos ingresos. Que haya más productividad, más heterogeneidad y más inversión. Hoy no hay crecimiento, la economía está estancada, con sectores que andan mal. Más allá de algunos productos de RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) todavía no está entrando fuerte la inversión ni crece la construcción. El gran desafío de la macro, además de tener orden, es que ese orden se de con crecimiento económico. Eso es lo más importante.

LÓGICA LIBERTARIA

-La pregunta es si la lógica de la economía libertaria puede abrir ese sendero al crecimiento.

-Claramente hoy hay que tomar medidas para poner de nuevo al crecimiento en el centro de la agenda. Creo que la acumulación de reservas internacionales y la baja de la tasa de interés son clave. Es importante tener una política financiera más robusta y más aguda para mover el crédito y el consumo. Hay que terminar de ordenar el frente financiero y el cepo, entre otras cosas. Obviamente el tipo de cambio, para que traccione a la producción y el turismo, debería estar más cerca del techo de la banda y que no funcione solamente como ancla. A mediano plazo el tipo de cambio no puede ser el único ancla contra la inflación. Tampoco los salarios y los ingresos. En esos dos puntos también habrá que tener una agenda. Después creo que en el tema rutas y autopistas habrá que buscar financiamiento internacional. De la misma forma en que somos creativos e ingeniosos para encontrar apalancamiento y garantías para la cuestión financiera para el pago de la deuda, hay que buscar financiamiento internacional para hacer planes de infraestructura ambiciosos.

-La logística es otra materia pendiente.

-En la logística y la inversión en infraestructura pública y privada la Argentina tiene que recuperarse. Primero porque mejora la competitividad. Hoy el costo logístico del país en todos los rankings internacionales es alto. El tren debía representar el 25% del transporte de cargas. Hoy, con suerte, es el 5 o 6%.

-Todos los gobiernos pasan afirmando que el ferrocarril es importante para la industria productiva argentina. La gestión Macri puso en marcha el Plan Belgrano; el kirchnerismo estatizó las operaciones. Al final, nunca se hace nada con este tema. ¿Qué ocurre?

-Lo primero que hay que entender es que cuando un país tiene tanto desorden macro, la agenda estructural y de competitividad queda relegada. Para el desarrollo industrial y económico argentino la condición necesaria es tener orden macro y crecimiento. Esos géneros certidumbre y previsibilidad. Hay que tener una inflación que vaya para abajo, un tipo de cambio previsible. Cuando eso no pasa y se corre siempre detrás de que nos quedamos sin dólares, el cepo y la brecha, dedicarle tiempo a lo estructural es difícil. Así se van acumulando problemas de competitividad. Se aumenta la recaudación cazando en el zoológico. Es decir, hay un problema tributario a nivel nacional, provincial y municipal. Hay problemas logísticos; el sistema financiero y el financiamiento es chico. Obviamente se van perdiendo cada vez más escalones en educación, ciencia y tecnología. Eso lo estamos viendo hoy con el desfinanciamiento de la Universidad pública o con los inconvenientes en el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial). También hay problemas desde el punto de vista laboral. Desafortunadamente la Argentina tiene que atacar hoy tres frentes juntos. No digo que sea fácil. Uno es la macro con crecimiento; dos, competitividad para todos los sectores, no sólo para lo que no hay. Por ejemplo, el nuevo RIGI, que es una ley que le da competitividad a la inversión y producción nacional. Tercero, súper difícil porque la coyuntura manda, el cambio tecnológico y productivo a nivel global exige una estrategia productiva. Cómo desarrollar la Inteligencia Artificial y cómo se aplica en las pymes; hay que tener una política productiva para la tecnología y una para la sustentabilidad. Porque si bien hoy la sustentabilidad, las huellas de carbono y el cambio climático se frenaron en la agenda, van a volver y pueden ser una traba para exportar. Hay que tener una agenda micro y una política productiva que trabaje estos temas a nivel nacional y provincial. Este es un plan que hoy no está.

-¿Qué puede ocurrir si no se planifica al respecto?

-Sino lo que va a ocurrir es que continuará la fragmentación productiva. En ese quiebre vamos a tener un sector informal que ya es tan grande que no pueda volver a la formalidad. Hay que quebrar esa inercia y no entrar en el karma de ser un país latinoamericano subdesarrollado en el cual hay un sector formal con alta productividad vinculado a los recursos naturales, importante pero chico que no representa tanto el empleo; y luego un sector informal enorme. Argentina tiene que salir de la trampa del problema del subdesarrollo de América Latina.

LAS REFORMAS

-En materia de impuestos, muchos economistas liberales suelen comentar que primero hay que hacer la reforma tributaria y luego abrir la economía. ¿El Gobierno apuró la apertura?

