“Antes de las fiestas habrá un nuevo aumento de la carne”

Los precios internos le siguen el ritmo a la cotización de los cortes en el exterior. El nivel ya es récord, asegura Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria de la Carne. La quita de regulaciones derrama beneficios en el sector. El acuerdo con Estados Unidos disparará las exportaciones.


La ley de la oferta y la demanda le cae como un traje hecho a medida al sector ganadero en general y a la industria cárnica en particular. Mecido por los precios ascendentes del mercado internacional, el sector se regocija, saca cuentas, gana plata y se expande.

Los aires de libertad que barren la economía argentina, especialmente la quita de buena parte de las regulaciones, permitieron que los productores y los frigoríficos se beneficien de la bonanza exportadora. Sólo les falta que el Gobierno, un día, desmonte las retenciones.

El último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) revela que los precios negociados en el mercado de Cañuelas acumularon una suba anual del 34,4%, y escalan casi un 70% contra octubre de 2024.

La dinámica alcista que dibuja sonrisas en los empresarios se replicará de manera inevitable en el mostrador de las carnicerías. De allí que Miguel Schiariti, presidente de Ciccra, no dude en vaticinar que “antes de las fiestas va a haber un nuevo aumento de la carne”.

LIBERTAD

-Se cumplen dos años de la gestión de Javier Milei como presidente de la Nación. ¿Qué cambió en la industria de la carne en ese lapso?

-Lo primero es que está prohibido prohibir. Eso es lo que le dice Milei a todos los funcionarios. Así como Cristina (Fernández) decía ‘hay que prohibir las exportaciones, hay que prohibir la venta de ciertos cortes, hay que prohibir la venta de vacas’, Milei hizo exactamente la contraria: prohibido prohibir. Lo cual para el sector es una excelente frase. No sólo para la industria sino que beneficia desde el peón del campo en adelante.

-¿El mercado está marcando el camino?

-El mercado marca el camino, sobre todo en estos últimos dos años. No sólo tuvimos problemas climáticos en la Argentina, en 2023 con sequía y en 2024 y 2025 con inundaciones, sino que tienen problemas grandes productores de carne como los Estados Unidos y Australia. Estados Unidos hizo una liquidación muy fuerte y tiene ahora aumento de precios.

-¿La baja de la inflación impactó en la actividad por el lado de los costos?

-La caída del valor de los productos ha sido beneficioso para el productor, básicamente, y para el que hace feedlot. La caída de las retenciones le dio en principio un aumento en pesos al exportador pero también ha valorizado mucho el ternero. La ecuación novillo-maíz, como la simplificamos nosotros, hoy es positiva. Hoy el feedlot tiene buenos márgenes de rendimiento.

-Pese a que se reinstalaron las retenciones.

-Se reinstalaron las retenciones en puntos más bajos. En lugar de ser el 9% pasaron a ser del 6,5%, sobre todo en carne vacuna.

-¿Hay diálogo con el Gobierno en torno a este tema?

-Siempre estamos charlando. Es un tema recurrente. Es como hablar de Maradona en un café. Siempre aparece.

CONSUMO

-El consumo aumentó a 49 kilos anuales por persona en la Argentina. ¿Por qué se registra esta suba?

-Porque el sonsonete de que a la gente no le alcanza y no puede comprar carne no es tan así. En principio hablan mal. Dicen carne pero carne no hay una sola, hay muchas. De las tres principales carnes la más cara es la vacuna, que es la que había caído en los últimos dos años de manera más significativa, más del 5%.

-¿Este aumento del consumo puede traducirse como una mejora en el poder adquisitivo de la gente?

-Para mí, sí. A pesar de que todo el mundo dice que a la gente no le alcanza. Al que no le alcanza me parece que es porque no achicó sus gastos. La mayoría de la clase media, sobre todo, parecen gobernadores. Siempre dicen que no les alcanza.

-El consumo histórico es mucho más alto, de hecho llegó a 72 kilos anuales. ¿La merma es también parte de un cambio cultural?

-No sólo cultural, también de precios. Vayamos al año 2008 o 2009, cuando el que manejaba el tema carnes era Guillermo Moreno, que se hacía el malo. En ese momento la Argentina comía 63 kilos de carne. Gracias a las intervenciones de Moreno perdimos 12,5 millones de cabezas. De las cuales no hemos recuperado más de 6 o 7 millones. Pero simultáneamente con eso venía ocurriendo otro fenómeno: la productividad del pollo y del cerdo es mucho más alta que la del vacuno.

