Apresan a la pareja del principal sospechoso del femicidio de Erika Alvarez en Tucumán

La Policía de Tucumán detuvo este domingo a Justina Gordillo, pareja del ex teniente de Infantería del Ejército Argentino, Felipe Sosa, acusado por el brutal femicidio de Érika Álvarez en esa provincia.

A partir de la visualización de las cámaras de seguridad de la casa de Sosa en Yerba Buena, en la que se veía al ex teniente y Érika entrar en una moto a las 21hs y, una hora más tarde, ingresar a Justina Gordillo y dos personas más, se ordenó la detención de la pareja del hasta ahora único acusado del femicidio, lo que se concretó esta tarde.

Las piezas de un rompecabezas que comenzó con el cuerpo de Érika Antonella Alvarez, desnudo, golpeado y envuelto en bolsas en un basural, son cada vez más y llevan directamente al narcotráfico y poder judicial tucumano.

“Anto tenía miedo, decía que la perseguían. Era habitual. Nosotras tratábamos de estar siempre ahí con ella”, comienza a relatar Milena, una de las hermanas de la joven.

La palabra del abogado de la familia de la víctima, Carlos Garmendia, querellante también en la causa de Marita Verón, es vital para empezar a comprender, asociar y repensar, un entramado muy complejo en el que el poder corporativo de la elite judicial opera como tapa de esta olla a presión a punto de estallar.

 

Detalles del caso, según el abogado

¿Quién estaba con Felipe Sosa en el momento en que mató a Erika Alvarez? Según el propio Garmendia, Erika iba a la casa del barrio de Yerba Buena desde hace aproximadamente dos años, a tener encuentros sexuales con Felipe Sosa y Justina Gordillo, pareja del hombre acusado de matar brutalmente a la joven y luego escapar en una moto que adquirió después del femicidio. “Concretamente hacían tríos”, confirma el abogado.

“En esas fiestas de no más de 5 personas, había mucha droga, declara una de las hermanas”, dijo. El cebo perfecto para una joven con serios problemas de consumo. “Entendemos que Carlos le presenta a Sosa y Antonella. Ambos relacionados con el narcotráfico”, continúa.

Partiendo del hecho concreto afirmado por Garmendia y las hermanas de Erika, respecto al vínculo con Gordillo, por qué mientras todos nosotros nos preguntábamos dónde estaba Justina Gordillo esa madrugada o si Sosa actuó solo, la Justicia no accionó inmediatamente ordenando su detención. Un empleado de Sosa declaró que el día 16 tenía la orden de llevar una camioneta Hilux a Buenos Aires con una caja fuerte cerrada. La encargada de darle las llaves era justamente la pareja del imputado.

Muchas veces el sentido común es amordazado por las conveniencias, los acuerdos o los favores a devolver. ¿Qué sabe Gordillo para que la Justicia tucumana no se haya animado a ir por ella con celeridad?

Como suele tenernos acostumbrados Tucumán, no hay crimen contra las mujeres en el jardín de la impunidad que no esté a la sombra del sistema judicial. Pero en este caso, las manos ensangrentadas salpican el eslabón más alto: La Corte Suprema de Justicia de Tucumán. __IP__

Justina Gordillo, en marzo de 2023 asumió como Prosecretaria de la Corte, con firma de Daniel Leiva, Daniel Oscar Posse, Daniel Estofan, luego que la prosecretaria anterior, Mercedes   Mayol denunciara a Estofan por acoso sexual. De más está decir que el vocal de la corte fue sobreseído por la fiscal Mariana Rivadeneira, amante de los sobreseimientos y mano derecha del Ministro Público Fiscal, Edmundo Pirincho Jiménez.

El abogado de la familia denuncia que tanto la fiscalía como la policía esconden información y la gota que rebalsa el vaso es un llamado de la Comisario Susana Montero, jefa de división homicidios de Tucumán, a la familia de Érika (no Garmendia) para que reconozcan a la víctima en las cámaras de seguridad. Una vez hecho el reconocimiento, dejaron de informar acerca del contenido de las cámaras ni de la supuesta orden de detención para Justina Gordillo que había sido ordenada el día viernes.