-La primera parte era normalizar el comercio exterior, que era normalizar el tema de las SIRA (Sistema de Importaciones de la República Argentina). El problema es que hoy la industria trabaja con el tipo de cambio apreciado, una actividad estancada y con costos crecientes. En algunos rubros se bajaron aranceles cuando otros los están subiendo, y no hay políticas para frenar el contrabando. No lo estamos viendo en productos con valor agregado como computadoras sino en productos como bebidas, cigarrillos y calzado. Eso es lo que tiene que ver con esa economía informal que está creciendo mucho. El segundo punto tiene que ver con un mundo donde Estados Unidos frena las importaciones con aranceles y hay un montón de producción de China que estaba yendo a occidente y ahora viene a mercados como los nuestros a precios irrisorios. Ahí hay que implementar políticas antidumpling. Hay que entender que de lo que importamos, el 80% no lo producimos. El problema es con ese 10 o 20% donde Argentina tiene capacidad de producción, empresas, capacidad existente muy importante con tecnología. Los productos llegan con precios de remate y en un año y medio, cuando se normalice el mundo, los precios volverán a subir. Entonces nos quedamos con los mismos precios que antes pero sin producción. La industria Argentina puede ser competitiva con Occidente, pero no con precios de liquidación de Asia. Ahí hay que tener medidas puntuales para enfrentar la competencia totalmente desleal.

-¿Qué análisis hace de la puesta en vigencia del acuerdo Mercosur-Unión Europea?

-En estos acuerdos hay que aprovechar las oportunidades y para eso hay que tener una política productiva. Para lo que abre ese mercado debemos contar con una agenda de competitividad, de calidad y trazabilidad, y colaborar para colocar más bienes allá. Y donde se abren mercados, que es importante, hay que tener una política tributaria que compense. Argentina necesita para el sector industrial que compita un sistema tributario que lo ponga en igualdad de condiciones. Ahí hay que ser audaz. Hoy es un problema porque la recaudación fiscal está cayendo. Argentina no piensa una estrategia más integral donde recaude más formalizando y con más contribuyentes y no con impuestos altos a los pocos que existen. En una fábrica no podés evadir, se ve la fábrica. Los servicios, el comercio y las personas también deben pagar, no deben quedar concentrados mayormente en un sector. Hoy la industria representa el 30% de la recaudación nacional, cuando es 16 puntos del PBI. Claramente ahí hay un problema. Es un gran aportante a la sustentabilidad fiscal pero al mismo tiempo se está achicando y se pierde recaudación porque hay menos empleo y menos ganancias.

-En materia de empleo, ¿qué impacto tendrá la reforma laboral?

-Lo importante es que baje la litigiosidad. Hoy es alta y los juicios que se generan terminan siendo costo de las pymes y no van en beneficio del trabajador. Hay un esquema de rentas que se queda el sistema judicial y que no tiene sentido. Para generar empleo, igualmente, lo importante es tener crecimiento y estrategia productiva. Después, y obviamente es difícil en este contexto, hay que contar con una política de empleo, de oficios. Hay que adaptar la calidad del trabajo a las nuevas tecnologías. Eso se debe complementar a la reforma laboral. La proyección que tenemos en I+D es que la industria va a seguir perdiendo en torno a 5.000 empleos formales por mes; y otros 3.500 por el multiplicado del empleo. Eso es recaudación y consumo formal que pierde la Argentina.

-¿Cuál es el objetivo profesional de I+D? ¿Hay que reintroducir el discurso productivo?

-Es el discurso productivo en sentido amplio. Es la industria, agrega valor, son los servicios basados ​​en el conocimiento. Hace falta una narrativa productiva y generar valor agregado en el empleo. La idea de transformar la urgencia en oportunidad es cómo generamos a partir de los recursos naturales un crecimiento económico fuerte. Después que los proveedores, aguas arriba, se sumen en servicios, valor agregado y equipamiento nacional; y aguas abajo también. Por ejemplo, cómo transformamos el gas natural en petroquímica, fertilizantes y un montón de productos vinculados al sector plástico. Si tenemos gas no puede ser que no seamos un gran productor de fertilizantes con la escala que nos da el agro. Y, sin embargo, hoy importamos urea. Hay que implementar un sistema tributario y una estrategia productiva que tenga como foco, en donde hay escala y posibilidades, transformar los recursos naturales. Sino vamos a ser un país para 15 o 20 millones de personas y no para 45 o 50 millones. Ahí está el gran desafío. En el Think Tank que armamos apuntamos a cómo generar conciencia, convencer a la sociedad, para tener una agenda productiva. Ojalá que este gobierno la pueda empezar a implementar.