Argentina for export
La alfombra roja de la Expo Trade, desarrollada en el predio palermitano de la Rural, era una pasarela abarrotada de curiosos. Hombres de negocios, especialistas, simples visitantes desfilaban entre los stands que exhibían las últimas novedades del comercio exterior y la logística.
A los representantes del primer rubro la sonrisa no se les borra del rostro. Tienen preocupaciones, cómo no, pero están lejos de arruinarle la soñada primavera por la que atraviesan. De hecho, los conflictos bélicos, los aranceles, las cíclicas apertura y cierre del Estrecho de Ormuz, no son situaciones que estén en sus manos.
En cambio, en el plano local, los exportadores disfrutan de la política de mercado que impulsa el gobierno libertario de Javier Milei. Se gratifican en el afán por podar impuestos y eliminar retenciones, en la búsqueda de nuevos mercados, en el sesgo internacional que ha tomado la actual gestión presidencial.
La gente de la logística, en cambio, tiene el ánimo dividido. Los que trabajan para el segmento exportador están de parabienes: fluye el transporte de carga de carne y granos por las rutas de la Pampa Húmeda; ruedan los camiones en la zona de Vaca Muerta; serpentea el convoy en la región minera cordillerana.
Los que tienen el foco puesto en el mercado interno, en cambio, no pueden disimular su preocupación. La merma del consumo y el alza de costos los mantienen en vilo. Sacan cuentas, como todos, analizan el cuadro de situación. Algunos piensan en reconvertirse y ofrecer sus servicios a los exportadores.
En la vorágine de la exposición, en la variedad de disertaciones, los empresarios paladean el almíbar del presente pero no ignoran que una economía fuerte, una sociedad cohesionada, un proyecto colectivo de nación necesita de una pluralidad de sectores pujantes. Es decir, que nadie se salva solo, que no hay futuro posible si sólo los que exportan ganan y el resto pierde.
“Hay que acompañar a los otros sectores. Habrá que ayudarlos para que sean más competitivos, por ejemplo a través de mejores políticas de financiamiento”, explicó durante el evento Marcelo Elizondo, especialista en comercio internacional.
DESBALANCE
El fiel de la balanza está por completo desbalanceado. Mientras las exportaciones este año podrían rondar los u$s 95.000 millones, las ventas minoristas pyme bajaron 3,8% interanual en julio. De hecho, la comercialización al exterior saltaría a u$s 110.000 millones en 2027; y para el 2030 se esperan u$s 140.000 millones. La proyección puertas adentro, en cambio, surgen magras.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa explicó que “el descenso en la medición interanual obedeció al agotamiento de la liquidez extraordinaria aportada por el aguinaldo en el mes anterior. La ausencia de este dinamizador coyuntural, combinada con la mayor incidencia de las tarifas de servicios invernales sobre el presupuesto familiar, profundizó la cautela del consumidor y desaceleró el ritmo general de la actividad”.
En la encuesta mensual, la proporción de comercios que definió su escenario operativo como desfavorable ascendió del 43,1% al 44,5%. El documento de CAME disparó la inmediata respuesta del empresario Marcos Galperin, CEO de Mercado Libre, quien desestimó las cifras y en su cuenta de la red X enfatizó: “Alguien debería comparar el volumen de todo lo que mide la CAME vs. el volumen que transacciona Mercado Libre Argentina, que crece 38% en moneda constante el último trimestre”.
La intervención de Galperin, que en 2019 se mudó a Uruguay porque, entre otras cosas, allí la presión fiscal es menor, atizó al presidente de la Nación, Javier Milei, que simplemente escribió: “Master class”.
La CAME no se amilanó: “Equiparar el volumen de una plataforma con lo que mide CAME es como sostener que las ventas mayoristas y las ventas de supermercados que releva el Indec deberían dar lo mismo: son cortes diferentes de la realidad, y ninguno refuta al otro”.
Allí terminó el fútil intercambio, que aporta poco y nada pero refleja lo caliente de un escenario adonde conviven satisfechos empresarios del comercio exterior con vapuleados representantes de rubros vinculados al mercado interno.