-¿Cómo se explica?

-Una gallina pone 150 huevos por año. Es muy probable que tengamos 140 pollitos a fin de año. Y necesita 1,400 kilo de alimento para ganar un kilo de carne. Una chancha nos da de 20 a 25 lechones por año. Es decir, 2.200 kilos de carne anuales -se faenan con 110 kilos-. Y necesita de 1,800 a 2,100 kilos para aumentar un kilo de carne. El período de preñez es de 90 días. Una vaca, después de los 9 meses de preñez, necesita un año y medio para que el ternero, novillito, esté en condiciones de ir a un frigorífico. Pero para eso necesitó comer, entre pasto y alimento balanceado, entre 10 y 12 kilos de alimento. Esto hace que la carne vacuna sea la más cara porque es la que más alimento necesita para producir un kilo de carne, y es la que más costo financiera conlleva porque requiere de un año y medio. Por eso, con el valor promedio de un kilo de carne cualquier persona puede comprar 3 kilos de pollo; y puede comprar entre 2,5 y 3 kilos de cerdo. Por más que la gente ahorre un poco en otras cosas y gaste más en carne, siempre termina decidiendo el bolsillo. Este es uno de los motivos por los cuales consumimos 50 kilos de pollo, 49 kilos de carne de vaca y 23 kilos de cerdo. Si se suman estos tres valores, hay más de 120 kilos de proteína animal por habitante por año. Por eso cuando dicen que cada vez se come menos carne, están equivocados. La Organización Mundial de la Salud recomienda como mínimo 100 kilos de proteína animal por persona al año.

-¿Estamos en proceso de recuperar el stock ganadero del 2008?

-Hasta ahora lo venimos haciendo muy lentamente. Tuvimos tres años que jugaron en contra de esto. Yo prefiero que, más que recuperar stock en todos los ganados, produzcamos más carne. La Argentina faena hace una década 13 millones de cabezas. Si se le agregan 100 kilos más de carne por cabeza viva le está aportando 59 kilos más a la res. Eso, multiplicado por los 13 millones de cabezas, da casi 700.000 kilos más de producción de carne en la Argentina. Produciríamos entonces 3.800.000 toneladas de carne, con el mismo stock, con la misma utilización de la tierra y probablemente con un poco más de alimento. Si logramos esto la Argentina no sólo podría exportar 400.000 toneladas más de carne, que son unos u$s 20 millones más, pero quedaría además más carne para el consumo interno. En las exportaciones, excepto algunos países en particular, no llevan todo el animal.

EXPORTACIONES

-El último informe de la Cámara destaca la caída de las exportaciones de carne vacuna en el primer semestre, fundamentalmente por la retracción de las compras chinas. ¿Por qué ocurrió esto?

-Se vendió menos carne a China pero básicamente porque los chinos tienen un problema de producción y, por otro lado, un problema político. Los productores chinos se están occidentalizando y se quejan porque se importa mucha carne y entonces la carne china vale menos. La carne de China es muy mala y tiene peor precio. Pero como los productores de buena carne como Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia, Alemania, Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay les invadimos el mercado, las autoridades les mantienen los precios chatos. Por eso el productor ganadero chino se queja.

-¿Qué destino tuvo la carne que no compró China?

-Fue a otros mercados. Un poco a Rusia y el resto a la industria manufacturera de los Estados Unidos. Estados Unidos compra carne en la Argentina porque nuestro producto tiene un tenor graso menor que el norteamericano. El 60% de la carne que consumen los estadounidenses es hamburguesa. Como no se pueden fabricar hamburguesas con más del 30% de grasa, Estados Unidos compra carne de cebú en India porque es muy magra, compra en Argentina y otros países de la región, que tienen menos del 20% de grasa. Entonces hacen una mezcla y producen las hamburguesas.

-¿Coincide en que las exportaciones de carne vacuna argentina podrían dar un salto a partir del acuerdo comercial con Estados Unidos?