ACTIVIDAD
Del alambrado para adentro el grueso de los argentinos sufre el estrangulamiento propio de una dinámica cruel: se pisan los salarios pero se liberan poco a poco los precios de los servicios, principalmente del transporte. La consecuencia es una sola: la gente deja de consumir todos aquellos bienes que consideran superfluos.
En la semana el Indec dio a conocer el dato de la inflación de julio, que escaló al 2,1% (el anterior fue de 1,9%) y acumula en el año un 19,3%. El organismo informó que las mayores subas se registraron en Recreación y cultura (5%); Restaurantes y hoteles (2,8%); Salud (2,5%); Comunicación (2,4%); Bienes y servicios varios (2,2%); y Vivienda, agua, electricidad y otros servicios (2,2%).
“El dato no sorprende. Vuelve a confirmar que el proceso de desinflación será lento y sinuoso. La estacionalidad juega un papel importante en la dinámica mensual de los precios y julio volvió a demostrarlo”, explicó Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics. De hecho, las vacaciones de invierno hicieron volar por los aires el rubro Recreación, que subió 5%.
¿Hay razones estructurales detrás del coletazo inflacionario? Según el economista Mariano Fernández, ocurre que “el plan de estabilización no tiene un ancla nominal creíble. Existe un patrón oscilante determinado por la dominancia fiscal contingente; la falta de reglas para comprar reservas: la restricción intertemporal del Tesoro; y la expectativa de devaluación debido al retraso cambiario.
Para tomarle el pulso a la economía argentina hay que caminar las calles, hablar con la gente, cosechar experiencias. Los informes de las consultoras, en cambio, nos brindan una mirada macro, analítica. El último paper de Investigación y Desarrollo (I+D), dirigida por Diego Coatz, señala cinco puntos clave del escenario actual:
1) Industria amesetada: frenó la trayectoria de serrucho que venía mostrando en los meses anteriores. En junio la actividad industrial repuntó contra mayo (+0,9%) e hilvanó su segunda mejora consecutiva. En el primer semestre sufrió una contracción del 2,2%.
2) Efecto sándwich: en julio los precios industriales aumentaron 1,6%, frente a un IPC de 2,1%. Los servicios escalaron 2,9%. Desde enero de 2024 los precios industriales acumulan una variación de 144%, mientras que el IPC aumentó 235% y los servicios 400%.
3) Alta capacidad ociosa: siete de las 12 principales cadenas industriales se encuentran entre 30% y 40% por debajo de sus máximos de los últimos diez años y operan, en promedio, con cerca de 40% de capacidad ociosa. Desde diciembre de 2023 se perdieron 3.759 empresas industriales.
4) Mora crediticia: el crédito va a estar frenado en los próximos meses porque los bancos tienen que sanear sus carteras. Esto apaga otro motor de posible reactivación económica.
5) Suba de exportaciones: la principal señal positiva sigue viniendo de las exportaciones industriales, que en junio aumentaron 31% anual y totalizaron u$s 2.418 millones. Aunque los productos de origen minero siguen explicando gran parte de la suba, aún sin ellos la suba fue del 28% anual, producto en gran parte del precio internacional de los insumos industriales.
La Argentina con sesgo exportador es un acierto en términos de generación de divisas, necesarias para salir de una vez y para siempre de la trampa de la escasez de dólares y las crisis cíclicas de efectos devastadores.
La Argentina concentrada de manera exclusiva en su sesgo exportador es un error como construcción de lo colectivo, pues descuida a sectores más débiles a los que los militantes del liberalismo llaman a reconvertirse como si tal cosa fuera sencilla, indolora y no arrojara consecuencias que lamentar.
Mientras tanto, engolosinado por los dólares que llegan desde el exterior, el Gobierno desdeña las enseñanzas de la crisis del 2001, rompe el blindaje de la prudencia y amplía el crédito en divisas estadounidenses hacia empresas que ganan en pesos.
Le saca el cuerpo, además, al problema de la morosidad crediticia de un porcentaje de la población, y a las tasas abusivas que ejecuta el sistema financiero. Lo hace con una frase lapidaria rubricada por Toto Caputo: “Es un tema entre privados”.