-La Argentina va a exportar más carne a los Estados Unidos, sin ninguna duda. Afortunadamente se está revisando el tema de los aranceles. Argentina pagaba solamente 44 dólares por tonelada exportada antes de que Trump surgiera con el tema aranceles. A partir de ese momento, además de los 44 dólares pagaba un 10%. Y, además, lo que era por encima de la cuota de 20.000 toneladas de carne, se pagaba el 26,5% más. Eso ya se convertía en un número muy importante: 36% de arancel. Es difícil interpretar a un hombre como Trump pero se supone que si cumple con lo que dijo, que se iba a multiplicar por 4 la compra de carne de la Argentina, puede ser. Se supone que va a pagar el 10%. Estamos todavía en el terreno de las suposiciones.

-Usted dice que los productores chinos se quejan por el ingreso de carne argentina. ¿El cowboy también reclama?

-Por supuesto que reclama. Además, había subido la hacienda en los Estados Unidos y ahora se estabilizó un poco porque empieza a llegarle carne no sólo de la Argentina. El mayor exportador de carne del mundo hoy es Brasil, que tiene una calidad distinta a la nuestra pero ha mejorado mucho gracias a la genética argentina. Han hecho la cruza de cebúes con sangre británica y entonces tienen mucha más carne, más marmolado, es decir grasa intramuscular. Eso es lo que le da sabor a la carne.

-En el acuerdo se señala que Argentina podría importar ganado en pie desde los Estados Unidos para mejorar la genética. ¿Qué opina?

-En realidad hoy la Argentina ha avanzado tanto en genética bovina que le exportamos embriones fertilizados y semen a Inglaterra. La verdad es que la genética argentina creció mucho y muy bien, con grandes rendimientos.

EL MOSTRADOR

-Los precios locales subieron este año. ¿Es una dinámica razonable, la esperaban?

-Es razonable porque hace tres años que la carne viene prácticamente atrás de la inflación. Este es el momento en que la carne argentina ha tocado uno de sus precios récord. Hoy se está vendiendo un novillo de exportación a 3,60 o 3,70 dólares el kilo vivo, cuando siempre estuvo más caro el novillito y la vaquillona que el novillo de exportación. El aumento de precios en el mercado internacional hizo que se esté vendiendo muy bien el novillo. A punto tal que a esta altura del año toda la hacienda liviana se vendió.

-¿Eso va a tener impacto en el mostrador de las carnicerías argentinas?

-Va a tener impacto en el mostrador. Hoy se está pagando 3.800 pesos un animal de 380 kilos, contra 4.200 un animal de 450 kilos. Siempre el número fue inverso: se pagaba más el novillito en el mercado interno que el novillo de exportación.

-¿Esta situación va a terminar arrastrando los precios internos?

-Sin ninguna duda. Particularmente pienso que antes de las fiestas va a haber un nuevo aumento de la carne. Se da una conjunción de elementos: cada vez hay menos animales en los corrales y feedlots; se está sacando más hacienda de lo que ingresa al feedlot porque las vacas todavía están pariendo. Hay un 50% de ocupación de los corrales. Y, por otro lado, el año pasado perdimos más de 200.000 cabezas en terneros que no nacieron y en vacas que se murieron.

-Hoy manda la ley de la oferta y la demanda. Durante el kirchnerismo se hablaba de la mesa de los argentinos, una política destinada a desacoplar los precios internos de los internacionales. ¿Eso se terminó?

-Eso, afortunadamente, no ocurre más. Y la ventaja de esto es que hoy el productor de cría, si bien está pasando un mal momento porque las inundaciones hacen que hoy las vacas estén pariendo en el agua, tiene otra proyección. Muchas de las vaquillonas paren y no saben cómo sacar el ternero del agua, y el animal termina ahogado. Por eso hay menos carne. Con la sequía, en cambio, tuvimos menos índice de preñez. Como no tenían qué comer, vaca que no come no ovula. Y si no ovula, no hay ternero.

FOTO 2 PAGINAS 4-5 La industria de la carne goza de los beneficios de la política económica libertaria. La orden de Milei es “prohibido prohibir”, enfatiza Miguel Schiariti, titular de Ciccra.
FOTO 3 PAGINAS 4-5 Los precios internacionales en alza impactan en el mercado interno. En lo que va del año se registró un incremento del 34% en la hacienda negociada en Cañuelas.
DESTACADO 60% De la carne que se consume en Estados Unidos es en formato hamburguesa.